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| El vómito |
| por Antonio R. Naranjo |
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| JUEVES 29 DE OCTUBRE DE 2009 A LAS 18:15 HORAS |
| Opinión > Política |
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Imagino a Zapatero repantigado en su sofá, con una sonrisa esdrújula, asistiendo al show del PP mientras pasa desapercibido el formidable contraste entre la recuperación económica de Estados Unidos o Europa y el hundimiento literal de España, que cae otro 4% mientras el resto sube ya un 3% y padece un tercio de nuestros parados.
En el peor contexto consigue la mejor oposición, comandada por un Rajoy en el que sólo creen los que de él comen, sin almas caritativas cerca que le digan que vive desde hace años en Alcorcón, provincia inopia, capital el limbo; pero encima no es el Real Madrid.
Incluso su álter ego anda con problemas, por mucho que quiera transformar la rebelión de sus gutis en un ejemplo de democracia. Gallardón tiene la misma habilidad que el presidente, ese verbo bonito que envuelve la nada o la contradicción o la paradoja o el error; pero carece del manejo de los tiempos del líder socialista: siendo suyo el futuro, aunque no suponga futuro necesariamente para nadie más, hace lo imposible por derrapar en el presente con ese tipo de impaciencia de quien tiene más ganas que ideas.
Cuando se habla tanto de democracia, interna o externa, suele haber un déficit clamoroso de ella, aunque la propaganda hábil, el periodismo de trinchera y la política del momento sean capaces de convertir en príncipe a la rana. El mismo Gallardón que obliga a votar a mano alzada a sus concejales, para quedarse con su cara, moviliza a un Cobo para no decir nada diciéndolo todo, con la seguridad de que nadie se fijará en los hechos desprovistos de pasiones: ni acepta la democracia resumida en una votación libre de los militantes del PP a favor de Aguirre; ni asume que la ley faculta a la Comunidad de Madrid a decidir el futuro de la Caja.
Es, él sí, la derecha radical de España, la que no asumió la legitimidad de la primera victoria de Zapatero y la que sólo tolera la democracia cuando asiste a sus objetivos, aunque tiene la habilidad de envolver su terrible discurso de fondo con un manejo excelso del verso alejandrino, sin sinalefas.
Todo lo demás son intereses, negocios, ambiciones y cálculos que también existen en la otra orilla, pero con un matiz: al menos les asiste la ley, para gobernar la Caja; y el voto, para presidir el PP. No es poco, no da para obviar que las leyes deben cambiar cuando protegen un error; pero es mucho más que lo que pueden alegar quienes defienden, sin más, el quebranto del ordenamiento jurídico desde la demolición ad hominem -tan fascista esto- del otro.
Con Gallardón no es extraño. Siempre hace lo contrario de lo que dice o dice lo contrario de lo que hace; o calla de lo que debe y habla de lo que debería callar: se supone su deseo de presidir España, pero a estas alturas es muy difícil adivinar para qué. ¿Qué piensa el alcalde de Madrid del sistema financiero autonómico? ¿Es compatible la igualdad con un cupo vasco, un régimen foral navarro y un estatuto catalán a la vez? ¿Retiraría las tropas de Afganistán? ¿Ha llegado el momento de retocar el concordato con el Vaticano como impone un estado laico? ¿Es partidario de ir más allá o más acá de la despenalización del aborto? ¿Cómo reformaría la Administración de los 4 millones de funcionarios? ¿Qué alternativas expone para evitar la crisis de las pensiones, los subsidios y los servicios públicos preconizada por todos los especialistas y Premios Nobel imparciales? ¿Retocaría y cómo el mercado laboral? ¿Cómo gestionaría los estragos del Gürtel? ¿Cómo dirigiría la educación y la sanidad de aquí a diez años?
Todas son preguntas en cuya respuesta se adivinaría la estructura intelectual y política de quien aspira a hacerse cargo del futuro, pero en ninguna de ellas hay respuesta. Sí la hay en los versos engolados y las declaraciones de principios eufemísticos, y también en los hechos como gestor de una deuda paralímpica, de un Madrid bombardeado, de un IBI que trata al currante como un vecino de La Moraleja y de un afán recaudatorio que no conoce límites.
También en su negativa a asumir la derrota y en su disposición a convertirla en una cacicada del ganador sin explicar para qué quiere el juguete ni qué está dispuesto a cargarse con tal de lograrlo. En esto sí hay una diferencia con Zapatero: el presidente primero lo fue y luego ya nos decepcionó.
Posdata. Es obvio que prefiero a Aguirre, no por Aguirre, si no porque tiene la ley de su parte. O no sólo: me quedo con ella y con todos los que van de frente. Pero en este país hay más creencias que ideas, y se lleva más los gallarteros, los zapardones; que los leguinas, los guerras, los anguitas, las aguirres, los cayoslaras, los patxislópez, los aznares y ese tipo de políticos que no engañan ni se resisten a defender abiertamente aquello en lo que creen, aunque no sea lo mío. Si ya acertaran, seríamos Inglaterra. Conformémonos con que al menos no se escondan. |
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| Comentarios |
| Antonio R. Naranjo |
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| lunes 9 de noviembre de 2009 a las 13:25 horas |
| Isabel, reafirmado queda lo dicho tras leer su respuesta. |
| Isabel |
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| martes 3 de noviembre de 2009 a las 20:25 horas |
Sr Naranjo, osea que me acuesto con Gallardón? Pues si por decir lo que pienso usted me contesta así se descalifica por si sólo. Y que me llamen fascista? por? Por decir que prefiero a Gallardón?
Pues me ratifico en todo lo dicho y más después de oir hoy a Cobo hablar de que tiene miedo por él y por sus hijos. Por cierto el Sr Rajoy les ha dado un palito a los del manifiesto, osea a la Sra Aguirre y a su fiel escudero complutense.
Lo mejor de todo que Aguirre cada vez está más sóla...y me alegro por alejar de la política lo que ella representa...siempre me quedaré con Gallardón...
Oiga y lo de los intereses económicos creo que es una realidad, los medios locales se financian sobre todo con publicidad institucional, aqui y en Parla. |
| el/la que defiende a Isabel |
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| martes 3 de noviembre de 2009 a las 18:47 horas |
Después de lo que se ha dicho de Gallardón, de Rubalcaba, de la Policía, los jueces, de tal o cual periódico o periodista, etc, molestarse por que le digan a Vd. que "le va mejor económicamente" con alguien, me parece exagerado. En primer lugar, porque ello no implica necesariamente, como Vd. y otros parecen haber entendido, que su medio esté "vendido". Yo, como consumidor, observo una línea editorial determinada.
arthur: Llamar fascista a alguien por una crítica de base económica, es liberal, liberal, liberal. Saludos |
| Antonio R. Naranjo |
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| lunes 2 de noviembre de 2009 a las 11:29 horas |
| Para la que pide respeto a Isabel: yo no me coloco en ningún altar. Soy un ciudadano más, con un trabajo y una responsabilidad, con los mismos derechos y obligaciones que los demás. Los mismos: los principios no dependen de los puestos, si son más o menos laxos en función del papel de cada cual. Ni usted ni nadie tiene menos derechos por no dirigir este medio, pero tampoco menos obligaciones: no es menos grave decir barbaridades por ser un 'simple lector'. El ejemplo que he puesto aspira a demostrar lo que intento decir. Y a mí me parece mucho más grave decir, sin más, que uno piensa o escribe o informa porque le va el dinero en ello: para un periodista es peor eso que cualquier otra cosa. Discutan con argumentos, critiquen con intensidad, pero háganlo con un mínimo de respeto, que es bien fácil. |
| Antonio R. Naranjo |
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| lunes 2 de noviembre de 2009 a las 11:19 horas |
| Proponer no, imponer sí. Apostar por un candidato no; convertir en un cacique a quien tiene derecho a decidir según la Ley, sí. Lo que yo intento explicar es que, más allá de gustos personales o disgustos, hay una Ley que se tiene que conocer. No hablo de gustos personales, sino que aspiro a ayudar modestamente a los lectores a separar el humo de la paja: cuando Gallardón se refiere al PP de Madrid, lo hace como si Aguirre hubiera dado un golpe de Estado, pero lo cierto es ganó las elecciones internas con el 93% de los votos. Y él las perdió. Y cuando Aguirre quiere decidir presidente en la Caja, le asiste la ley: algo que no pasa ni con el Ayuntamiento de Madrid ni mucho menos con Génova o Ferraz. Digo esto de Madrid o de Cataluña o de Andalucía: es una cuestión de democracia elemental, de respeto a las normas e incluso de saber cuál es el camino correcto para evitar abusos. Cambiar la ley, pero no saltársela: es sorprendente cómo ninguno de los que se escandaliza por esto exige lo que debería exigir y yo pido: que el Congreso cambie la Ley de Cajas, o que las saque a Bolsa. Pero no: se enmaraña el caso de Madrid para evitar algo que no se quiere sin llevarse por el camino la posibilidad de hacer lo mismo, con esa misma ley, en otra región. Eso es cínico e impresentable. Espero haberme explicado bien. Saludos. |
| Respetos para isabel |
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| lunes 2 de noviembre de 2009 a las 11:16 horas |
Sr.Naranjo demuestre Vd. que es eso, un señor, y un buen periodista.
Su respuesta a Isabel no tiene escusa, a pesar de pedirla Vd. de antemano.
Isabel sólo ha afirmado que Vd prefiere a Aguirre y Bartolo por razones económicas, porque a Vd le va bien económicamente con ellos.
Su línea editorial puede ser del agrado del poder, local y comunitario, como otros rotativos lo son o han sido del poder central. Éstos últimos, ya se sabe, son fáciles de criticar en cualquier artículo de opinión.
Parece desproporcionada su reacción ante una crítica que, formalmente, no era grosera. Vd que no dudo que pedirá autocrítica a los políticos, como persona pública que es, debería estar más abierto a la crítica realizada en términos correctos.
En su caso, como persona pública que tiene un lugar desde el que se dirige a la ciudadanía, es, además, una obligación.
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| parte de ley x alusión. toma 2 |
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| lunes 2 de noviembre de 2009 a las 10:37 horas |
A unos les "asiste la ley" mientras otros "defienden, sin más, el quebranto del ordenamiento jurídico".
Proponer otro candidato desde el PP, distinto al de la Comunidad de Madrid, ¿constituye un quebranto del ordenamiento jurídico? |
| Salvador Rodrigo |
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| lunes 2 de noviembre de 2009 a las 10:32 horas |
Más que para vómito ... es para partirse la caja, pues lo pueril no hace llorar siquiera.
Salud |
| parte de ley x alusión |
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| lunes 2 de noviembre de 2009 a las 10:32 horas |
No hablemos de nombres, hablemos de legitimidad y legalidad.
Según su escrito, a unos "les asiste la ley" mientras otros "defienden el quebranto del ordenamiento jurídico". Insisto, ¿según Vd. la única opcición legítima y legal es la planteada por la Comunidad de Madrid? |
| uno de la muga |
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| domingo 1 de noviembre de 2009 a las 23:35 horas |
Pater, estoy totalmente de acuerdo con usted en la necesidad de respetar las opiniones ajenas. Tampoco veo la necesidad del señor Naranjo de venderse a nadie. Considero que su pensamiento es honesto. Aunque no lo comparta del todo, siempre es de agradecer sus habilidades con la pluma y la posibilidad que nos brinda de participar con nuestras opiniones.
El intento de desprestigiar las opiniones ajenas con insultos es un vicio nacional como el de la envidia. Somos así. Hay que contar con ello, por más que nos desagrade. |
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