Zinos, un hamburgués de origen griego, se encuentra en una encrucijada vital. Su novia le presiona para que deje todo y se reúna con ella en Shanghái, donde acaba de ser destinada como corresponsal. Su negocio, un restaurante barato llamado Soul Kitchen (como la canción del primer elepé de The Doors), ubicado en un almacén abandonado en el barrio de Wilhemsburg, le crea serios problemas con los inspectores de Hacienda y de Sanidad. Su espalda acaba de sufrir una hernia discal de la que no puede operarse. Con un nuevo cocinero visceral e innovador y con actuaciones musicales en vivo de grupos y pinchadiscos reorienta su local y finalmente toma una decisión, pero comprueba como todo es siempre susceptible de empeorar, esta vez gracias a su descerebrado y compulsivo hermano en régimen abierto y a la fragilidad del amor sostenido con Skype y una webcam.
Soul Kitchen, una comedia que busca hacer reír por las desdichas encadenadas que le ocurren al protagonista, supone un giro respecto a los anteriores largos más graves (Contra la pared, Al otro lado) de Fatih Akin, hamburgués de origen turco. En ocasiones consigue ser divertida (los ejercicios de rehabilitación en una discoteca o la medicina alternativa desde el punto de vista turco), pero en otras la crueldad resulta de brocha gorda (el entierro o el incendio). A pesar de la excentricidad de la mayoría de los personajes, éstos resultan creíbles. Quizá se deba al ambiente de Hamburgo, uno de los mayores puertos del mundo y una ciudad tan cosmopolita que cerca de su puerto tiene una zona especializada en restaurantes portugueses. Akin, que parece enamorado, y con razón, de su ciudad no muestra el lado turístico y monumental, salvo en un plano en el despacho de un notario desde el que se ve el Binnenalster (el más pequeño de los dos hermosos lagos artificiales junto al centro de la ciudad), sino los barrios, los locales nocturnos, la cárcel, las zonas en remodelación en las que se ven más grúas que en los peores tiempos en Madrid.
La banda sonora, que incluye desde el insuperable Sam Cooke hasta Louis Armstrong, Quincy Jones, o Kool & the Gang, pasando por varias versiones de la famosa habanera La Paloma de Sebastián Iradier, refuerza con precisión tanto los momentos más acelerados como las más relajados.
Grados de separación. Sobre remodelaciones inmobiliarias y especulaciones urbanísticas se puede encontrar un análisis contundente y radical de la realidad española aquí. No olvidemos que radical viene de raíz. Atención: el documento tiene 20 páginas.
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