ÓSCAR SÁEZ
San Valentín ha lanzado sus dardos en Alcalá. Como un flechazo, Bartolo ha declarado su amor eterno a la Alcaldía, de la que aún no se quiere divorciar. Javier Rodríguez, que aún no ha entrado oficialmente en este duelo de casanovas, será el que, rodilla en tierra, dispute la novia al líder del PP local.
El portavoz socialista lleva más de dos años cortejando a la diosa Alcaldía, pico y pala, a base de pedir consensos y siempre con el permiso de los padres de Ferraz. Rodríguez no para de enviar ‘ramos’ de Plan E al Convento de Agonizantes, para combatir los ‘bombones’ del Prisma de la madrastra Aguirre. Javier no podrá contar con Zapatero, más preocupado en seducir al Financial Times; ni Bartolo podrá hacerlo con Mariano Rajoy, que no liga ni un constipado. Ambos están condenados a batirse en duelo, en el que el derrotado tendrá que sufrir la indiferencia del amor local quizás para siempre jamás.
Pero hay otros dos pretendientes más, que harán de celestinos. El PSOE ya está acostumbrado a cortejar a IU, un matrimonio de conveniencia con separación de bienes. Aunque Pilar Fernández aporta sentido común, el pedrusco de compromiso que le tendrá que regalar el PSOE no será cualquier cosa, como ya ocurrió en la etapa de Peinado y Suárez Machota.
Pero en este ‘menage a trois’ municipal, puede entrar un cuarto en discordia. Hasta el momento está de mirón. No tiene cara ni se conocen sus intenciones, pero sin duda supondrá un flechazo. No se trata de ese novio feo al que nadie mira y que nadie te puede quitar. Es UPyD y su misterio hipnotiza a los candidatos. Su discurso nacional le convierte en una incógnita local. ¿Con quién se casará?, ¿con el PSOE partido del que se divorció Rosa Díez?, ¿o con el PP con el que comparte algo más que cariño en su visión unitaria de España? Le bastará con dejarse querer. El voto de castigo le pronostica 7 escaños en Madrid. Bartolo ya practica el endecasílabo, mientras que Javier ya prepara una cena a la luz de las velas, en una alianza en la que ambos verán amor en lo que sólo podrán llamar sexo.
Y ahora el chiste contra la crisis, cortesía de Fernando. – Se abre el telón y aparece el ministro de Trabajo y su reforma laboral. ¿Cómo se llama la película? –Abaratar. (Avatar).
|