No hace falta condenar prematuramente al número 2 del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, para dudar de su idoneidad para ocupar ningún cargo público ni político. Aunque en este momento pese sobre él la presunción de inocencia, válida para Agamenón y su porquero, y aun siendo evidente que el testimonio inculpador de un procesado no es suficiente para dar por hecho el cobro de comisiones millonarias a cambio de mediación institucional; la acumulación de hechos, contrasentidos y evidencias le inhabilita inevitablemente para ostentar la autoridad moral, política y personal que siempre hace falta en su gremio, pero hoy es además imprescindible para evitar un estallido social, salvar las instituciones de la hoguera de la desconfianza y adoptar las medidas oportunas para frenar la sangría.
Blanco compartió mesa, mantel y gasolinera con un siniestro empresario procesado que, en el transcurso de la instrucción judicial -y no por tanto como una mera vendetta pública-, ha acusado a tres políticos de tres partidos distintos de pedirle dinero para obtener su apoyo: dos de ellos han dimitido, uno del PP y otro del BNG; y el tercero en cuestión, de mayor enjundia, irrumpe extrañamente en el escenario del presunto crimen en tres momentos insólitos para un ministro: en una estación de servicio, en un premio financiado por el ahora acusador y con un primo mencionado en el sumario.
Blanco, y Camps: la higiene pública no tiene ideología y exige a todos por igual
La prueba es crucial a efectos penales, pero el juicio de la opinión pública no precisa la demostración del delito para aplicar preventivamente consecuencias políticas en algunas circunstancias: ni aun en el caso de que finalmente el ministro no fuera culpable, es menos urgente ahora su cese voluntario o destitución. Y no tanto por las palabras de un imputado, que en su desesperación puede utilizar un testimonio letal para desviar la atención, cuanto por su demostrable relación inusual con la trama.
En la misma medida que la continuidad del impresentable Francisco Camps en el cargo no dependía de ninguna condena ni se legitimaba siquiera en el respaldo popular en las urnas; la de José Blanco no puede sostenerse en la lentitud judicial para decidir el tipo de responsabilidad penal que pudiera tener o no.
Es inaceptable, salvo para ese tipo de talibán a babor y estribor que perdona hasta la pedofilia en el propio mientras condena en el ajeno dejar poca propina, que las inversiones públicas de un país y la vicesecretaría del partido gobernante estén en manos de un tipo que se reúne a oscuras en una gasolinera, tiene a un primo colaborando con un presunto delincuente y ha visto cómo dimitían ya los otros dos políticos concernidos por la trama.
Y, ahora sí, conviene preguntarse por la hipócrita vida paralela que Blanco y otros de su condición, tales que José Bono por ejemplo, parecen llevar gracias a su paso por la política: si antes de desembarcar en ella eran pobres de solemnidad, como presumen de algún modo en sus biografías, el ritmo de vida posterior (colegios privados, coches de lujo, viviendas para cada estación y extrañas propiedades empresariales) no se puede achacar sin más al esfuerzo ahorrador si entre medias detonan chuscos episodios como el presente.
Don José Oscuro, él bien sabe que en Lugo, como en Galicia entera, todos los guisos se hacen con unto, esa grasa revenida indispensable para cocer las judías. Y los chourizos.
Hasta hoy, el evidente trazo grueso de estos dos vídeos, más preparados para dañar que para buscar la verdad, era difícil de soportar. Desde hoy, con la Operación Campeón, es legítimo verlos: bajo el ruido, tal vez haya algo indecente
Sr. Narajo, no es la primera vez que Ud. aprovechando algo que publica el diario El Mundo saca el hacha de guerra y arremete contra lo que considera sus enemigos. Ya nos tiene acostumbrados a sus escritos incendiarios, inquisitoriales donde quiere mostrarse como el ser modélico, riguroso en el ejercicio de su profesión, de honestidad inquebrantable.
Da miedo pensar y más aún al ver que todavía existen personas en ESPAÑA que tienen el totalitarismo por bandera y virtud. Los que hemos tenido experiencias que no deseamos que se repitan, sentimos pavor al ver como el Estado de Derecho, le importa un rábano o se lo pasa por el arco del triunfo.
Sr. Naranjo, en un estado de derecho la PRUEBA es esencial a efectos penales y debe serlo a efectos de la opinión pública porque la oponión pública está en manos de los informadores y si estos fueran como Ud. habría muchois españoles que tendriamos que exiliarnos.
Este pais necesita una ley de prensa para que aquellos que se dedican a mentir y a publicar sus mentiras fueran inhabilitados de por vida de una profesión tan digna como puede ser el periodismo. Si eso se consiguiera Ud. no duraría mucho en el mundo del periodismo.
Cuando al “ tal vez haya algo indecente”, de forma súbita e intencionada se le asciende a la categoría de certeza y verdad haciendo bueno aquel dicho que dice “cuando el rio suena, agua lleva”, algo de forma irremediable muere en el Estado de Derecho. Agradezcamos a El Mundo y sus cándidas almas ésta forma de interesado comportamiento, paleontólogos ellos expertos siempre en el arte de las alcantarillas, la putrefacción y la oportuna conspiración.
Y a usted Sr Naranjo que va de cruzado matamoros dando mamporros desfaciendo tantos entuertos, reparta equitativamente en intensidad y calidad de una puta vez a diestro y siniestro, quizás así podamos creer algún día su pretensión de parecerse y querer ser un Julian Asange doméstico. Sin acritud, sus repetidos y llamativos silencios le arruinan.
ke se puede esperar de un bachiller que lleva el ministerio con mayor presupuesto..zapatero elige a los mas ineptos del psoe para que no le hagan sombra...ke verguenza internacional tener incultos gobernando el pais...es come si a un fontanero le mandan a arreglar una central nuclear, lo hace con teflon o esparto
Lo vuelvo a enviar porque se resisten ustedes a publicarlo.
Este artículo de opinión sr. Naranjo, es PATÉTICO.
A ver si hace usted sus deberes, se deja de comparaciones esperpénticas y escribe algo más productivo.
Sr. Naranjo está usted hoy con este artículo, PATÉTICO.
Debería usted hacer sus deberes, dejarse de comparaciones esperpénticas y publicar algo un poco más decente.
Sr. Director es Usted un impresentable, por lo poco objetivo, e imparcial, como dice otro interviniente, se le ve mucho el plumero, siempre barriendo para el PP.
Sin ánimo de defender al Sr. Blanco, creo que aún no hay pruebas, para Usted de credibilidad a unas supuestas declaraciones de un delincuente, por que aun no está probado ni que las haya hacho, solo por lo que dice el Mundo, que tambien es poco de fiar.
Lo grueso es el tamaño del embuste de Pepiño; el video sólo enseña hechos. Y el hecho de que Pepiño haya o no robado en nada cambia la tremenda mentira sobre el colegio de sus hijos.
El Sr. Blanco, capaz de llevare bien con la mismísima Sra. Aguirre (lo que ya da qué sospechar (lo digo por su capacidad de relacionarse con propios y extraños), es uno de esos productos de "partido" que sin mayor capacidad desmostrada que la de estar en el sitio justo en el momento oportuno han llegado a altas esferas de la política, véase caso idéntico en el Sr. Bartolomé González, alcalde de Alcalá.
¿Cuánto tiempo le dieron algunos medios al Sr. Camps hasta que se marchó?, ¿También se lo darán al sr. Blanco?
Pero (con su permiso),hoy más que nunca:
¡OTAN NO! ¡BASES FUERA!
Nos cambian la Constitución sin consultar, nos consultan lo de la OTAN y luego hacen lo que quieren, ¿de verdad no nos toman el pelo cuando acudimos a las URNAS para luego llenárseles la boca con la palabra DEMOCRACIA?
Una posdata para Usted.- ¿No cree que el moderador debería estar más ágil desde que se dejan los comentarios hasta que se publican?