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A este humilde servidor le llega un chisme muy dulce. Uno de los políticos de la Comunidad de Madrid más influyente y que a veces le toca tomar las decisiones más amargas recibió hoy una grata sorpresa.
Este martes cumplía 50 años y, aunque casi le cantan el cumpleaños feliz en un auditorio lleno de niños y presidido por la Princesa de Asturias, al final en la inauguración de una exposición en Alcalá de Henares recibió dos dulces con sus correspondientes velas. Una fue una costrada, típica de la ciudad complutense, y otra tarta.

Se trata del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que acompañó a Doña Letizia a entregar el Cervantes Chico, y posteriormente inauguró una exposición sobre los Rostros de Roma, en el Museo Arqueológico Regional, ubicado en Alcalá de Henares, junto con la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.
Ignacio González sopló la velas y agradeció el gesto, pues a nadie amarga un dulce.
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