Baja para la vida civil
por Fernando Couto

VIERNES 19 DE FEBRERO DE 2010 A LAS 17:32 HORAS
Opinión > Cultura
 
Bookmark and Share

En tierra hostil, dirigida por Kathryn Bigelow sobre un guión del periodista Mark Boal (En el valle de Elah), es la película más reciente ambientada en la Segunda Guerra del Golfo. Desde la Segunda Guerra Mundial, el cine bélico estadounidense ha reflejado con bastante eficacia tanto las técnicas de combate como la evolución en la valoración de la guerra por parte de su opinión pública. Así en Treinta segundos sobre Tokio (1944), o en Objetivo: Birmania (1945) los protagonistas son héroes que no tienen dudas sobre la importancia y la justicia de su causa; los luchas son épicas y el enemigo, una masa anónima. La Guerra de Corea, intervención decidida por la ONU en defensa de Corea del Sur, que terminó en tablas con un armisticio, está bien representada por La colina de los diablos de acero (1957) de Anthony Mann (titulada originalmente Men in War). En ella un pelotón de infantería agotado y hastiado batalla en medio de ninguna parte sin que parezca que el resultado vaya a cambiar nada. La guerra de Vietnam, en la que ya no hay una declaración de guerra por el Congreso, según establece su Constitución, la creciente superioridad material y tecnológica norteamericana corre en paralelo a la deslegitimación de los motivos de su presencia en el sureste asiático. Durante los años del conflicto hasta las películas que trataban de otras guerras (Trampa 22, M.A.S.H, El puente de Remagen) muestran la irracionalidad de las contiendas militares y recogen actitudes de escepticismo y rechazo hacia las mismas. El culmen lo alcanzan dos películas ambientadas en Vietnam: la ambivalente El cazador y la mayestática Apocalypse Now (Redux). Sobre ésta última, su director Francis Ford Coppola dijo en Cannes, como se recoge en el magnífico documental Corazones en tinieblas - el apocalipsis de un cineasta que dirigió su esposa Eleanor: "Mi película no es sobre Vietnam, mi película es Vietnam. Éramos demasiados, teníamos acceso a demasiado equipo y demasiado dinero y poco a poco nos volvimos locos."          

Con nueve candidaturas para los Oscar, En tierra hostil muestra cómo es la guerra actual para una unidad de desactivación de explosivos destinada en Bagdad. Tienen robots de control remoto con cámaras, Humvees, viejas y fiables ametralladoras Browning M2, armaduras ligeras y telecomunicaciones permanentes, pero no se atreven a dispersar o a disparar a los civiles desarmados que les contemplan y que pueden ser los que detonen las bombas con un móvil. Su único objetivo es seguir vivos y descontar días de su rotación en el frente.   

 

Rodada en Jordania con cámaras de 16 mm al hombro en muchos momentos, las escenas de acción resultan excelentes (en especial la del encuentro en la carretera del desierto) para comunicar la incertidumbre, la tensión y el miedo que padecen los soldados. Llama sobremanera la atención que siempre que entran en acción no esté presente ningún oficial al mando y que sea el sargento el que tome las decisiones. Si es una licencia ficticia, indica una clara toma de postura; si fuera lo habitual en la realidad, sería una tendencia preocupante, como también lo es la presencia de fuerzas mercenarias. 

 

Hay varias apariciones sorpresivas (Guy Pearce, David Morse, Ralph Fiennes) pero por encima de todo el reparto destaca el protagonista, Jeremy Renner, todavía lo suficientemente desconocido como para resultar verosímil en la piel de un antiguo Ranger que se siente más en su sitio desenterrando cables conectados a varias bombas que en su hogar, donde el supermercado se le cae encima y se desespera limpiando el tejado. Aunque disfruta de la tensión extrema del frente se puede apostar que no está lejos de quebrarse psicológicamente, como el quemado capitán Miller (Tom Hanks) de Salvar al soldado Ryan con sus decisiones erróneas o como el sargento X de Para Esmé, con amor y sordidez (el cuento perfecto, al igual que El hombre que ríe).

 

Grados de separación. Entre las películas producidas durante la Segunda Guerra Mundial destaca They Were Expendable (1945) de John Ford. Para empezar, a pesar de estar rodada el año de la victoria, es la crónica de una derrota, la de Filipinas de 1942. Protagonizada por Robert Montgomery y John Wayne, describe la campaña de un escuadrón de lanchas rápidas torpederas y parece un retrato veraz de la guerra: las tripulaciones pasan la mayor parte del tiempo esperando aburridos mientras efectúan tareas rutinarias de mantenimiento; en los combates, breves y mortíferos, apenas se ve al enemigo a gran distancia; y al final se muestra que hay prioridades para la evacuación.  


Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Fernando Couto

Recreo (30/julio/2010)
Contar los incontables granos de arena (23/julio/2010)
Empacho de perdices (16/julio/2010)
Sustitutivos ( 9/julio/2010)
La mujer escarpada ( 2/julio/2010)
Biografía de Robert Longstride (25/junio/2010)
Retrato del enmascarado adolescente (18/junio/2010)
Las cintas de los sótanos (11/junio/2010)
Nacido para ser salvaje ( 4/junio/2010)
Todos lloraron ( 9/mayo/2010)