Giovanni Macelli, director del estupendo El mueble de las fotos, produce y cuida al máximo de la estética de Turno de noche de Carlos Ruano, quien tiene amplia experiencia en el desarrollo de numerosas historias en la conocida serie Física o Química. El director firma el guión junto a Susana López Rubio, también responsable del citado El mueble de las fotos, en un relato que cuenta la aventura de un joven escaparatista que tiene fobia a los maniquíes.
Turno de noche desprende de inmediato un aire sobrecogedor, abordando un mundo en el que transitan el miedo y la ansiedad.
La fotografía de Pedro Castanheira y la música de Eric Foinquinos contribuyen lo suyo a crear una atmósfera que se acerca con solvencia al cine fantástico y, por supuesto, a Stephen King.
Adam Jezierski compone un personaje que le permite ampliar unos recursos interpretativos que cada día conviven más cerca del talento. Su amistad con el vigilante nocturno que interpreta con ese toque de ambigüedad necesario Israel Rodríguez, aporta la dosis oportuna de incertidumbre para provocar la inquietud en el espectador. Y es que las imágenes de esta pieza subrayan la oscuridad impactante que crea la soledad frente a esas figuras de plástico que, tal vez, esconden algo más.
La cinta mantiene un equilibrio riguroso que bordea el morbo pero nunca se detiene en lo explícito. Una muestra de ello sería el tratamiento de la orientación sexual. Somos testigos de momentos como la escena del vestuario y la mirada, casi furtiva, del escaparatista o su reacción ante la desasosegante aparición de la figura femenina que representa el maniquí.
El misterio se apodera de esta aventura fílmica y la presencia enigmática de la noche añade aún más tensión dramática, si cabe. Alza su protagonismo también otro elemento crucial, la puerta, como eje que acentúa la intensidad sobrecogedora de este envidiable trabajo.
Carlos Ruano consigue armonizar su obra, manteniendo el tempo narrativo in crescendo hasta ese final desesperanzado. Pero, aún va más allá: entrega al público una resolución abierta que, curiosamente, corona con la puerta cerrada del almacén. Brillante propuesta. |