Prostitutas, periódicos y moralinas
por Antonio R. Naranjo

MARTES 22 DE MARZO DE 2011 A LAS 12:24 HORAS
Opinión > Política
 
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Todo el mundo entrega, arrienda, alquila, presta o regala una parte de su cuerpo para ganarse la vida. La vida es una constante pulso entre Mefistófeles y Fausto, con el alma en la casa de empeños a cambio de un incierto beneficio o de la mera supervivencia.

 

La política vende su corazón, el periodismo el páncreas y así hasta establecer un cambalache anatómico o anímico entre cada profesión y su correspondiente salario: nadie es del todo virgen, y el tráfico de ideas, principios, carnes, sentimientos, emociones y prioridades forma parte indisoluble de la esencia, maldita y espléndida a partes iguales, del ser humano.

 

Comprar y vender, como temer la muerte o asumir riesgos absurdos como correr delante de un toro o lanzarse en paracaídas, son la cruz de esa moneda incomprensible que permite al hombre escribir como Neruda, pintar como Van Gogh o componer como Mozart: lo inexplicable nos explica, y nos distingue de la previsibilidad depredadora y fisiológica del lobo, incapaz de comer por placer.

 

 

Fausto vende su alma al diablo: de ahí para abajo, nada puede ser más grave

 

Hay mujeres, y algunos hombres, que en ese viaje lleno de curvas arriendan la única parte de sí mismas que tiene un valor en el zoco de la vida: sus pechos, su boca, sus nalgas, su cuerpo entero. Y sólo hay dos  cosas escandalosas en ello, ninguna de las cuales forma parte del moralizante discurso que empapa las diatribas reaccionarias de quienes se presentan a sí mismas bajo un paraguas progresista: que no puedan ejercer con el estatus laboral y el reconocimiento legal necesario para estar protegidas y disponer de los derechos de cualquier trabajador y que lo hagan en contra de su voluntad, sometidas a la represión y el secuestro de la delincuencia organizada.

 

Todo lo demás, desde la absurda prohibición de los anuncios en prensa hasta las leyes abolicionistas; mezclan un arrogante discurso moral necesariamente circunscrito al ámbito privado de cada cual con una flagrante inoperancia. Cuando los problemas no se pueden erradicar, no gestionarlos equivale a agravarlos, añadiendo más marginalidad al asunto: las prostitutas no van a desaparecer, y más allá de valoraciones éticas al respecto, sólo cabe visualizarlas, esa palabra tan en boga y en boca de las contradictorias fuerzas femeninas que no se aclaran mucho en casi nada y naufragan con estrépito en las incoherencias de la custodia compartida, el uso del velo o la igualdad de sexos.

 

Mirar a los periódicos, a los clientes o a las prostitutas es una vacua manera de atacar la única parte de este asunto que sí puede y debe afrontarse: pero miren al Ministerio del Interior, pues las mafias son asunto de la Policía; o al de Trabajo, pues esta profesión bien merece un acomodo claro en la Seguridad Social.

 

Y dejemos para cada uno la reflexión moral sin transformarla en reglamento: a mí me da infinita grima el cliente e interminable lástima su proveedora; pero me escandaliza mucho más quien vende su alma al mejor postor que quien lo hace con su culo. Lo que éste se merece son catorce pagas y médico de cabecera.

 

Con todos mis respetos, y aunque obviamente sus intenciones sean loables, las únicas que chulean de verdad a las meretrices, usándolas sin pagar, son las que dicen estar defendiéndolas.


Comentarios
manuela arrate manuelaarrate@yahoo.es
miércoles 23 de marzo de 2011 a las 14:46 horas
Custodia compartida ya¡¡, a pesar de las feministas subvencionadas y sus periodicos digitales publicistas falsos progres¡¡¡.
maria antonia pacheco cumbre marpa70@hotmail.com
miércoles 23 de marzo de 2011 a las 14:23 horas
Como siempre abbogo por el respeto...y quien somos nadie para prohibir lo que una mujer elige libremente...al prohibirlo estamos estigmatizando a un colectivo...abolir las mafias...por supuesto...pero respetar la decision que cada mujer tome con su cuerpo...o para el aborto si hay respeto y somos dueñas de nuestros cuerpos y para la prostitucion no.Hay que ser consecuentes y coherentes.No quiero qu e ninguna mujer sea perseguida ni doblemente ajusticiada.Por una sociedad hipocrita y por un movieminto feminista que aun las acorrala mas.Derechos para las prostitutas que libremente decidieron.....no persecusion.

Mayoria se de lo que hablas...he trabbajado con mujeres inmigrantepero te digo que las mafias estan instaladas aqui en España y dirigidas por españoles....a ellos si hay que perseguirlos...a las mujeres no.
Mayoria mayoriasilente@gmail.com
miércoles 23 de marzo de 2011 a las 08:54 horas
Bueno en la linea reactiva contra las estrategias a favor de la igualdad. Cada año entre 600.000 y 800.000 personas cruzan las fronteras internacionales como víctimas de trata; de esta cifra el 80 por ciento son mujeres y niñas y el 50 % son personas menores de edad. Pero a ti eso te da lo mismo.....seguro que no encuentras la relacion. (
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