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El Gobierno regional ha dado el primer paso para liberalizar los horarios comerciales, de modo que los establecimientos de hasta 750 metros y grandes almacenes especializados no tengan límites en su tiempo de apertura al público. El anteproyecto aprobado esta semana incorpora además una nueva fórmula que permitirá flexibilizar y agilizar la concesión de las licencias para poner en marcha los negocios. Con estas dos medidas, se pretende dar un renovado impulso al pequeño comercio y, al mismo tiempo, generar empleo y animar el consumo, dos objetivos cruciales para reactivar la actividad económica en nuestra región.
Las centrales sindicales y algunos colectivos de consumidores han manifestado su oposición frontal a esta medida, dudando de que propicie la creación de puestos de trabajo y de que atraiga clientela a los comercios tradicionales. Las experiencias en otros países, sin embargo, indican lo contrario y el periodo de consultas que pretende abrir ahora el Ejecutivo autonómico debería servir para despejar dudas y acercar posturas en torno a un propósito común como es la dignificación del pequeño comercio, que abarca cerca del 80% del empleo del sector, y dinamizar el consumo.
En pos de ello, no parece que exista un camino más adecuado que el de facilitar la labor de los emprendedores, dar cobertura a los pequeños comerciantes frente a las grandes superficies y ofrecer la mayor diversidad y las mejores oportunidades a los consumidores. En definitiva, vender y comprar en libertad, prioritario siempre pero sagrado en tiempos de crisis.
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