A propósito de la energía nuclear
por Ismael Labrador

MARTES 26 DE ENERO DE 2010 A LAS 23:07 HORAS
Opinión > Ciencia
 
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Seamos sinceros, nadie quiere tener un cementerio nuclear cerca de su casa. Paradójicamente, tampoco queremos renunciar a la comodidad de tener instalado un aparato de aire acondicionado en nuestro hogar, o contar con una cocina vitrocerámica que funciona con electricidad, o enchufar nuestro potente aspirador de 2.000 watios para limpiar las alfombras del salón. Cambiemos la pregunta. En lugar de formular “¿quiere usted tener un almacén de residuos nucleares en su localidad?”, preguntemos “¿aceptaría que la potencia energética que puede soportar su hogar se le limitara al 60 por ciento de la actual a cambio de cerrar todas las centrales nucleares?” En resumidas cuentas, no podemos renunciar a la energía nuclear si queremos satisfacer nuestra actual demanda energética.

Por otro lado, el rechazo a un cementerio nuclear parece que sólo se produce cuando afecta a nuestro vecindario. No es que no lo queramos, sino que preferimos que lo instalen lejos de nosotros, cuanto más mejor. Sucede lo mismo cuando se habla del cierre o apertura de una central. ¿De dónde viene ese miedo a lo nuclear? Principalmente del desconocimiento y de una falsa sensación de seguridad. Tenemos preconcebido el concepto de que la energía nuclear contamina, es peligrosa y provoca múltiples quebraderos de cabeza, cuando la realidad es bien distinta. Ahí va un ejemplo: imagine que en su localidad le dan a elegir entre instalar una central nuclear para producir energía o una central térmica que utiliza combustibles fósiles. Seguro que elige la segunda. Ahora bien, si la cuestión está entre tener al lado una central energética que no emite ningún agente contaminante a la atmósfera ni dispersa partículas nocivas en el aire, y otra que emite cientos de toneladas de CO2, además de compuestos volátiles cancerígenos, ¿qué elige? Pues sepa que la primera descripción corresponde al impacto ambiental que provoca una central nuclear en su entorno.

A diferencia de la opinión generalizada, la energía nuclear es limpia, eficiente y controlada. Es la única industria de transformación que no emite partículas contaminantes de manera directa a la atmósfera, y los residuos que genera indirectamente (los temidos residuos nucleares) son controlables. ¿Puede decir lo mismo una planta térmica que quema petróleo para producir electricidad? Esos mismos prejuicios son los que llevan a criticar la ampliación de la vida útil de Garoña y no decir nada del peligro que supone tener abierta una central como la de As Pontes, en Galicia, que produce electricidad a partir de combustibles fósiles y emite a la atmósfera una cantidad de gases contaminantes equivalente a tres millones de coches.

Otro prejuicio que tiene que soportar la energía nuclear es el de su supuesta peligrosidad. Las imágenes de la catástrofe de Chernobil constituyen un pesado lastre, aunque quizás no tanto si se compara con las cifras de muertos en accidentes aéreos. ¿Acaso se cuestiona la seguridad de la aeronavegación? Además, desde la Segunda Guerra Mundial el planeta ha abierto más de 430 reactores nucleares, de los que sólo se ha registrado un accidente. Tenemos menos miedo a coger un avión que a vivir cerca de una central nuclear, cuando estadísticamente hay un mayor riesgo de morir en un accidente aéreo que víctima de un escape radiactivo.

Muchos dirán que sí, que necesitamos la energía nuclear para satisfacer nuestra demanda, pero que podríamos sustituirla por fuentes renovables para no depender de ella. Es otro debate engañoso. La cuestión no está entre nuclear y renovables, sino entre nuclear y combustibles fósiles. No deberíamos plantearnos la manera de prescindir de la energía nuclear sin pensar primero en cómo descartar nuestra dependencia del petróleo y el carbón, este último elemento responsable de generar el 25 por ciento de la electricidad que consumimos. Si de verdad queremos una fuente limpia y no contaminante, nuestra preocupación debería ir enfocada hacia el cierre de centrales térmicas, y no hacia una fuente de energía rodeada de mitos y falsas etiquetas, como es la nuclear que, además, contribuye a combatir el cambio climático. Es nuestro propio desconocimiento lo que provoca el miedo. Si no, echen un vistazo a las listas de firmas y manifiestos contra los cementerios y centrales nucleares. ¿Cuántos físicos figuran en ellas?


Comentarios
El autor del blog
lunes 1 de febrero de 2010 a las 12:31 horas
A Laura:
¿Sabe por qué no tiene claro si un cementerio nuclear es seguro o no? Sencillamente porque cada vez que aparece el tema en los medios de comunicación generalistas (televisión, principalmente) se habla de él en clave política, en lugar de solicitar la opinión de físicos nucleares e ingenieros.
Laura
domingo 31 de enero de 2010 a las 20:34 horas
El debate no es si deberíamos prescindir de los combustibles fósiles: esa es una obviedad a la que estamos abocados en no más de 30 años. Pero, como usted bien sabrá, las centrales que a día de hoy se están construyendo en España son termosolares, y no utilizan combustibles fósiles.

Si un cementerio nuclear es seguro o no, eso ni usted ni yo viviremos para verlo, pero yo no lo tengo nada claro. Y no tengo ni aspiradora ni aire acondicionado.
Salvador
sábado 30 de enero de 2010 a las 00:02 horas
De momento tengo claro dos cosas, 1º que un País con centrales nucleares, tiene que responsabilizarse de sus residuos y en ningún caso, puede llevar al vecino, la mierda que genera y 2º en nuestro País, tiene que cambiar mucho nuestra mentalidad consumista, para poder prescindir de la energía nuclear. De lo demás, podemos discutir tranquilamente. Salud y República.
El autor del blog
viernes 29 de enero de 2010 a las 19:40 horas
A O/Rei Popo:
Yo le agradezco su opinión. En mi post no he mencionado en ningún momento a Yebra, ya que desconozco si geológicamente es un lugar óptimo -o no- para la instalación de un almacén temporal de residuos nucleares. Permítame que le tome prestado su ejemplo de los caldos alimenticios: Las centrales nucleares no arrojan desperdicios al río, precisamente porque los residuos que genera son perfectamente controlables. No sucede lo mismo con otros métodos de producción de electricidad, que no suscitan el mismo alarmismo entre la opinión pública pese a emitir una alta tasa de contaminación. Vuelvo a referirme, una vez más, a la central términa de As Pontes (entre otras). Creo que hay demasiadas etiquetas erróneas y desacertadas en torno a lo que significa la energía nuclear. De paso, me gustaría saber qué alternativas proponen quienes se oponen a ella para satisfacer la demanda energética. Y aprovechando esta oportunidad de réplica, estoy sorprendido del giro que está teniendo este asunto en los medios de comunicación generalistas. A lo largo de la última semana, en los programas matutinos de TVE, Telecinco y Antena 3 han abordado en varias ocasiones el debate de la energía nuclear. ¿Qué testimonios han ofrecido? Los de tertulianos, políticos y vecinos de las poblaciones que se han posicionado como candidatas a acoger el almacén de residuos. ¿Tan difícil es contactar con un físico nuclear que despeje interrogantes?
MqiMetRMftsX vafuro@icfudh.com
viernes 29 de enero de 2010 a las 16:43 horas
nkxHdb dwoiwlbhiebr, [url=http://zjpgxwzcmvaz.com/]zjpgxwzcmvaz[/url], [link=http://jpigwcaonmmj.com/]jpigwcaonmmj[/link], http://brskprmvvttv.com/
O\Rei Popo
viernes 29 de enero de 2010 a las 12:32 horas
Estimados.

Decir que la producción de energía nuclear tal como se conoce hoy no es contaminante porque en la transformación lo único que deja escapar a la atmósfera es vapor de agua es... como decirlo... DE TRACA.

Es como si yo monto una empresa de producción de caldos alimenticios en lo que lo que hago es meter los ingredientes en una gran olla y hervir el agua (pongamos que utilizando una energía limpia como la solar)... en ese caso, lo único que hecho a la atmósfera también sería vapor de agua...

Ahora, llego con los residuos y los tiro al primer río que me encuentre, porque total como lo único que echo a la atmósfera es vapor de agua pues no tengo que preocuparme.

¿Saben cuál es la diferencia entre la producción de caldos alimenticios del ejemplo y la producción de energía nuclear que conocemos a día de hoy?

Muy sencilla.

LA GESTION DE RESIDUOS.

Mientras que los restos de pollos o los excesos de grasas tienen un tratamiento salubre para la población, lo de los bidones metidos en jaulas de hormigón no está ni mucho menos demostrado que al cabo de los años no sea completamente nocivo... De hecho en Assen (Alemania), donde existe un cementerio nuclear con 30 años de vida similar al que quieren instalar en Yebra, durante su construcción se dijo que sería seguro por unos cuantos miles de años y sin embargo sólo 30 años después los peritajes empiezan a demostrar que no a día de hoy no es todo lo seguro que cabía esperar.

Instalar un cementerio nuclear es algo con lo que este país tendrá que lidiar, porque debemos hacer una adecuada gestión de los residuos generados... Pero "adecuada gestión" implica que Yebra no es una zona indicada para ello... Tiene múltiples acuíferos cercanos y que estos se contaminasen por una inadecuada gestión o por un sabotaje o por un accidente, hipotecaría la vida de la zona durante decenas de años.

Hay que ser un poco menos demagógico y cuando se hagan a la gente las preguntas que el sr. editorialista mencionaba, exponer toda la información necesaria para valorar qué respuesta dará cada cual... pero claro, esta es tan sólo mi opinión.
El autor del blog
jueves 28 de enero de 2010 a las 13:06 horas
Horror, en mi anterior comentario aparece publicado havitantes con v, en lugar de con b. La proximidad de ambas letras en el teclado me ha jugado una mala pasada. Ruego disculpas.
El autor del blog
jueves 28 de enero de 2010 a las 13:05 horas
Estoy lejos de considerar si es necesario o no que cada provincia cuenta con una central nuclear. Pero que una central térmica de combustibles fósiles es muchísimo más nociva para la salud de los havitantes que una central nuclear, lo tengo más que claro. Creo que la energía nuclear está rodeada de mitos injustificados y que poco o nada tienen que ver con su verdadera realidad. Le recomiendo encarecidamente la lectura de la columna que el profesor Lozano Leiva publica hoy en su sección semanal de Público. La puede consultar en el siguiente enlace: http://blogs.publico.es/ciencias/general/892/solidaridad-nuclear/
Blas
miércoles 27 de enero de 2010 a las 18:00 horas
Señor Ismael, entonces usted propone que haya centrales nucleares en cada provincia??
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