Vacaciones
por Uno de la Muga

LUNES 26 DE JULIO DE 2010 A LAS 19:26 HORAS
Opinión > Cultura
 
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“EL ABURRIMIENTO

Rafael Alberti  (Puerto de Santamaría, Cádiz) 1902- 1999

Me aburro.
Me aburro.
Me aburro.
¡Cómo en Roma me aburro!
Más que nunca me aburro.
Estoy muy aburrido.
¡Qué aburrido estoy!
Quiero decir de todas las maneras
lo aburrido que estoy.
Todos ven en mi cara mi gran aburrimiento.

… … …”

Para la mayoría de los españoles que tienen el privilegio de poder trabajar, llega la época de vacaciones. Tiempo disponible. Ocio. Dulce hacer nada. El deleite de poder mirar las estrellas en medio del campo y descubrir que existe algo, más allá, oculto tras la cúpula de luz de las grandes ciudades.

 

Las vacaciones suelen ser ese momento a rellenar con todo los deseos pospuestos durante el año por falta de tiempo. Ahí están las películas no vistas, los libros sólo leídos en deseo, las visitas a amigos previstas y deseadas desde hace mucho tiempo, los encuentros con los familiares, las cenas relajadas… Arrastrados por una dinámica estresante de rutinas en los tiempos de producción, nos cuesta adaptarnos a los tiempos de deleites y, en muchos casos, la frustración asoma durante el período vacacional por no haber podido satisfacer todas las previsiones y deseos antes de comenzarlas.

 

Con lo cual se terminan las vacaciones en peores condiciones físicas y anímicas que cuando se comenzaron, lo que hará más costosa la reincorporación a las rutinas laborales.

 

Posiblemente, el secreto de unas vacaciones placenteras resida en el deleite intenso de cada instante. Para ello realizar los mínimos planes posibles.

 

Para aquellos que hayan decidido viajar pueden entrenarse en la rutina vacacional planificando el viaje durante uno o dos meses antes, al final de la  cena o antes de dormir con planes A, B y C, para que cualquier imprevisto no les deje bloqueados, teniendo muy asumido que la actitud de las personas engrandece los espacios que visitan. Esta preparación sosegada del viaje va a proporcionar al viajero una mayor intensidad al percibir todo lo que le rodea. Con toda seguridad será un viaje muy enriquecedor para él.

 

Las grandezas adquiridas en los viajes nos ayudan a ser más eficaces en nuestras distintas profesiones al aprender de las formas de resolver de los diferentes pueblos, a lo largo de los tiempos, que ocupan los espacios visitados.

 

Otro de los riesgos de las vacaciones es el aburrimiento, no saber qué hacer con el tiempo disponible, negarse al discurso de los ciclos de la vida hasta sentir el peso aplastante del aburrimiento.

 

Uno de la muga


Comentarios
uno de la muga
jueves 5 de agosto de 2010 a las 20:25 horas
Amiga Paula:
Es evidente que internet ha agilizado las comunicaciones y el pueblo adquiere voz. Es un placer compartir pensamientos e ideas para conseguir sociedades más abiertas y respetuosas.
Las vacaciones son un periodo de disponibilidad de tiempos para rellenarlos con las actividades deseadas, compartirse escribiendo es una actividad muy plausible.
Paula Ballesteros Santos
jueves 5 de agosto de 2010 a las 13:35 horas
Vacaciones también consisten en esto que estoy haciendo en este momento. Leo a un persona que como yo, expresa en estas lineas una pequeña porción de lo que piensa y siente. Tal vez, esta forma de comunicar una pequeña parte de los pensamientos,es el futuro de la comunicación y la voz, entonación y mirada de nuestro interlocutor, no forme parte de la que algunos seguimos obcecados tratando de practicar. Como parte de mis vacaciones disfruto comunicando a quien comunica, a mi incluida entre todos, lo que piensa sobre este periodo del año. Saludos.
uno de la muga
domingo 1 de agosto de 2010 a las 20:18 horas
Está visto que lo del aburrimiento lo tenemos difícil, a quienes nos gusta viajar por los conceptos a lomos de las palabras. Un eterno viaje desde los primeros balbuceos hasta el último adiós. Un ir y venir, un disfrutar y compartir, un cuestionar y consensuar, un aprender y desaprender permanente.
Vic, Paula, Antonio, convengo con vosotros que lo importante, más que llegar, es viajar, incluso cuando alguien no se pueda mover del sofá.
ANTONIO M.
miércoles 28 de julio de 2010 a las 12:31 horas
Como dice por ahí, tenemos que disfrutar de cualquira de los momentos, hasta el viaje de ida y vuelta debemos intentar que no sea tiempo perdido, disfrutemos de las vacaciones de la manera más intensa posible. Si no es así, cualquier inconveniente será un problema, no debemos dejar robarnos la ilusión muchas veces por nosotros mismos, no podemos ver montañas donde hay granos de arena, y si hay algún rato en el que no sepamos qué hacer, siempre estará la opción de nuestra entrañable siesta (si nos dejan).
Los viajes no deben ser un principio y un final, hay que ser conscientes de cada momento bueno (que debe ser absolutamente todos salvo fuerza mayor), y disfrutar de ellos.
El invierno es duro, lleno de vértigo por las prisas, "obligaciones", nos cuesta trabajo disfrutar de las muchas cosas buenas que también podemos encontrar y que no vemos, así que ahora sí, toca disfrutar con mayúsculas, al menos parace que nos concienciamos un poco más para ello así que aprovechemos todo lo que podamos y volvamos, al menos como nos vamos, será buena señal.
Un saludo y hasta la vuelta de la esquina, donde al regreso nos encontraremos.
Paula Ballesteros Santos
miércoles 28 de julio de 2010 a las 10:21 horas
Posar la mirada en un paisaje y más que verlo, sentirlo. Caminar sin ir a ninguna y a todas partes. Volar con la imaginación sin rumbo, insensible a las manillas que marcan un periodo y desprenderse de la máquina que las contiene. Vacaciones, esos días cómplices de un estado de ánimo que no queremos identificar, en el que nos dejamos ir o nos quedamos porque eso es lo que nos apetece. Sin maletas ni ruta, mucho menos prisa, acompañados o solos pero libres, sosegados y ¿la familia ? bien gracias.
vic
martes 27 de julio de 2010 a las 22:41 horas
“Ca gacaballo”. Un estado necesario, una realidad en la que estamos, un grano de arena fino en la inmensidad de la playa, una ilusión hipotecada a favor de la rentabilidad, otro engranaje más en el piñón que completa la caja de cambios de este coche tan bien estudiado tecnológicamente, el contrapunto necesario para que las fuerzas equilibren a las masas controladas… trabajo- vacaciones. Ocio-negocio.
Una vez más, señor de la muga, das en el clavo con el tema. Si las vacaciones son necesarias. Si las necesidades crean desequilibrios. ¿Entonces las vacaciones se pueden entender como desequilibrios? Seguramente el tiempo de ocio sea propicio para dejarnos sorprender con la disculpa de abrir nuestros sentidos a nuevas percepciones. Ensanchar los campos semánticos de las palabras atrapadas desde libros, televisión, conversaciones. Ampliar nuestra colección de imágenes que desde el presente y con la fuerza del ahora, van pasando a un estado del que podremos referenciarnos siempre que la huella esté marcada con el estigma de la emotividad creativa. Otro tema muy amplia que apuntas, señor, es el del trabajo. ¿Qué es eso de trabajo?....
En fin, que como siempre, generas una gran posibilidad de comunicación enriquecedora. Un abrazo inmenso y mucha salud para seguir aportando.
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