Sara Carbonero y España
por Uno de la Redacción

MIÉRCOLES 23 DE JUNIO DE 2010 A LAS 17:59 HORAS
Opinión > Deporte
 
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OSCAR SAÉZ
Es impresentable que por culpa de Sara Carbonero a España se le haya puesto tan chungo el Mundial. Arpía con bellos ojos de serpiente, ese mal fario para Casillas, que se afeita la barba para quitarse el maleficio de la periodista, culpable de la crisis económica, de las listas de espera en los hospitales y hasta de los retrasos de las obras de la Fiat.

Es el demonio personificado que se va transformando mundial tras mundial. Fue en 2006 la magia de Zidane; en 2002 fue el árbitro Al Ghandour; en 1998, las manos morcillonas de Zubizarreta; en 1994 el codazo de Tassotti; una falta bien tirada en Yugoslavia en Italia 90, y un topo en el césped del estadio Cuauhtémoc cuando Eloy falló el penalti.

La pérfida Carbonero llamada excusa barata, llamado destino, llamada una mala conjunción de los astros de este país llamado España en el mes de junio, que le impide triunfar en los Mundiales. Pero es sobre todo esa España, que no nos quiere abandonar, que nos ha acogido cariño, el país de las excusas, del vuelva usted mañana, del tonto el último, es la España rancia que aún no acepta el triunfo de la mujer, pero también de la España feminista más radical que convierte a las mujeres en simples objetos cuando obligan a las mismas a estar en política o en los órganos de dirección no por sus méritos sino por cuotas.

A Sara Carbonero no hay que juzgarla por con quién se acuesta, ni por si es guapa o es fea, pero simpática. A la periodista hay que medirla por su talento y hacerlo además con la misma justicia con la que se hace a los demás colegas machos y machitos de la profesión. Pero la envidia es muy mala, señores. Qué lejos estamos de esa España en la que no se miren las tetas para medir los méritos, ni la envidia –una declaración de inferioridad, según Napoleón I–, deje de ser el deporte nacional en el que España desgraciadamente no suele caer en cuartos de final ni hay Sara Carbonero que lo gafe.

Y ahora el chiste semanal para olvidar la crisis económica.
Un hombre llega a su casa y ve a su mujer poniéndole los cuernos con su amigo. Saca la escopeta y le mata. Ante esta situación su mujer le grita:
–Como sigas así te vas a quedar sin amigos.


Comentarios
Elefante de tuberías
jueves 24 de junio de 2010 a las 16:01 horas
Y si no lo digiere y decide romper con Casillas, que me llame.
[1-1]

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