Simon Foster es Ministro de Cooperación Internacional en el gobierno británico sin que importe su capacidad para enredarse retóricamente en entrevistas en directo. Pero con unas declaraciones sobre las probabilidades de que Estados Unidos inicie una guerra en Oriente Medio, provoca la ira blasfema y lenguaraz de Malcolm Tucker, el Director de Comunicaciones del gabinete. Tras una atronadora reprimenda, acude, para aclarar la situación, a un encuentro con representantes de la Secretaría de Estado estadounidense y a partir de entonces todo se embrolla sin remedio cada vez más y de manera más absurda hasta terminar, tras varios vuelos entre Londres y Washington, en una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York. Así discurre In the Loop, comedia política británica dirigida por el escocés Armando Iannucci, prestigioso guionista y director de la televisión británica.
Con un ritmo tan veloz que hace que El Ala oeste de la Casa Blanca y sus estresantes pero informativas caminatas por las oficinas parezcan tan pausadas como el cine de Bergman o el de Ozu, durante casi dos horas que vuelan, asistimos a una graciosísima y certera puesta en solfa de la política considerada como una de las ramas del mundo del espectáculo, perdón, del showbiz. Se ve lo implacable que es una profesión en la que cada día tienen más peso los jefes de gabinete y los jefes de las oficinas de prensa, que son como los mánagers de los presidentes y los primeros ministros, ya no unos primus inter pares, sino unas figuras lejanas a las que nunca se ve y que se comunican con sus seguidores a través de sus representantes o de actuaciones como las estrellas del rock. Al haberse mantenido el título en inglés se pierde la ironía o sarcasmo que destila. Se podría traducir por En la pomada. En el sentido de la 2ª acepción en el DRAE: "Círculo de personas que por su prestigio o influencia ocupan una posición social o profesional privilegiada." Porque, gracias al divertido guión de Jesse Armstrong, Simon Blackwell, Tony Roche y del propio Iannucci y a las interpretaciones de un estupendo reparto procedente de ambos lados del Atlántico, los personajes quedan retratados inmisericordemente como arribistas, incapaces, despiadados o inmaduros.
Merece la pena verla una segunda vez porque es imposible seguir todos los chistes en una primera visión.
Eso ha sido todo en 2009. Escribo y envío esto el 15 de diciembre con la idea de que salga publicado el viernes 18. |