Rubalcaba, una experiencia religiosa
por Antonio R. Naranjo

VIERNES 4 DE NOVIEMBRE DE 2011 A LAS 12:52 HORAS
Opinión > Política
 
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Rubalcaba está atrapado por una doble realidad y busca una musa etérea, como la del escritor Martín Frost en la única película de Paul Auster, para compensar las evidencias: él ya estaba allí cuando todo ocurrió y ante el cataclismo su Gobierno declamaba poesía; cada día aparece un nuevo cadáver en ese caso abierto que es la crisis y, por último, ha participado activamente en evitar algunas de las medidas que ahora intenta convertir en la banda sonora del votante alicaído.

 

El candidato del PSOE, pues, sólo tiene un argumento, tan evanescente como su largo prólogo a la vera de Zapatero o, para los memoriados, a la del otoñal González de la otra crisis en los 90: la Fe. Un socialista apelando a las creencias del gentío ante la falta de argumentos. Una reedición de esa política epidérmica que ha tratado durante tantos años de sustituir la acción genuina de un Gobierno solvente por la mera movilización anímica de sus clientes: más que cuadrar las cuentas, el PSOE reciente ha concentrado sus energías en tararear melodías de seducción con una flauta de encantador de serpientes. Que siempre terminan mordiendo cuando dejas de soplar o llega el hambre.

 

Frente a quienes critican la campaña de Rubalcaba, cabe decir en su defensa que no podía hacer otra: es tal el peso de su mochila, que sólo apelando a los cielos puede compensarse las mundanas e inmundas realidades percibidas por el colectivo. El 'Ojalá' de la plataforma de atrevidos o el 'Pelea por lo que quieres' son salmos vacuos pero inevitables para tratar de movilizar un sentimiento religioso:  se pide creer en lo que no se ve, buscando un milagro marxista. No crea usted en lo que ven sus ojos, desoiga el ruido del estómago y pelee consigo mismo. Si no gana, sería un espléndido embajador en la Santa Sede.

 

Posdata. En esta campaña ecuménica, también se quiere ver en Rajoy propiedades curativas milagrosas. Ni aunque rece a todo el santoral, el candidato del PP va a ser más alto, guapo y logopédicamente perfecto que hace cuatro años. Y no, no podrá emular a Cristo multiplicando empleo y panes.


Comentarios
Antonio R. Naranjo
lunes 7 de noviembre de 2011 a las 11:30 horas
El último lector tiene razón, técnicamente: Auster firmó 'Lulú on the bridge' en los 90 y 'Smoke' a medias con Wang. Pero creo que en ambas puso el nombre a la dirección aunque lo suyo era sobre todo el guión. Por eso fueron tan espléndidas. Ésta de 'La vida interrior de Martin Frost', basada en 'El libro de las ilusiones' es su obra más personal y solitaria. Y, la verdad, se le da mejor escribir. Un saludo y gracias por la correción.
vaya
sábado 5 de noviembre de 2011 a las 19:43 horas
Pues resulta que el señor Paul Auster tiene más de una película...
h2o
sábado 5 de noviembre de 2011 a las 16:54 horas
PELEA POR LO QUE QUIERES...¿ por un solar llamado España con diez millones de parados y donde la banca sea la que sigue ganando?...INSERT COIN!

Capitán Jabato
sábado 5 de noviembre de 2011 a las 13:48 horas
Por ahí tengo una banal v mal colocá. Disculpenme el dolor que su mala ubicación les haya producido.
Capitán Jabato
viernes 4 de noviembre de 2011 a las 21:17 horas

Arde Rubalcaba.

Dando por pérdidas las elecciones del 20 N, los actuales dirigentes sociatas debieron pensar; para qué quemar todas su naves innecesariamente en forma de candidatos de futuro, como por ejemplo: Patxi López hombre con bastantes buenas hechuras de Presidente aunque desconocemos su querencia por lo estatal, o como, Carmen de Cataluña candidata pretenciosa, a la que alguien tirando de la constitucional democracia interna, debieron decirle “nena este no es el momento más oportuno para lo tuyo”. Sin embargo, había que pasar el trámite electoral actual, evitando rotos tremebundos, que eviten colaterales no deseados.

De cara a lo que se avecina y viendo el riesgo, al PSOE no le queda un mejor dirigente con crédito suficiente, como para hacerse un haraquiri televisado de garantías en un último acto de servicio; mediante el procedimiento de democracia dactilar, el elegido para la ocasión: Rubalcaba, el amigo de rotos y descosios.

Considerando a Rubalcaba, hombre de gran inteligencia, de vuelta de casi todo y sin desperdicio alguno, es evidente que para nada necesitaba ofrecer en bandeja su cuello a la derecha como candidato perdedor. La pregunta del millón que se plantea es, ¿Por qué aceptó este el órdago a la chica? Sabiendo que en lo personal, quien juega a la chica tiene poco que ganar y todo a perder. Es de suponer que a falta de vanales egos, debió aceptar su personal sacrificio, por necesidades íntimas del propio partido.

Rubalcaba es un intermedio necesario, un parche, una pila necesaria a achicharrar, un “tonto útil ”, lo sabe él, lo saben casi todo en el PSOE y lo deben intuir sus adversarios políticos. Su candidatura, cual pie de hermanastra de Cenicienta se le debió dar vía libre con la insalubre intención de salvar algunos cuantos muebles y naves en el intento de no perder por messiánica goleada , y por otra parte, la sana de salvaguardar ante todo la nave nodriza; la cual peligra por la indigestión que le ha supuesto la crisis económica, por la falta de respuesta desde la solidez de los más básicos principios ideológicos socialdemócratas. Ausencia que deben de estar haciendo chirriar algún gozne, cuando no saltar los resortes que hasta la fecha, habían propiciado las paces internas de tantos –ismos que conviven juntos y revueltos .

El ideologizado personal nada entiende de medidas contranatura y la plebeya parroquia ésta hasta las trancas de jurásico tertuliano, debieron pensar algunas lumbreras sociatas del Comité Federal. El 20 N está demasiado cerca como para que la gentes valoren la idoneidad de las decisiones adoptadas y el tiempo futuro hablará en pasado de eficacia de éstas, y de si los sacrificios realizados, fueron necesarios o en balde.

De momento, intuyendo un desastre morrocotudo, que puede afectar a la propia supervivencia, en este caso del propio PSOE como partido. El 20 N el gol average cuenta, por tanto, no es de extrañar que in extremis aquel que se ha aceptado quemarse en sacrificio recurra a: toques de arrebato o de degüello, a la tan hispánica invocación escrotal o a la mismísima sobrenatural aparición de santos y fátimas. Tan sencillo como que ni colectiva ni personalmente, a nadie pero a nadie, le gusta ir de hazmerreir fiambre por el bendito cielo, y menos, por el socarrón infierno de las tierras de España.
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