PEDRO P. HINOJOS
Hace algunos años se le preguntó a un político local en una entrevista preelectoral el precio del billete sencillo de tren entre Alcalá y Madrid. Tras titubear con visible incomodidad, farfulló algo así como que no tenía “la obligación" de saber cuánto costaba porque él encarnaba el “compromiso político de la burguesía intelectual". Tenía razón en lo primero, pero con la inesperada soflama lo estropeó y logró lo que trataba de esconder con tanta torpeza: que la gente se fijara en que iba a todos lados en coche; y no un Panda precisamente.
Aunque, en estas cuestiones, siempre seguirá siendo peor la cagada perpetrada por el consejero de Transportes a cuenta del metrobús. Su ridículo negacionismo quizá no le cueste la carrera política, pero sí le marcará para los restos. Como también debería señalar un poquito a todos los compañeros de gobierno y de grupo parlamentario que le jalearon y aplaudieron en el pleno de la asamblea, ninguno de los cuales podrá aspirar jamás al premio del viajero cien millones del Consorcio Regional de Transportes. Porque eso es lo que han conseguido con su pifia colectiva: brindar al ciudadano una imagen de minoría distante y privilegiada.
En el caso de nuestros diputados regionales es todavía más flagrante, pues su relación con los madrileños es tan estrecha como la de los dirigentes de una provincia siberiana con sus habitantes. Poco se sabe de su oficio y beneficio. Y lo poco que se conoce, es devastado por meteduras de pata como la del consejero. Y eso que, en el fondo, no es una obligación, como decía nuestro político, que tengan que saberse la lista de precios del transporte público (excepto el responsable de la cosa, claro) ni mucho menos usarlos.
Como es legítimo, a su vez, que dispongan de coche oficial, un buen sueldo o asistencia médica en el hospital sin guardar lista de espera. Tan solo tienen que merecerlo, conociendo al dedillo el terreno que representan y administran y desviviéndose por mejorarlo. Así, nadie temería por la existencia del metrobús. O por el olvido de aniversarios negros como los de hace pocos días. |