Miguel de Cerbantes Alcalá de Henares 1547 Madrid 1616
Al túmulo del Rey Felipe II en Sevilla
“Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla; porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne, esta riqueza?
Por Jesucristo vivo, cada pieza vale más de un millón, y que es mancilla que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!, Roma triunfante en ánimo y nobleza.
Apostaré que el ánima del muerto por gozar este sitio hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente.
Esto oyó un valentón, y dijo: "Es cierto cuanto dice voacé, señor soldado. Y el que dijere lo contrario, miente."
Y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada”.
Lo que para Sevilla vale, vale para Alcalá de Henares.
Culturas doradas de purpurina volátil y efímera sobre fondo negro.
Fogonazos deslumbrantes multitudinarios.
Culturas barrocas de excesos y decadencia.
Culturas rutinarias de eventos asentados.
Culturas del atropello al débil y al ingenuo.
Culturas del “¿y para mí, qué?” abrazadas al “y tú, más”
Culturas comerciales… y las cosas se acumulan y ocupan los espacios de las casas.
Culturas de “…me lo vendo barato”
Culturas cartón fallero y fuegos de artificio.
Costra cultural de la apariencia, sobre alfombra roja y fotos deslumbrantes.
Culturas calientes que doran las letras. Y las derriten. Y lagrimean
Inmensos retablos de maravillas, sin soldados que salgan al final de la escena, a desvelarnos el engaño.Aunque se nos asienten en Rota, para velar por nuestro bien, más que nada, con un escudo antimisiles.