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| 'Perdidos', la isla está en España |
| por Antonio R. Naranjo |
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| LUNES 22 DE FEBRERO DE 2010 A LAS 13:38 HORAS |
| Opinión > Política |
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Ésta es la cuenta: en España hay 14 millones de personas trabajando en la empresa privada y otros 25 entre parados, pensionistas o niños que dependen de los anteriores: otros tres millones se sitúan entre medias de ambos colectivos; pues de un lado cobran de los primeros, en su calidad de funcionarios, liberados sindicales o cargos públicos; y de otro atienden a los segundos; en su condición de bomberos, enfermeras, jueces, soldados, maestros o bedeles.
La esperanza de vida ronda ya los 80 años, y el reparto y gestión de los recursos públicos depende y se encauza de unos pocos factores sencillos de medir: el sistema fiscal, que es la herramienta para redistribuir la renta en el ámbito individual y dotar al Estado en sus tres ámbitos administrativos del dinero con el que atender sus responsabilidades a través de la inversión, las transferencias y el gasto corriente; y la capacidad de endeudarse para sostener el sistema cuando los ingresos son inferiores a los débitos.
Todo esto son datos, que a grandes rasgos y a falta de matices, confirman un escenario económico determinado en el que un Gobierno, central, autonómico o municipal, simplemente opera con un margen estrecho, el contable, y unos requisitos formales predeterminados, contenidos genéricamente en la Constitución y desarrollados por las leyes emanadas del poder legislativo. La regla de tres, en fin, o la cuenta de la vieja, siguen sirviendo a efectos de entender qué se puede hacer, hasta dónde se puede llegar y qué límites no se pueden traspasar.
En teoría, al menos: la política ha descubierto que, al circunscribir su radio de acción al plazo corto que dibuja la separación entre dos elecciones, su discurso debe obviar las consecuencias y efectos de lo que se decida más allá de cuatro años.
Actúa, piensa, decide y prevé sin vislumbrar nada más que el siguiente reto en las urnas, ignorando la evidencia de que hay vida más allá de los comicios, más allá de la victoria o más allá de la derrota. Si el presidente del Gobierno, cualquier presidente y cualquier Gobierno, fuera el protagonista de la célebre serie ‘Perdidos’, se comería los escasos víveres en dos días y vendería a sus compañeros de extravío la idea de que puede hacer lo mismo sin explicarles las dificultades futuras de la alicaída despensa.

Se transforma así una discusión sobre posibilidades materiales en un debate semántico sobre principios, con trucos retóricos de preescolar que sin embargo convencen a la hinchada: es más sencillo y productivo proclamar reiteradas declaraciones de buenas intenciones para el prójimo que gestionarle su miseria con criterios de supervivencia, especialmente si en caso de victoria se conservan los resortes y en el de derrota se desaparece.
En estos últimos años España, pues, ha conformado el siguiente paisaje: vivimos mucho más y trabajan muchos menos que dependen de los anteriores; el déficit amenaza la concesión de crédito al Estado para sostenerse a sí mismo y a quienes en él viven y de lograrse es a costa de la necesidad de financiación de quienes crean empleo; consumimos a coste directo cero una miriada de servicios públicos contenidos en el sacrosanto concepto de Bienestar, que es un derecho sobrevenido de las cuentas y no emanado desgraciadamente de una ley natural; duplicamos o triplicamos administraciones y dotamos a cada una de ellas de un sistema financiero y laboral propio y no necesariamente compensando con el otro ni con el anterior ni con el siguiente; dependemos de un mercado energético exterior como pocos y exportamos menos que casi nadie; carecemos de liderazgo en nuevos ámbitos empresariales de futuro y nos hundimos en los industriales por la pujanza de un mundo nuevo y, ya puestos; nos condiciona pero no nos ayuda un mercado global, financiero o legal, que en breve revalorizará el precio del dinero cuando menos podemos pagarlo sin transmitirnos el conjunto de normas, leyes, ordenamientos o discursos que más allá de los Pirineos ha comenzado a revertir la crisis.
Mientras se siga formulando la pregunta incorrecta, por ejemplo sobre la edad sensata de jubilación -¡mejor a los 58!-, se estará esquivando la cuestión de fondo, cada día más inevitable. ¿Y si mañana no tiene médico ni profesor ni universidad ni pensión ni subsidio ni trabajo ni casi de nada?
El incauto que siga creyendo que esto depende la voluntad de Zapatero, o de la falta de ella de Díaz Ferrán; o de los planes ocultos de Rajoy o los visibles de Cándido Méndez estará más cerca que nunca de llevarse una de esas sorpresas que invierten el sabio consejo de Sun Tzu: en este caso, esquivar la guerra propia adhiriéndose a caducos placebos es una invitación directa a una derrota sin haber combatido mientras el líder espiritual, que le prometía un edén y le decía que era suyo sólo por merecerlo, se queda en paños menores y declama el muy quevediano "para lo que me queda en el convento...". |
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| Comentarios |
| Estilicón |
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| miércoles 24 de febrero de 2010 a las 10:11 horas |
Señor Pater, ha estado usted muy bien en su argumentación hasta que ha insinuado que uno de los contertulios se emborracha antes de escribir, creo sinceramente que eso es faltar al respeto y no es necesario. Así no convencen, insultan.
Dicho lo cual creo que Zapatero tuvo 4 años para hacer reformas y rectificar y no las hizo, prefirió seguir con la herencia económica de Aznar. Es cierto que éste tiró de los sectores más pujantes en este país para hacer un motor económico eficaz, pero es que cuando llegó al gobierno no había tiempo para hacer grandes reformas estructurales, porque si usted recuerda teníamos que llegar al Euro en dos años, cumpliendo los criterios de Maastricht, y entonces no se cumplía ninguno. No debemos de olvidar las coyunturas, porque ahora evidentemente nos costaría entender determinadas decisiones, si queremos entenderlas.
Pero el PP en la campaña de 2004 hablaba de cambios en el modelo económico, de hecho ya en el 2000 no por capricho intentó una reforma laboral que finalmente se quedó descafeinada y con un director de informativos tocado para toda la legislatura.
Respecto a lo que comenta el señor Naranjo, es que Zapatero no busca gestionar, busca gobernar, y utiliza todas las tácticas de control de las masas, buscando chivos expiatorios y no dudando en mentir al ciudadano como recurso habitual como hizo con la crisis. Supongamos que lo que dice ahora es verdad, y es que la culpa de la continuación de la crisis es que el PP no quiere pactar, entonces si hace usted responsable a la oposición de la gestión del país, usted no tiene capacidad para resolver el problema, por lo que no puede gestionar y por tanto no está capacitado para gobernar. En ese caso dimita y haga elecciones y que los ciudadanos o bien quiten la fuerza que el señor presidente atribuye a la oposición o bien le de la responsabilidad real de gobernar y ver si la alternativa es mejor que lo tenido hasta ahora.
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| ANTONIO M. |
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| miércoles 24 de febrero de 2010 a las 09:28 horas |
Yo que quizá como Pater, debo ser "persona de buena fe", opino que Zapatero equivocadamente, pensó que la crisis no iba a ser tan feroz y así, España contagiada por el resto de Europa sería arrastrada otra vez a la bonanza, simplemente poniendo unos cuantos parches en forma de ayudas y subvenciones económicas la situación repercutiría levemente sobre los ciudadanos.
Zapatero no quiere hacer daño a los que considera que debe defender, sin embargo, desde el otro lado, el mundo más capitalista y liberal donde nada como un pez en el agua el PP y la práctica totalidad de las economías mundiales de relevancia ha movido sus hilos, entienden que ha llegado el momento de poner las cosas en su sitio y dar una vuelta más a la tuerca, hay que aprovecharse también de todos aquellos que se han metido donde no debían pensando que el mundo era de color de rosa (seguramente por lo de los 2000 € que dice Pater) y no se han dado cuenta de que lo que estaban haciendo era atarse de pies y manos para ser servidos en bandeja a los que realmente tienen capacidad de movimiento y poder.
El PP, al contrario que el Zapatero, está encantado con la situación, se frota las manos y no tiene problemas en aplicar las más duras reformas "necesarias", aunque no lo diga abiertamente. Por lo único que aprieta es para que las reformas (algunas han de llegar inexorablemente), las haga el PSOE, saliendo así ellos "de rositas".
Pater, "desconfíe" del Sr. Naranjo, ya vio que en cuanto dijo ud. de pagarse una caja de botellines hizo "mutis por el foro" con la escusa de las elecciones a rector.
Sr. Naranjo, le dejé una reflexión en el post de "Como sombras espectrales" de uno de la muga, me gustaría si le viene a bien y tiene un ratillo saber su opinión de la misma, si quiere incluso lo puede hacer en aquel post para no interrumpir el devenir de este, yo lo leeré allí, gracias.
Un saludo. |
| pater |
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| martes 23 de febrero de 2010 a las 21:35 horas |
Pero, vamos a ver cuantas copas se ha tomado en El Húmedo usted con el ínclito leones para haber salido regañando y tenerle tan minino. Es francamente difícil debatir con usted sobre la base que nuestro presidente es Satán, Sadam o el Eje del Mal, de aquí, de allá y de maracullá.
Me esta dando la nefasta impresión que piensa de servidor que soy una especie de abducido por parte de extraterrestres, persona fácilmente influenciable, escasa de raciocinio o buenon de pueblo que no me entero de nada, ya que en esta cuestión del Presidente nunca acabo de darle la razón, incluso oso contradecirle al verlo diferente. No lo hago a drede créame, usted tampoco, supongo. Sencillamente el pensamiento es distinto.
Realmente piensa que es él el que estigmatiza al PP y no es la inversa la que corresponde. Vaya. Mire que al Sr Presidente le llueven collejas de todo tipo de manoplas, la suya es una de ellas, desde hace no menos de seis años que no es poco tiempo, hasta el color de vestimenta de sus hijas entró dentro de la vorágine, fíjese lo que le digo.
Si tiene a bien agrandarme lo de la advertencia de Europa, se lo he oído en varias ocasiones de diferentes formas y no sé quien y de qué le ha advertido, lo desconozco. ¿ Almunia? ¿ La última reunión con Salgado, Solbes, González y Delors quizás?. Agrande, agrande, agrandeme... Espero su respuesta.
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| Antonio R. Naranjo |
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| martes 23 de febrero de 2010 a las 20:15 horas |
| A Estilicón y Pater sólo puedo darles mi reflexión, si les vale de respuesta. El problema está en convertir una cuestión de existencias en un asunto de principios. Zapatero tiene razón con la edad de jubilación; el problema es que él mismo ha transformado siempre la búsqueda de soluciones en una excusa para atacar y hacer demagogia, vendiéndole la absurda especie a la gente de que, en realidad, todo dependía de su buena voluntad y que había que tener miedo de la mala intención de Rajoy. Es él el que ha convertido un debate sobre la reforma laboral, para crear más empleo porque despedir ya se despide todo lo que se quiere, en un ataque de los piratas frente al que sólo él podía defendernos. O el que ha echado la culpa al capitalismo obviando la responsabilidad que él y todos los gobernantes han tenido en la regulación financiera de los bancos y legal de las constructoras. Ha buscado culpables ajenos en lugar de soluciones: y con ese discurso vulgar, nada intelectual y ventajista pero útil para persuadir al respetable, hubiera seguido de no tener una Europa que le ha dicho que no le sigue. Sólo entonces ha reaccionado, y aún así prefiere estigmatizar al PP que pactar con él sinceramente. De Aznar prefiero no hablar: ese señor para mí está invalidado hasta que no explique los negocios de su yerno al calor de su puesto oficial. |
| pater |
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| martes 23 de febrero de 2010 a las 20:06 horas |
El origen de los pinrreles de barro.
Durante las dos legislaturas de Gobiernos de Áznar se produjo el “milagro económico español”, llamado de ésta guisa por el Financial Times, ese tan estructuradísimo y nada coyuntural, manda güevos, envidia de toda Europa, basado en el ladrillo y en la engañifa especulativa , enterito marca de la casa, Made in PP, con su Viva el Libre Suelo y sus Plusvalias. Eso fue crear riqueza hacer futuro y engrandecer el País. Si señor.
Los países que viven sueños de grandeza, como aquellos que el Sr Áznar en su día tuvo, acaban en pesadillas, y éstas, fruta madura de lo soñado, no se las come y se empacha el titular del mismo sino que se la acaban manducando en última instancia los de siempre, los de abajo. Aquellos que piensan que el sueño fue suyo y cuando se despiertan reciben en plena napia el estacazo de sus particulares sueños de grandeza, viendo irremediablemente su enorme, bonito y recién estrenado adobado con sus tres baños, en las estanterías del almacén repleto hasta las trancas del Banco de turno y con los 2.000 € de sueldo ficticio, aquel que se repletaba a base de horas extraordinarias esfumado, y teniendo que conformándose con engrosar las colas humillantes del desempleo.
¿Avaricia masiva abonada o ignorancia y sensación de grandeza generalizada?. El individuo padecedor de la sintomatología comentada, en realidad, no sabe que mal ha cometido para merecer las desgracias que le están ocurriendo. ¿Fue su equivocación la personal avaricia? O quizás dejarse engatusar por sueños foráneos, esos de los gigantes con los pinrreles de barro.
El titular del sueño, ese sí, es el auténtico y genuino pirómano, escultor ideólogo de la figura amorfa y rechoncha, aquella cuyos pies arcillosos son incapaces tan siquiera de soportar el peso de la vana testa capaz de idear semejante aberración.
El error del Sr Presidente actual fue apuntarse al carro onírico de su predecesor. Él, como socialista, debiera haber actuado de modo distinto y desde el mismo momento de su toma de posesión, en su primera legislatura, habernos dicho con dos habitantes escrotales a la totalidad de la población que estábamos viviendo un falaz sueño con un desenlace predecible. Y en ese mismo instante, proponer otro distinto modelo de crecimiento económico, uno más sostenible, el mismo que intenta propugna ahora a destiempo. Este y no otro, fue el enorme error del Sr Zapatero. Pero ¿Se le hubiere creído entonces?
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| Estilicón |
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| martes 23 de febrero de 2010 a las 17:32 horas |
| Pero ¿no cree usted señor Naranjo que es cuando gobiernan los socialistas cuando se duda sobre el sistema de pensiones? Una cosa está clara, con el actual modelo de creación de paro es imposible garantizar el sistema de pensiones, no sólo habrá que retrasar la jubilación a los 67 sino que deberán de quitarlas para pagar a los parados el subsidio de desempleo, por exagerar. Sin embargo cuando ha gobernado el PP se ha hecho un fondo de pensiones y se garantizaba su funcionamiento en dos décadas. El secreto del éxito es crear empleo. Y para crear empleo hay que hacer reformas más estructurales que coyunturales, esas que le pedían al señor presidente los organismos internacionales y la oposición antes de la crisis. El PP creó el mayor periodo de crecimiento económico y prosperidad de la historia de España, que duró toda la primera legislatura de Zapatero. Ahora bien, creo que si hubiera ganada Rajoy se hubiera iniciado un ajuste, un cambio hacia un nuevo modelo económico, no sólo marketing preelectoral, sino hacia un sistema liberal, que seguro hubiera amortiguado la crisis, como ocurrió a finales de los 90 y principios de la pasada década, con varias pequeñas crisis que afectaron a EEUU, Francia, Alemania y España fue la que compensaba la creación de empleo en Europa, liderándolo. Se empezó a decir que aquello de “cuando Europa se constipa…” se había quedado obsoleto. Pero, como decía Miguel Ángel Rodríguez, a los españoles nos da miedo ser grandes, y eso es lo que nos ha pasado, preferimos volver a nuestra supuesta protección, que nos hace sentirnos muy buenos y muy solidarios, no sé si me comprende. |
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