Julian Assange ‘vs’ Julián Besteiro
por Uno de la Redacción

LUNES 6 DE DICIEMBRE DE 2010 A LAS 18:36 HORAS
Opinión > Política
 
Bookmark and Share

ANTONIO CAMPUZANO

Así, de repente, todo el poder mediático del planeta Tierra, representado por cinco grandes corporaciones del ramo, como The New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde y El País, han puesto a trabajar a unas cuantas decenas de periodistas con turnos ensamblados en una cadena de producción interminable para descifrar doscientos cincuenta mil documentos hasta ahora secretos de los servicios de inteligencia de la administración americana. La interceptación de este arsenal de documentación corre a cargo de una organización, Wikileaks, con su capitán Julian Assange, cuyo tecleo en Internet te habla de 32.800.000 productos con su nombre, frente a 32.800, es decir, el resultado de dividir entre mil, productos para Julián Besteiro. Hay que ver cómo se acaba todo. Las tecnologías, los adelantos y la barbaridad suponen ya una evidencia, un pleonasmo, una realidad de esas que están ahí. Este australiano, del que se dice que es periodista, programador y activista informático, nacido en 1971, se ha cargado un pilar tan tozudo e intocable de los Estados como son los servicios de inteligencia.

A partir de ahora, los pentágonos, las cías, los perotes, tendrán que replantearse su existencia, adelantar pero hacia atrás sus habilidades y destrezas, tendrán que volver a los correos del zar, a los sobres lacrados, recurrir a los propios que iban y venían en bicicleta. Este Assange ha reinventado una vida completamente nueva, pero anclada para satisfacción de los nostálgicos en el pasado más pretérito. Se acabaron para los Estados las seguridades que proporcionaba la navegación por la red. Los servicios de logística vuelven a estar de moda, hace falta gente en las empresas y departamentos que traigan y lleven cosas, por que el mundo de Internet está avanzando hacia atrás que es una barbaridad. No todo van ser desventajas. Todo tiene su encanto.

Es como ver las fotos de la Gran Vía en blanco y negro con sus reyes magos y sus serenos de los años cuarenta, pero aplicado al mundo del espionaje y del mataharismo de pandereta. Menudo es Assange, se ha metido hasta adentro en el mundo de las nuevas tecnologías y de los Estados, para reirse de ellas y ellos, para llevar al mundo la bendición que supone la vuelta al pasado, y de paso empequeñecer a Bill Gates y sus sobresalientes de espada. Y, francamente, no está nada mal enterarse de las interpretaciones de los gestos de Zapatero, pase o no pase a su lado la bandera de los Estados Unidos de América, o saber lo que dijo Aznar en una cena con el embajador americano, y saber que nada dijo Ana Botella en esa misma cena. Por lo menos nada de relieve a juicio del embajador Aguirre.


Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Uno de la Redacción

En un agujero (25/mayo/2012)
Bye, bye House (24/mayo/2012)
Perroflautismo (23/mayo/2012)
La crisis y sus flautistas (22/mayo/2012)
Rato (21/mayo/2012)
Monumento centenario (17/mayo/2012)
Abanico (16/mayo/2012)
Los salteadores descubren la democracia (15/mayo/2012)
Borbón y cuenta nueva (14/mayo/2012)
Desventura (11/mayo/2012)