¿No a la guerra?
por Antonio R. Naranjo

LUNES 21 DE MARZO DE 2011 A LAS 13:07 HORAS
Opinión > Política
 
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El respaldo de Zapatero a una guerra abierta en Libia, sin los eufemismos de consumo interno que rodean a la participación de España en Afganistán, la segunda pista del mismo circo montado en Irak; evidencia ante todo que las obligaciones, peajes y responsabilidades internacionales de un país son básicamente las mismas con independencia de quién los gobierne y con qué discursos lo haya logrado.

 

Según esa lógica, que admite tanto la tutela inicial a cualquier tirano cuanto el bombardeo posterior en función de un termómetro internacional que registra muy bien los intereses y es renuente a los principios; el presidente del Gobierno ha estado ocho años purgando en el exterior el desafío calculado que en el interior le ayudó a ganar: como sólo se opuso a Irak para derrotar a su adversario, desde entonces ha hecho lo posible por cerrar la herida con el resto de países occidentales, apuntándose el primero, y con la mayor energía, a cuantas excursiones militares se le ponían por delante.

 

 

 

Sólo el mantenimiento de una retórica que oscila entre el truco (sustentar en las resoluciones de la evanescente ONU lo que debería depender de una valoración ética) o la falsedad (presentar la misión a Afganistán, desatada unilateralmente por Bush tras el derribo de las torres gemelas, como una acción humanitaria), permiten al presidente exhibir a un personaje antitético del que presenta al mundo, para lo cual es indispensable que el atrezzo, la banda musical y el departamento de marketing funcionen a pleno rendimiento.

 

Esto es, que ni los que entonces se escandalizaban con razón de las imágenes venidas de las Azores ni los que salían a la calle a continuación ni los que lo contaban todo con estruendo repitan ahora sus funciones originales: la indignante caricaturización de aquella ola, presentada despectivamente como un mero picnic de titiriteros varios y artistas paniaguados por la ceja, se legitima un poco ahora con su silencio, y no basta con apuntar a la mala fe de los detractores para explicar tamaña incoherencia, o semejante hipocresía militante, a quienes sentían y sienten de verdad que ése no es el camino.

 

 

El 'No a la Guerra' oscilante es como el apoyo al Sáhara... sólo desde la oposición

 

El amparo de la ONU (que también se lo dio a Irak, aunque fuera tarde; y que nunca lo concedió en la antigua Yugoslavia, aunque nadie tildaría de genocida a nadie por ello) tal vez da para que el PSOE camufle un poco su hipócrita contradicción ante audiencias complacientes; pero es a todas luces insuficiente para justificar a todo aquel que de verdad se opusiera a aquella y a cualquier otra guerra en la que se detecten cuatro factores calcados aquí: un tirano aplaudido o tolerado o incluso respaldado durante décadas; un riesgo objetivo para la población civil (atrapada siempre entre dos fuegos); una duda razonable sobre si es posible imponer la democracia con misiles y, finalmente, una sospecha fundada sobre el origen económico y energético de la escalada militar.

 

Entre la coherencia de IU y del PP -la primera para oponerse a guerras con orígenes y objetivos idénticos aun con puestas en escena legales distintas; el segundo para respaldarlas todas si tiene el impulso de las democracias y los mercados más influyentes del mundo-, aparece un PSOE neomarxista que, una vez más, cambia de principios y demuestra que el presidente del Gobierno sólo ha sido, es y será un as en un ámbito: el de esperar que la gente piense como él aunque él no tenga claro lo que piensa.

 

La postura acertada, entre todas ellas, sería la del PP si tras tantos años hubiéramos constatado que la democracia occidental asfixia primero y persigue después a cuantos regímenes haya en el mundo incompatibles con los derechos humanos, la libertad y el interés general.

 

Pero como a estas alturas ya hemos tenido tiempo de constatar que esa visión ingenua y noble de las relaciones internacionales es inexistente, está condicionada por mil intereses parciales y encuentra más excepciones que normas allá donde la tiranía es extrema pero las reservas de petróleo o la situación geográfica no son relevantes; sólo cabe otorgarle la razón y la decencia a IU; comprender al PP y sancionar al PSOE, experto en sostener lo uno y lo contrario con la misma virulencia e idéntica falta de respeto al ciudadano.

 

 

Te puede gustar o no, pero IU siempre piensa igual. La coherencia no es la única virtud política, pero es la primera: sin ella, el resto son de mentira

 

Ampliación. Anteayer se sostenía que la manera de inducir la democracia en las tiranías islámicas era matar a besos a los mulahs: la Alianza de Civilizaciones, que ahora se lía a misilazos. El otro argumento, sobre la defensa de la población civil, produce aún más sonrojo: no se conoce bomba tan inteligente como para distinguir entre seguidores de Gadafi y detractores, y en todas las guerras recientes se ha acumulado una bárbara estadística de niños, mujeres y hombres muertos bajo el 'fuego amigo'.

 

En realidad nunca se sale en defensa de países que exportan inmigrantes en lugar de petróleo: media África, con Sudán al frente, se desangra sin que ninguna ONU no ninguna coalición se acuerden de ellos. Y donde no hay sangre pero sí tiranos, o aplaudimos o miramos para otro lado: en Marruecos, Argelia o Cuba.

 

Todo se resume en lo de siempre: este presidente aspira a decidir qué es bueno, qué es malo y en qué consiste ser de izquierdas. Básicamente, en coincidir con él aunque él no coincida consigo mismo.


Comentarios
ANTONIO M.
martes 22 de marzo de 2011 a las 16:26 horas
Lo de la "vara de medir" que le dice Marival, ya se lo dejaba caer yo Sr. Naranjo unos post atrás.
No conocemos realmente el apoyo real que tienen los "contra-Gadafi" y los "pos-Gadafi", estando muy cerca estamos realmente lejos de lo que pasa allí. Pienso, sin embargo que cuando se ponen bombas contra manifestantes reclamando democracia (como ha sucedido en Libia) o bombas contra piedas reclamando "identidad" (como sucede salvo excepciones en Palestina), yo por "defecto" me pongo a favor de los manifestantes y de las piedras.
Lástima que las "fuerzas de coalición" sopesen euros y dólares en lugar de manifestantes, ahí está, por desgracia la causa de la movilización internacional.
Antonio R. Naranjo
martes 22 de marzo de 2011 a las 11:52 horas
Marival, creo que está bien claro que en este asunto coincido con IU: el PP me parece al menos coherente, aunque en una posición a mi juicio equivocadísima, y lo del PSOE no tiene nombre. Ahora va a resultar que hay \"guerras buenas y guerras malas\" según el criterio del señor Zapatero. He leído ese enlace que me da, y se me ocurre alguna diferencia más aún: pero antes se me ocurren también 30 coincidencias. Lo más gracioso, de no ser todo tan triste, es ver al PSOE y a una parte de sus seguidores intentando justificar tan evidente viraje. En realidad, están ustedes devaluando -se lo digo con todo mi respeto, de verdad- su antiguo \'No a la guerra\', convertido ya en un \'No a Aznar\' sin más. La reflexión de Álvaro es interesante, pero conviene preguntarse si, más allá de valoraciones éticas que para mí son prioritarias, estas guerras tienen al menos un sentido práctico: mirando a Afganistán y a Irak, podemos pensar que no: hay más violencia y muertes que nunca, más inseguridad, menos libertades y todo está aún peor. La democracia no se impone con bombas, sin más.
Marival
martes 22 de marzo de 2011 a las 11:46 horas
Tranquilo que suelo contrastar la información del Diario. Lo que me sorprende es la doble bara de medir que se aplica: al PP hay que comprenderle por inciar guerras por su cuenta y además darle la enhorabuena por su coherencia en decir Si a la Guerra siempre; y al PSOE tenemos que sancionarle por seguir las resoluciones de la ONU. Por cierto, adjunto enlace informativo: http://www.publico.es/internacional/367360/las-cinco-diferencias-entre-irak-y-libia
Antonio M. creo que lo de Israel no les sale rentable criticarlo, ni a unos ni a otros. ONU incluida
alvaro
martes 22 de marzo de 2011 a las 11:21 horas
¿Alguien se ha parado a pensar que con medias tintas solo se consigue una guerra larga y dolorosa? Si se trata de derrocar a Gadafi, pongase toda la carne en el asador hasta apresarlo y desmantelar su régimen. Y si no, detengase a los líderes de la revuelta, saqueseles de Libia (por su propia seguridad) y devuelvase el control a Gadafi. Lo que no se puede hacer es dejar que los dos bandos sigan teniendo posibilidades porque eso solo alarga el problema y tarde o temprano habrá que decidirse por uno.
Antonio R. Naranjo
lunes 21 de marzo de 2011 a las 14:18 horas
Marival, lo mismo conviene informarse un poco antes de decir nada... El PP no sale porque apoya al PSOE en lo de Libia. IU sí ha salido, otra cosa es que los medios le hayan dado poco espacio.
Marival
lunes 21 de marzo de 2011 a las 14:14 horas
Si esto es tan injusto y el PP e IU y sus votantes son tan coherentes, ¿por qué no salen a la calle con los carteles del No a la Guerra?
ANTONIO M.
lunes 21 de marzo de 2011 a las 13:27 horas
Desde luego las guerras las "justifican" los intereses económicos, eso sí es cierto, pero por otro lado yo no veo mucha similitud entre una resolución de la ONU y una foto en un rancho con los pies en la mesa o la de unos amigos en Azores. Tampoco veo que el PP (tan coherente según usted), levante lo más mínimo la voz en contra de asesinatos en otros lugares como Israel.
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