Sufro algo parecido al estrés, no estoy relajada con mi conciencia, que se debate entre la lógica satisfacción por la liberación deAlbert Vilalta y Roque Pascual, los dos cooperantes secuestrados durante 267 días por la rama marroquí de Al Qaeda, y la inquietud.
Sus nueve meses de secuestro han terminado, pienso en su sufrimiento y el de sus familias, amigos, incluso el de esa parte de la sociedad que sucumbimos, cuando se nos recuerda, a la parte sentimental que todos los seres humanos tenemos. Todos menos los sociópatas que carecen de empatía para ponerse en el lugar de quien sufre.
Las claves: desde el formidable trabajo de los cooperantes hasta la evidente desidia de los gobiernos
Llegado a ese pensamiento me hago una pregunta que me tensa, me acosa, hace que mi parte más sencilla aflore hasta mi conciencia: ¿Seré yp una sociópata? La pregunta tiene tela y como defensa instintiva empiezo a razonar y me hago más preguntas: ¿Asumen los cooperantes el riesgo que entraña su decisión de viajar a esos países? Me contesto a mí misma que, a pesar de todo, su afán de ayuda a los desfavorecidos les impulsa a enfrentarse a riesgos e incomodidades.
La siguiente pregunta, como consecuencia de la respuesta anterior, me viene rápidamente a la mente. ¿Tiene el gobierno protocolos para casos como éste? Una expedición no puede partir a la buena de Dios, necesita permisos tanto del gobierno de origen, como del que los recibe en su territorio.
Esta vez la respuesta se me resiste, no la veo clara. Si el gobierno encabezado por Zapatero contase con medidas, el protocolo no tardaría nueve meses en la liberación de sus ciudadanos... para terminar pagando a unos terroristas; se dice que entre cinco y diez millones de euros, además de liberar en Libia a uno de los secuestradores atrapado.
En esta foto, que ilustra la portada de La Razón del 25 de agosto, se ve felices a los cooperantes... entregados por su secuestrador, liberado como parte del rescate
Entonces recuerdo aMiguel Angel Blanco, todos pedíamos que se le liberase, las manifestaciones por toda España con las manos pintadas de blanco, no excluían la posibilidad de pagar por su vida. Pero el gobierno no negocia con terroristas, no paga por la vida de un inocente y Miguel Angel murió, atado de manos y pies, con dos tiros en la cabeza.
Michel Germaneu, a la izquierda, y Miguel Ángel Blanco, a la derecha: el primero fue asesinado pocos días antes de la liberación de los cooperantes españoles. El segundo hace ya 13 años. En ambos casos no se pagó el rescate: es un tema controvertido, viendo la felicidad y el derecho a la vida de los liberados, pero también invita a pensar
¿Tienen distinta categoría unos terroristas de otros, ha cambiado su protocolo el gobierno,tienen distinto valor unas vidas de otras? Demasiadas preguntas que me hacen llegar a dos conclusiones: la explicación que se podría esperar de un gobierno que negocia con el dinero de todos, no la tendremos nunca.
La certeza de que si la eficacia de los gobernantes de todos los países existiese, el riesgo de los que asumen la labor que es competencia de ellos, no sería necesaria. ¿Y qué hacen los terroristas con nuestro dinero? La respuesta me incomoda y de momento la eludo.
Se me viene a la cabeza el secuestro del Alakrana, los intentos de secuestro de otros barcos pesqueros, la seguridad privada que los armadores pagan para poder faenar en aguas en las que dicen tener permiso. No entiendo nada: seguridad privada ahí y el Ejército en misiones humanitarias en países donde hay guerra, algo que costeamos entre todos y a lo que nos hemos opuesto casi todos... pero la guerra se hizo.
Se compran armas y EEUU sigue con su industria armamentística como base de su economía. Aquí el ladrillo, base de la nuestra, está de capa caída y la banca, la misma que ha concedido préstamos a troche y moche, pide al gobierno ayuda para que sus dividendos no bajen.
Los créditos hipotecarios ya no son seguros: prefieren llenar sus arcas de nuevo con el dinero de todos los españolitos a través de un gobierno que se respalda en esa misma crisis que negó. Mi parte sentimental aparece sobre la que me hace razonar, es entonces cuando la tensión afloja y me sumerjo en la satisfacción de que los nueve meses de cautividad han terminado para los cooperantes.
En realidad nos importa a todos menos a los que nutren su afán de poder y dinero a costa de mantener esta situación, por eso existen las ONG, bueno por esto y porque algunas están respaldadas con la aportación del Estado (todos) y pintan la mona devaluando la labor de otras tantas cuyo trabajo y subvención si está justificado. Es una maniobra, como pueda ser el fútbol, de distracción. Que conste que contra el fútbol como deporte, nada tengo que objetar.
amiga Paula:
Los terroristas se hacen más fuertes, con los dineros pagados. Es evidente. Mis sentimientos en este tema, también son ambivalentes; por un lado me alegro de la libertad de los secuestrados; por otro, lamento que los terroristas hayan sacado una buena tajada de su acción contra la libertad y los derechos humanos.
Las ongs tendrán que plantearse seriamente la forma de comercializar sus expediciones para poder llevar la mayor ayuda posible.
en lo ocurrido, la mayor responsabilidad es de los secuestradores. Pero los organizadores han cometido serios errores que facilitaron los secuestros.
Algo que no conviene olvidar, es que los terroristas usan los logros técnicos occidentales para sus propios fines.
He picado en el enlace de las armas de lo que hablas al final del artículo y, la verdad, me quedo anonadada: España va de una cosa y resulta que es una potencia en la venta... Sin palabras.
A mi me parece una pasada que el Gobierno pague rescates por los nuestros mientras otros países -todos en realidad- se niegan a hacerlo. Así, estamos financiando al terrorismo contra otros o incentivando que vengan a por nosotros, que siempre apoquinamos.
Toca usted con elegancia un asunto espinoso que se presta al exceso insultante o a la complacencia bobalicona pero no al punto medio, que es como veo su artículo. La solidaridad como deporte de fin de semana existe, tanto o más que la indolencia de los gobiernos que delegan en ONG'S sus responsabilidades en la tarea de construir un mundo mejor y más justo. Pero además de eso, y yo diría que de manera abrumadora, lo que existe es buena gente concienciada que quiere aportar algo a la tarea de construir un mundo algo menos malo. Seguro que usted misma pertenece a esa especie y la entiende. Saludos.