Contra Gil de Biedma
por Vicente A. Serrano

VIERNES 29 DE ENERO DE 2010 A LAS 12:33 HORAS
Opinión > Cultura
 
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Oh innoble servidumbre de amar seres humanos, / y la más innoble, / que es amarse a sí mismo!". De modo tan definitorio, cerraba su autor el poema Contra Jaime Gil de Biedma, uno de los más significativos de su tan escasa pero tan contundente obra lírica. Fue la suya una poesía de la reflexión sobre la experiencia, un intento permanente de reestructurar en palabras la vida solitaria bajo la pesadumbre de querer comprender el paso del tiempo. En más de una ocasión llegó a afirmar “...que todo fue una equivocación: yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema". Sus apasionados lectores sabemos que al fin lo consiguió. Una vez inventada y asumida una identidad, que es lo que en definitiva perseguía su poesía, dejó de sentir la necesidad y la pasión de escribir. Toda su obra, recompuesta y ordenada, se contiene en Las personas del verbo, un volumen de apenas ciento ochenta páginas. Pero el tono conversacional de sus poemas, desde un perfeccionista rigor que utiliza como herramienta la ironía para ahondar en los sentimientos de culpa, ha creado una complicidad lectora, numerosa e incondicional, que vuelve constantemente a sus versos por necesidad vital. Poemas como Pandémica y celeste, De vita beata, Años triunfales, No volveré a ser joven, Himno a la juventud y el siempre sobrecogedor Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma, se han enriquecido con el tiempo o simplemente su continua lectura nos ha enriquecido a nosotros con los años.

Diario de un artista seriamente enfermo
A raíz de la polémica surgida hace unas pocas semanas sobre los vanos intentos de querer convertir en personaje cinematográfico a un poeta que ya antes de morir se había convertido en poema, he recordado también los primeros versos de Contra Jaime Gil de Biedma, aquellos que se inician “...dejando atrás un sótano más negro que mi reputación" y en los que el poema se enfrenta con el poeta: “...si vienes luego tú, pelmazo, / embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes, / zángano de colmena, inútil, cacaseno, / con tus manos lavadas, / a comer en mi plato y a ensuciar la casa". Y es que tal vez aquí esté la respuesta del poeta a ese engrendro de película, según cuentan los que se han atrevido a verla, que se ha perpetrado, a modo de escabroso y pretendidamente escandaloso y transgresor biopic sobre personalidad tan compleja como fue la de Jaime Gil de Biedma. Autor de brevísima obra, dejó sin embargo uno de los testimonios autobiográficos más desgarradores, y sinceros que conoció la literatura del pasado siglo. Deberíamos recurrir por tanto a las páginas de Diario del artista seriamente enfermo, 1956 para que fuese el propio poeta quien nos sumerja en su intimidad sin ambages, porque simplemente con este texto y la infinita riqueza de sus poemas, tendremos perfilado al hombre, sin necesidad de ir al cine.

El productor cacaseno y el carácter de Marsé
Un productor cacaseno, conocido por sus batacazos fílmicos, ha pretendido provocar una tempestad mediática para promocionar su, por lo visto, infumable cinta. Y mire usted por donde ha terminado tocándole las narices a Juan Marsé que espantado, ha visto reflejado en la película a su entrañable amigo y a él mismo, como en los espejos del Callejón del Gato, pero no con la genialidad del esperpento sino con manifiesta falsedad y aromas de teatro rancio. Y tal y como es el creador del ‘Pijoaparte’, que no se calla una, no ha dudado en manifestarlo abiertamente. Fue entonces cuando el productor, en su burdo contraataque, se atrevió a tacharle de desclasado que: “...de joven trabajó de aprendiz de joyería y se casó con una criada (sic)". La contestación del autor de Rabos de lagartija, publicada hace un par de semanas como artículo de fondo en el diario El País con el título de Películeros merece desde este momento un puesto de honor en todas las antologías del penúltimo Premio Cervantes. Marsé en estado puro.

Gil de Biedma, Juan Marsé y Joan Manuel Serrat
El pasado día 8 se cumplieron veinte años de la muerte real de Jaime Gil de Biedma. Escapándome de sus versos, siempre tan presentes, me he querido reencontrar con él en estos días a través de un libro de Conversaciones que preparó Javier Pérez Escohotado para la editorial El Aleph, en 2002. Una de ellas la recordaba aún de cuando se publicó en la revista Fotogramas, en 1972. Tiene hoy cierta gracia y vigencia. Se trataba de un encuentro a cuatro bandas entre Gil de Biedma, Marsé, Serrat y el director de cine Jaime Camino, a raíz del inminente rodaje de una película protagonizada por Analía Gadé y Joan Manuel Serrat, con María Luisa Ponte y José Luis López Vázquez como actores de reparto. Como guionistas, Jaime Gil de Biedma y Juan Marsé. Su título inicial: Tocar el piano mata, aunque finalmente se estrenó como Mi profesora particular y terminó siendo un fiasco que casi nunca se cita en la filmografía de Jaime Camino y que no llegamos a soportar ni los fans de Serrat. Tanto Serrat como Marsé nunca ha tenido fortuna en sus acercamientos al cine. La gracia de aquella extensa entrevista se apoya en las jugosas intervenciones de Marsé y Gil de Biedma, de las que ofrezco dos perlas cultivadas. Marsé: “El cine ha evolucionado poco como arte. Era demasiado mítico, y ahora que las bestias sagradas han desaparecido, carece de interés". Gil de Biedma: “A mí me parece que, en mi juventud, el cine estaba en su momento álgido. Para nosotros tenía la capacidad mítica que otras épocas detentaron sucesivamente la novela y el teatro. El cine de ahora ya no sirve para soñar".

 

La recomendación
Hasta Loquillo canta aquello de que “...envejecer, morir, es el único argumento de la obra”. Los versos de Gil de Biedma están apegados a las vivencias de toda una generación. Sin aún no habéis llegado hasta él, sumergiros en las páginas de Las personas del verbo. Descubrir la tormentosa profundidad del personaje en Diario de un artista seriamente enfermo. Y disfrutar de su lucidez para el análisis en su único libro de ensayos, Al pie de la letra.


Comentarios
Antonio R Naranjo
miércoles 3 de febrero de 2010 a las 12:08 horas
Gran articulo señor Serrano, para variar. Un lujo leerle.
VA
martes 2 de febrero de 2010 a las 19:15 horas
El poema que canta Loquillo está en un álbum que lleva por título el del poema, "La vida por delante", está editado por Hispavox en 1994. Solo viene ese poema de Gil de biedma junto a otros de Pavese, Neruda, Pedro Salinas,,, Pero en otro álbum de Loquillo titulado "Con elegancia" puedes encontrar otro poema musicado de Gil de Biedma, titulado "Durante la invasión". Ese otro disco está editado en 1999. En ninguno de ellos les acompañan Los trogloditas. Espero te sirva la información.
Troglodita
martes 2 de febrero de 2010 a las 16:28 horas
Por favor, ¿en cual de los elepés de Loquillo están las canciones de Gil de Biedma? Tengo algunos de él con los Trogloditas y no encuentro esa letra. Alguien me puede ayudar.
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