La brasileña Lygia Pape es una de las grandes creadoras contemporáneas de Brasil. Su descubrimiento no llegará hasta cinco años después de su muerte y tiene lugar con motivo de la presentación de su obra en la Bienal de Venecia: desde ese momento, será reconocida como artista fundamental del siglo XX.
Ahora, la muestra Espacio Imantado, compuesta por más de 250 piezas que presenta el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, se hace eco del prestigio de Pape (Nova Friburgo, 1927- Río de Janeiro, 2004) e ilumina con brillantez la trayectoria de una artista poseedora de un legado creativo pleno de calidad y de lirismo.
Sus comienzos la acercan al Movimiento del Concretismo que se desarrolla en Río de Janeiro y que se inspira en el arte abstracto de pintores como Kandinsky y Malevich, organizando el denominado Grupo Frente.
De 1953 a 1955 realiza pinturas que titula Jogos Vectorais, lienzos en los que destacan la geometría y los relieves. Posteriormente, experimenta con xilografías que permiten mayor proximidad a las formulaciones más avanzadas de la época. Su inventiva produce ‘perfomances’ en las que recrea sensaciones que conceden al conjunto de sus presentaciones una poética muy visual.
La artista brasileña propugna un arte que provoca un acercamiento al cosmos fundamentado en una expresividad que avala básicamente la observación poética. El año 1963 marca un punto de inflexión en su vida. Se disuelve el grupo neoconcreto y ella irrumpe en el medio cinematográfico, colaborando con el Cinema Novo.
El séptimo arte tiene su importancia en la antológica que tenemos el placer de admirar, ya que se han reunido por primera vez algunas de sus películas realizadas hasta 1976. Obras en la que concede un protagonismo primordial a sus geometrías.
La llegada de la dictadura militar en 1964 acentúa el compromiso político de la mujer de Nova Friburgo y esto se puede apreciar en películas como Wampirou (1974) o Arenas calientes (1974).
En su última etapa, destacan las piezas conocidas como Ttéia que, elaboradas en filamentos, vertebran variaciones en función del espacio y la luz, teniendo en cuenta siempre el soporte elegido para acoger estas proyecciones.
Lygia Pape logra un conjunto que integra ética, estética y política. Su inmensa producción busca imperativamente el cambio basado en la investigación sobre la materia y la forma, sobre los que imprime su huella poética. |