Es una de las noticias de la semana: La Organización Mundial de la Salud dice que el uso de móviles podría aumentar el riesgo de cáncer. Con un dato así, y teniendo en cuenta la fuente de donde procede, nada menos que el máximo organismo mundial sobre salud, es de suponer que más de uno haya comenzado a mirar con recelo su teléfono móvil. Y también es de suponer que, al a vista de la noticia, rápidamente se haya producido la siguiente asociación de ideas: “Usar un teléfono móvil produce cancer”. Pero esté tranquilo, porque la radiación electromagnética que emiten tiene el mismo índice de cancerogenicidad que los pepinillos en vinagre. Y esto también lo dice la misma Organización Mundial de la Salud (aquí), donde incluye a los vegetales escabechados y en vinagre (busque picked vegetables en el listado) como un agente cancerígeno de tipo 2B, el mismo apartado donde el estudio de la OMS ha incluido las ondas electromagnéticas de la telefonía móvil.
Llegados a este punto surge la confusión. ¿Existe el mismo riesgo de contraer cáncer por comer pepinillos en vinagre que por hablar por teléfono? ¿Significa eso que desde hoy debemos limitar nuestras llamadas y el consumo de encurtidos? No se alarmen, porque las sustancias tipificadas en el grupo 2B son aquéllas consideradas como “posiblemente cancerígenas”, que no es lo mismo que decir que provocan cáncer. ¿Y qué significa esto? Pues que no se ha demostrado que exista una relación entre éstas y el riesgo a contraer cáncer. Es más, ni siquiera el informe de la OMS apunta en esta dirección. Desde la Asociación Española contra el Cáncer señalan que “Este comunicado (de la OMS) es una revisión de estudios anteriores, sin la robustez científica deseable, que muestra tendencias sobre esta posible relación, por lo que la AECC solicita prudencia a la hora de interpretar esta información”. Y el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica también ha salido al paso para advertir que “No hay ninguna prueba, siquiera remota” de la relación entre telefonía móvil y cáncer. Como tampoco la hay de que los pepinillos en vinagre provoquen tumores malignos.
Y es cierto que no existe ninguna evidencia científica que certifique que la exposición a las radiaciones electromagnéticas de los teléfonos móviles sean causa directa de cáncer. Lo que sí existe es un principio de precaución, dado que no se conocen los efectos acumulativos que esta exposición tiene a lo largo del tiempo. Aunque a este respecto existe una normativa bastante estricta en lo que respeta a la emisión electromagnética de los sistemas de telecomunicaciones.
Otra cosa es que para una parte de la población impere más el principio de “cuando el río suena, agua lleva” que las pruebas concluyentes. Más ridículo aún es quien reniega del móvil argumentando su peligro de cancerogenicidad y, en cambio, despliega la tumbona en la playa a las dos de la tarde, cigarrito en mano, para tomar el sol y presumir de moreno. Sepan que el tabaco y la exposición sin protección al sol sí figuran como agentes cancerígenos en el grupo 1 de la lista de la OMS. Y el grupo 1 es aquel para el que sí hay evidencias demostradas de la relación directa entre la exposición a estos agentes y la formación de tumores. |