El Topo sabe bien la diferencia entre una madriguera y una cloaca, y por ello le consta la torpeza de Willy Toledo al equiparar la crueldad del régimen cubano con las evidentes lagunas de los regímenes occidentales democráticos en los que, por cierto, prefieren estar empadronados todos los que se nuestran tan tolerantes con la dictadura castrista.
Y el cabreo con el actor, que por lo demás es sólo eso y tampoco tiene sentido anametizarle como si fuera una referencia social o no hubiera libertad de expresión en este país hasta para equivocarse, ha venido de las filas más insospechadas. O no tan previsibles, por ser más exactos, que no todo el mundo en la izquierda española traga ya los mitos castristas. ¿A que no saben quién le echó una bronca de campeonato, en su misma cara, al por lo demás magnífico actor?
Pues nada menos que Inés Sabanés, uno de los nombres de referencia en IU. Y lo hizo nada más soltar el misil por esa boquita, en la misma sala donde encendió una mecha que aún no se ha extinguido. Allí le cogió por banda la ex candidata de la coalición y allí le cantó las cuarenta, explicándole la realidad del castrismo y rompiendo, con argumentos, la ensoñación de un régimen que hace mucho tiempo que ya no engaña a nadie: la represión, la violencia, el castigo y la tortura están a la orden del día, le dijo Sabanés a un cabizbajo Toledo.
Quien, por cierto, ya anda mascullando otro argumentario de lo más polémico sobre un asunto de la máxima sensibilidad. A Toledo, cuya coherencia e integridad es tan evidente como su torpeza expositiva, le obsesiona mucho el 11-S, según le consta a El Topo, y a nadie debería sorprenderle una próxima declaración explosiva sobre aquellos hechos que conmovieron a el mundo.
Esto es Topo, amigos. |