En ocasiones señaladas cuesta distinguir los escritos de la prensa de los textos promocionales de los departamentos de mercadotecnia de las productoras cinematográficas. La más cara, la más vista, la que más ha recaudado, la más premiada, la que tiene un 50 % más de dimensiones. Las cifras se convierten en el valor más importante, sino en el único, de una película. Avatar de James Cameron es el ejemplo más reciente de esta tendencia, pero seguro que no será el último.
Según sus declaraciones, Cameron ha esperado años para realizar Avatar porque la tecnología necesaria para contar la historia no existía. La historia sin embargo no es especialmente novedosa. A mediados del siglo XXII los humanos han agotado los recursos de la Tierra, pero en lugar de caer en una nueva Edad Media al estilo de Mad Max, han dominado el viaje interestelar (sub-lumínico, eso sí) y luchan por los yacimientos minerales de un planeta que han llamado Pandora, que está habitado por una especie humanoide que se autodenomina Na'vi. Jake Sully, un ex-marine paralítico que no puede pagarse no ya una operación para poder volver a andar sino ni siquiera una silla de ruedas con motor, se alista para teledirigir con un interfaz neural a un avatar, criatura creada mediante la mezcla de ADN humano y Na'vi, que se emplea para que la interacción con los nativos sea más fácil. Sully, fascinado por la sencilla y sostenible forma de vida Na'vi, acabará acaudillando la resistencia contra los invasores y para pasmo de su nuevo pueblo hasta domará a un Toruk (la última sombra), dragones autóctonos que crean una relación monógama con su jinete.
Los giros de la trama siempre son adelantados estruendosamente por lo que el espectador puede disfrutar de las carreras, persecuciones, vuelos, topetazos, explosiones y abigarrados combates creados con carísimos y laboriosos efectos especiales sin tener que estar pendiente de imaginar lo que va a pasar ni de la psicología de los personajes. Los buenos son nobles y abnegados. Los malos son crueles y codiciosos, como Giovanni Ribisi, en una caricatura del villano unidimensional que interpretaba Paul Reiser en Aliens. Las escenas creadas digitalmente recuerdan bien a los dioramas del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York (las de la jungla), bien a la Skull Island del King Kong de Peter Jackson (las de las criaturas voladoras). La paleta de colores es muy parecida a la de Up, imagino que como consecuencia de la necesidad de crear el efecto de la tercera dimensión, efecto doloroso e incómodo para los no acostumbrados a llevar gafas. Se echa de menos alguna secuencia, clásica en Cameron, de mujeres con carácter y coraje (Ripley descendiendo armada en el ascensor para rescatar a Newt, Rose con el agua por los hombros y con un hacha para rescatar a Jack) y también la acumulación de falsos finales en los que el malvado resucita una y otra vez. Si tenemos en cuenta que la duración es de más de dos horas y media, quizá es mejor que quede así.
Resulta curioso el contraste entre la campaña de promoción de Avatar, centrada en cifras que baten récords, y el mensaje espiritual que supuestamente quiere transmitir (en realidad un sermón repelente y precocinado de la versión más mística y reaccionaria del ecologismo).
(Dos) Grados de separación.
1 Antes que Jake Sully, James P. 'Sulley' (Monsters S. A.) ya era azul.
2 También para el cine, el tiempo suele ser el jurado, juez y verdugo más implacable y certero. En 1998 Titanic ganó el Oscar a mejor película frente a L. A. Confidential y a Full Monty. Hace un cuarto de siglo (en realidad 24 años) Memorias de África ganó a El honor de los Prizzi; aparte de que Brazil, saboteada por la Universal, su distribuidora en EE. UU., a duras penas consiguió candidaturas por mejor guión original y mejor dirección artística. Y hace justo medio siglo la versión (quiero decir remake) sonora de William Wyler de Ben-Hur, además de "arrasar-con-once-estatuillas,-cifra-sólo-igualada-por-Titanic-y-por-El-retorno-del-rey", ganó nada menos que a Anatomía de un asesinato de Otto Preminger. Prueben a verlas. De nuevo o por primera vez.
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