PEDRO P. HINOJOS
Nada más cruzar la meta de París y convertirse así en el primer ganador del Tour de Francia, el pequeño y renegrido Maurice Garin tiró la bici al suelo con malos modos y masculló “deporte de perros". Al menos eso recogen algunas crónicas –apócrifas seguramente, pero muy entretenidas– del final de aquella primera ronda gala disputada en 1903. Más de un siglo después la carrera ciclista por etapas más importante del mundo continúa tan lozana como el primer día. Casi como el reniego de Garin. El Tour ha comenzado con todo un campeón como Alberto Contador en el punto de mira, una triste costumbre de unos años para acá.
Justo cuando comenzó la inquisición de la lucha antidopaje, que siguió al aquelarre en el que se transformaron el Tour y todas las competencias ciclistas para dar puntualmente espectáculo de lágrimas, sudor e incluso sangre por la tele en la sobremesa.
Y el problema ahora es que cada vez cuesta más reponerse de las decepciones y de la confusión que no cesan de sobrevenir tras las vibrantes gestas del heroico pelotón. ¿Cómo tomarse, por ejemplo, la reparación postrera que ha recibido todo un crack de comienzos de siglo como Roberto Heras, desposeído con deshonor de su Vuelta a España conquistada en la crono de Alcalá en 2005, y restituida ahora al comprobarse que el control antidopaje fue irregular? Heras, por cierto, recorrió la distancia entre Guadalajara y la Vía Complutense, esquina con Atilano Casado, en 41 minutos y 31 segundos. En contra de la opinión de los puristas, quizá la clave de la salvación del ciclismo esté en cuestionarse su épica dureza, en ajustar sus pruebas a ritmos competitivos que no exijan por sistema la extenuación… o la fullería para evitarla. En eso, el ciclismo sigue casi como el primer día. En el Tour de 1903, los 60 pioneros cubrieron 2.428 kilómetros. La media pone los pelos de punta. Comprensible que Garin le pegara una patada a la bici antes de subirse al podio. Y más comprensible aún que en el Tour de 1904 fuera descalificado por hacer parte del recorrido subido a un coche. |