UAH: la impermeable levedad del ser
por Antonio R. Naranjo

VIERNES 5 DE MARZO DE 2010 A LAS 18:54 HORAS
Opinión > Política
 
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Aunque Milan Kundera pasó a la posteridad por una notable novela, La insoportable levedad del ser, esa  joya imprescindible que filosofa sobre la condición humana y retrata la degradación del comunismo en la Europa sovietizada, tal vez el libro que le permite codearse con Kafka como la segunda gran K de la literatura mundial es La vida está en otra parte.

 

A diferencia del mítico escritor checo que optaba por visualizar las miserias de la vida y del momento convirtiendo a un ser humano en un insecto una mañana cualquiera, Kundera opta por evitar la metamorfosis física y recrearla con una vida de penurias, contradicciones y miserias descritas por Carlos Fuentes como nadie: los personajes no necesitan amanecer transformados en un repugnante bicho, como Gregorio Samsa, para ser tratados como si lo fueran.

 

En el libro, el protagonista es un sentido poeta, dotado de la sensibilidad y la tendencia al autoflagelo de Rimbaud, que experimenta con infinita crueldad la colisión entre sus elevados principios y sus mundanas necesidades: de un lado quiere escribir con la conciencia; de otro colabora con la policía estalinista para sobrevivir, describiendo un círculo vital imposible de cuadrar cuyo epílogo conviene no desvelar. Ese choque entre lo que quiero ser y lo que debo hacer para poder ser resume la esencia más íntima del ser humano y actualiza el viejo debate planteado por Marx sobre si es la conciencia la que modela las circunstancias o son las circunstancias las que modelan la conciencia. El choque del cuerpo y el alma, o lo que el médico y ensayista inglés Thomas Browne resumía ya en el siglo XVII con mucha más gracia: "Dentro de mí hay un hombre que está contra mí".

 

Esa necesaria colaboración entre el posibilismo y los principios alcanza su cénit cuando el objetivo personal está condicionado por el escrutinio público: el pacto entre lo que uno sabe y lo que los demás esperan o lo que hace falta condiciona inevitablemente el discurso, la estrategia, los medios y, tal vez, los propios fines. No hay que bucear ni muy lejos ni muy atrás para encontrar ejemplos bien célebres: desde el Felipe González que incorpora a España a la OTAN hasta el Aznar que nos embarca en Irak o el Zapatero que pacta un Estatuto de Cataluña insolidario para mantener su equilibrio parlamentario o el Moratinos que disculpa la enésima bravuconada del inenarrable monigote venezolano; la historia reciente arroja una miriada de estampas infumables de colisión entre la ética y el interés.

 

 

Una de las célebres estatutas alegóricas de Praga, citada en un blog interesante

 

Más cerca, en la Universidad de Alcalá, se ha repetido la historia: tenemos a un personaje solvente y encantador, con la dulzura canaria, el rigor castellano y la flema británica, al borde de convertirse en el rector que vino del trópico. Pero nos queda la sensación, casi empírica, de que le han ganado las Elecciones: hasta el aspirante a delegado de aula del más recóndito college del suburbio más residual del Nueva York más profundo sabe que no tiene opciones de ganar si ni siquiera se deja ver por clase: la apasionante peripecia del doctor Galván, ejerciendo desde Oxford de líder de los filólogos ingleses como Harry Potter desde Howards de los magos, es indiciaria de su nivel profesional y sus atributos personales; pero en principio incompatible con las ocupaciones y tareas inherentes a un ganador que, como dice Esperanza Aguirre en su célebre y arrabalero lema electoral, necesita siempre de pico y pala.

 

Él, en fin, tiene condiciones sobradas para ser un gran rector; pero no lo hubiera sido de no haber cavado otros la zanja de los votos en su nombre. Ésos que ya le eligieron antes de una dimisión como vicerrector que ya le consagró como sucesor de Virgilio Zapatero; ésos que han presumido desde su indiscreción de haber ganado las Elecciones antes de ser siquiera convocadas; ésos que conocían como nadie cada teléfono, cada miseria, cada interés y cada punto débil de cada votante. Y esos, en fin, que siendo conocedores como nadie de un sistema que no deciden ellos, han ganado con toda la legalidad y legitimidad a dos personajes tan sugerentes como Antón Alvar y José Morilla y otro tan contradictorio como Manuel Peinado que, en los tres casos, hubieran usado igual el sistema si el sistema les hubiera elegido a ellos.

 

En el caso del ex alcalde es procedente insistir en ello, pues su pírrico paso a la segunda vuelta obliga a analizar su trayectoria, intenciones y objetivos con la misma lupa que su rival con cara de ganador: si la hipótesis de que Galván ha triplicado a Alvar y Morilla o duplicado a Peinado por su cara bonita es ridícula; la de que Peinado puede darle la vuelta a la tortilla sin servirse de las mismas herramientas que sus chicos denuncian en los foros de internet entre eructos clandestinos (oigan, señores candidatos, si tanta corrupción hay, ¿por qué no la denuncian en el tribunal de la opinión pública y en el de la justicia raudo y veloz?)  es, sin más, abracadabrante.

 

Con el añadido inquietante de que, en ese viaje del todo vale, se demuestre definitivamente que algunos de sus colaboradores se toman las elecciones a la Universidad como un anticipo de las del Ayuntamiento y terminen enfrentando a la institución cisneriana con la municipal y la autonómica en una lucha cierta o aparente letal, pero en todo caso letal para la UAH.

 

Tenemos, en fin, un sistema capaz de hacer que el poeta parezca un delator y el delator se crea un poeta, con un epígrafe que las novelas de Kafka y Kundera percibían y confirmó luego la historia: siempre llega un momento en que la única solución es el fin del sistema. Ojalá lo vea el rector y contradiga, por una vez, los designios de la ficción.


Comentarios
Antonio R. Naranjo
sábado 6 de marzo de 2010 a las 11:13 horas
Lo que yo creo es que su comentario está lleno de juicios de valor y no de argumentos: contra los segundos se puede replicar; contra los primeros queda uno indefenso. Sólo le diré una cosa: hablar, he hablado mucho con todos los candidatos, con todos los ex rectores y con bastantes catedráticos. Y, humildemente, a todos les he ayudado en aquello que el Director de un medio de comunicación puede y debe hacer. A ellos les consta, empezando por Peinado, siguiendo por Morilla, continuando por Alvar y terminando con Galván. O al revés. En todo caso, el mensaje de este periódico ha sido, es y será muy nítido: hace falta un gran cambio. Nos importa más eso que las caras y las personas; algo que sobre todo ocupa y preocupa a quienes se presentan y quieren ganar. Ese es nuestro dicurso y no va a cambiar. Por lo demás, disculpe pero me parece un exceso creer que la Universidad es cosa sólo de quienes trabajan en ella: hemos pedido, encontrado y difundido decenas de opiniones y hemos intentado que la Universidad no sea sólo algo intramuros. Para que esto siga siendo así después del 10 de marzo, tiene que cambiar algo: los que aparecen cada cuatro años no son los medios de comunicación, sino la propia comunidad universitaria, incapaz de articularse salvo cuando hay Elecciones. Pese a eso, seguiremos: la Universidad es lo suficientemente importante y trascendente como para dejársela sólo a ustedes.
Y no me venga con cotilleos de barra sobre Peinado, Gala o la Santísima Trinidad: el primero bien sabe cuál es mi aprecio y qué mal lo corresponde él y al segundo le escucho como a tantos otros pero nada más. Por decirlo en pocas palabras, el señor Gala no tiene mucha autoridad para denunciar nada sin que le respondan que es consecuencia del 'galismo', y eso es compatible con reconocer su brillante gestión en otras cosas. Si le sirve de algo mi opinión, me siento muy escéptico con respecto al próximo rector, que ojalá encuentre energía para levantar una institución que va a pasarlo muy mal si no reacciona. Y desde aquí le invito a que, ahora y mañana, se incorpore a nuestros medios para tutelar, criticar, informar y opinar sobre su Universidad. Un saludo.
Cisneros
sábado 6 de marzo de 2010 a las 10:37 horas
No he dicho en todas las elecciones ni un solo comentario positivo hacia usted porque la línea editorial que ha llevado el periódico ha sido torticera y ofensiva a favor del candidato José Morilla (le ruego que coteje todas las facturas y gráficas que ha ido pagando de este candidato, no sea que transcienda más de lo normal, ya que hay camareros que airean trapos sucios y papeles muy fácilmente) cuando los otros tres candidatos se merecían el mismo respeto (ejemplo: su despedida del debate radiofónico dándole la palabra a Peinado fue demasiado satírica hasta para usted).

Ha dado usted demasiada bola a un antiguo Rector (no pensamos en Caja Madrid) el cual tiene ya más valor artístico y ornamental que real en la Universidad de Alcalá y tras el resultado del Jueves, ha cambiado por tercera vez de chaqueta por necesidad (Morilla=>Alvar=>Peinado); entiendo su amistad personal con él, pero tiene usted la responsabilidad de ejercer el periodismo, nunca abusar de él.

El resultado de estas elecciones le ha colocado en una posición incómoda ya que no creo que apoyen a Peinado, sabiendo que Bartolomé se presenta a las elecciones el próximo año, por lo que, se entiende su giro galvaniano (el bolsillo prima más que la amistad, hecho que le hace racional dentro de Alcalá de Henares) y sobre todo, su benevolencia cisneriana.

Usted, yo y la mayoría de la Universidad de Alcalá sabe ya el resultado tras el 10 de Marzo, porque en toda la transición española, no ha habido ningún caso de candidato en Elecciones a Rector que haya conseguido más apoyos en segunda (necesario el 28%) que en primera vuelta (ese exiguo 22%). La fragilidad del tripartito Alca(ta)lá es debil y el señor Peinado no tiene capacidad castrense para llevar a 2 vacas sagradas a su redil y simplemente el voto en blanco que habrá, será suficiente para acabar este funesto periodo de sede vacante.

No obstante, me preocupa su actuación ¿Por qué no han hecho entrevistas a estudiantes? ¿a profesores? ¿a Pas? ¿por qué no han ido a la Universidad (no tiene ni que llamar por teléfono, tan solo despertarla con el codo por la mañana) a ver necesidades reales? ¿por qué está actuando así? ¿seguirá la misma cobertura tras el día 10 de Marzo? ¿estará tan al día de lo que ocurre? ¿Dónde mandará a Fernando Escudero? Lamentablemente, nos acordamos de su periódico cada cuatro años y siempre según el viento que sople desde la Plaza de Cervantes

El artículo que ha realizado es tremendamente brillante pero, de la misma forma que un borrón no empaña a un escribano, un poco de colonia, no quita el hedor que van a dejar en la Universidad de Alcalá para volver al mismo sitio: olvidarse que existe.

Desde la crítica profesional, le ruego por favor, que llegado el día 10 de Marzo a media noche y cuando las rotativas del siguiente día no tengan marcha atrás, que reflexione sobre si simplemente, podrían haberlo hecho tan solo un poco mejor.

Es su periódico, su radio y su grupo pero recuerde que vive de sus lectores, oyentes y comensales.

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