La nueva Guerra Civil
por Uno de la Redacción

VIERNES 17 DE FEBRERO DE 2012 A LAS 15:21 HORAS
Opinión > Política
 
Bookmark and Share

ALONSO GUERRERO

 

Era previsible que, tras la política de destripaterrones que hizo el PSOE durante su mandato, el PP fuera a responder con esta reforma laboral. Todo es previsible en este país desde hace treinta y cinco años. Con más de diez millones de votos, el PP se presentó como la última esperanza de que algo pudiese cambiar. La reforma laboral, que iba a abrir las puertas a tanto empresario oculto y ávido de utilizar una mano de obra demasiado necesitada, lo que ha hecho es dar un paso más hacia la esclavitud. 


La ocasión podía haber sido idónea para una reconciliación nacional: rebajar los derechos de los trabajadores, sin convertirlos en ganado, a cambio de permitirles iniciar la vida que habían perdido, devolviéndolos al consumo. Sin embargo, ahora resulta que esta reforma laboral sólo promete una economía de subsistencia. No pide a los trabajadores españoles un sacrificio, les impone una humillación. Muchos empresarios aún tienen una mentalidad de caciques, cuando no gloriosamente anglosajona, así que es dudoso que quieran contratar a hombres con derechos. Prefieren, simplemente, comprar esclavos. 


El experimento ya se había iniciado en la Comunidad de Madrid. En Madrid es difícil afirmar que exista una Administración. Lo público no se gestiona, se salda día tras día. La Comunidad de Madrid es un consulado de los poderosos. Clasismo y recortes, y trasvase a manos privadas de lo poco que tenía la gente que no tenía nada: la sanidad y la educación. Esa es la función de esta cabeza de puente desde la que el Gobierno central lanzará su política a escala nacional. Últimamente se había pedido repetidamente que los reyezuelos autonómicos fuesen desposeídos de las competencias que tenían sobre derechos básicos, porque lo que hacen es eliminarlos, o convertirlos en privilegios. Ahora nos preguntamos si serviría de algo quitarles esas competencias, pues vemos que todo está proyectado para que nadie tenga derechos con los impuestos que paga. La distancia entre las clases, que este partido y este gobierno están ampliando, empieza a equipararse a la de 1931. El PP llegó al poder para librarnos del PSOE, pero está haciendo todo lo posible para que todos soñemos con un verdadero socialismo.


Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Uno de la Redacción

En un agujero (25/mayo/2012)
Bye, bye House (24/mayo/2012)
Perroflautismo (23/mayo/2012)
La crisis y sus flautistas (22/mayo/2012)
Rato (21/mayo/2012)
Monumento centenario (17/mayo/2012)
Abanico (16/mayo/2012)
Los salteadores descubren la democracia (15/mayo/2012)
Borbón y cuenta nueva (14/mayo/2012)
Desventura (11/mayo/2012)