Una de las primeras decisiones del nuevo presidente de Cajamadrid ha sido enviar una carta a los 7 millones de clientes de la entidad. Algunas de ellas ya están circulando y lo primero que llama la atención es la firma de la misiva, bajo el nombre de Rodrigo de Rato.
En efecto, es el aristocrático apellido del que fuera persidente del FMI, hijo de dos poderosas dinastías industriales asturianas.
Lo segundo que resalta es su encendida defensa en el inicio de una “nueva etapa” en la casa del oso rampante, marcada por la “transparencia, eficacia, eficiencia y flexibilidad”, en pos de “el mejor servicio financiero y la mayor ayuda social”.
Y a ello, según asegura, va a comprometer a todo su consejo, del que forma parte, como ya se sabe, nuestro ex rector, Virgilio Zapatero. En definitiva, una abrumadora carta de presentación que, eso sí, no ha gustado a todos los impositores.
En algunos blogs se clama contra este despilfarro, cifrándolo en cerca de 1,5 millones de euros. Demasiado, dicen, “para hacer la pelota”. |