Programa x tres
por Uno de la Redacción

LUNES 11 DE JULIO DE 2011 A LAS 11:09 HORAS
Opinión > Política
 
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ANTONIO CAMPUZANO

 

Cuando Julio Anguita parecía haber muerto políticamente para siempre y para bien de la izquierda, ha renacido de sus propias miasmas y ahora habita en Extremadura. Se hace llamar Pedro Escobar, de los Escobar de ninguna vida. Este Escobar, afortunadamente nada que ver con el gran almeriense que inventó y reinventó el gran carro robado, ha reinventado la izquierda. Ha entregado con su voto militante al candidato Monago la presidencia de la Junta de Extremadura. Escobar tiene 56 años y ha repartido, al parecer, su vida entre las clases de portugués como maestro de enseñanza primaria que es y la militancia en el Partido Comunista desde los veinte años. Es decir, que cuando murió el general Franco él tenía 20 años e ingresó en el Partido Comunista de España. Ahora, como sucede en tantas otras ocasiones, ha inventado la fórmula mediante la cual se reinventa la izquierda. La izquierda que él representa consiste en hacer lo prescindible y lo imprescindible para que gane  el Partido Popular. Monago, nacido en la comarca de La Serena, se encuentra francamente contento porque ha vencido a la izquierda y,  lo que es más difícil, engañando a la izquierda. Naturalmente a la que representa Escobar.

 

Ha desnaturalizado todo el programa del PP para según toda la prensa, unánimemente reconocido, hacer un “guiño" a IU. Llegado es el momento de detenerse con la determinación de la reflexión. Tanto los programas de Monago como los de Escobar han sido rebañados hasta su desconfiguración total. Claro que hace falta una reforma de la ley electoral, pero la necesaria para apartar del sistema de representación a estas gentes que hacen con los compromisos maniobras de prestidigitación. Hace unos cuantos años, 1995, un tal José Miguel Polo, encabezó la lista de IU en Alcalá. Hablaba de coherencia y unas cuantas calidades más y fue desenrollando con gran capacidad técnica la alfombra que luego pisaría Bartolo González,  cuando “debutó con picadores" en la gran política. Bartolo sigue ahí, vivito y coleando, y José Miguel Polo no aparece en ningún “linkedin" ni falta que hace. Estos inventores de la pólvora política se tornan verdaderamente peligrosos llegado un tiempo. Cayo Lara tiene ahora la responsabilidad de poner a Escobar y su dos colaboradores necesarios y a esas bases ominiscientes donde se desarrolla también mucha estupidez exactamente donde les corresponde: entre ambas orillas, pero en mitad del río, en auxilio de las zodiac del Partido Popular.


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