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| ¿Vagos contra cabrones? |
| por Antonio R. Naranjo |
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| JUEVES 16 DE FEBRERO DE 2012 A LAS 12:01 HORAS |
| Opinión > Política |
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En Dinamarca el despido es libre, pero el paro es tan bajo como alta la protección social: consideran, y el resultado les respalda, que dejar manos libres al empresario incentiva la inversión, amplía el mercado y, finalmente, garantiza una mayor protección social: al crearse más empresas con menos trabas y dejarles ampliar o reducir sus plantillas en función del rendimiento, el Estado obtiene unos ingresos fiscales mayores que le permiten garantizar un subsidio por desempleo similar al salario previo, una baja maternal tres veces superior a la española o, entre otras maravillas del catálogo asistencial, un servicio de cuidadores a domicilio para los padres que están trabajando.
La ausencia de indemnización no es relevante para los trabajadores, al no sentirse nunca despedidos: en realidad, la efervescencia empresarial consigue el efecto contrario al que la barra libre supuestamente provoca: como es muy fácil cambiar de trabajo, y como no faltan empleos, los daneses sólo se quedan allí donde les tratan como quieren, del modo que sólo hay despidos cuando no queda más remedio.
En esos casos, y a diferencia de en España o Portugal, el castigo al empresario termina en la pérdida de su inversión previa, sin condenas añadidas paradójicas: si cierra porque no tiene dinero para seguir, ¿de dónde sacarlo para pagar indemnizaciones? ¿No es bastante con perder lo arriesgado y quedarse sin manutención, al no existir obviamente ni un Fogasa danés ni un subsidio para emprendedores fracasados que hasta el día del cierre cumplieron con sus obligaciones?
Los daneses, en fin, parten de una perspectiva antagónica a la española para llegar, con mucho más vigor, al lugar que supuestamente se dice aquí perseguir: si el empresario se dedica a lo suyo; el Estado podrá ahondar en la calidad de los servicios públicos y asistenciales y el trabajador perderá o dejará quizá un empleo pero no abandonará prácticamente nunca el mercado de trabajo.
Obviamente no se pueden trasladar miméticamente soluciones idénticas en espacios sociales, económicos y culturales tan distintos; pero el ejemplo danés demuestra al menos algo: sólo hay Estado de Bienestar cuando hay riqueza, repartida entre el capital y la mano de obra; y sólo hay empleo cuando hay empresas.
Cada país lo busca de una manera, pero sólo en España se mantienen una interesada e ignorante retórica que convierte el debate laboral en una inexistente guerra entre “cabrones y vagos”, desoyendo el peso de la estadística y el sentido común: para que casi seis millones de personas carezcan de empleo, tienen que haber quebrado 440.000 empresas. El drama es recíproco, y tiene poco que ver con la indemnización: con la más alta de Europa hasta el pasado lunes, se destruyeron más puestos de trabajo que nunca.

No se puede pedir a un empresario que mantenga sus gastos cuando se han hundido sus ingresos y no se le puede condenar, tras el óbito, a buscar los recursos indemnizatorios que de tener hubieran evitado el cierre. Quizá el ex presidente de la CEOE, el conjunto de la banca, buena parte del ladrillo y las energías y no pocas telecos se merezcan la lapidación pública por sus andanzas impresentables; pero tomar esa parte infame como el todo empresarial de España es una temeridad analfabeta: para bien y para mal, aquí tenemos Pymes casi heroicas que crear el 70% del empleo y el 70% de los ingresos fiscales y que no pueden ni deben ser tratadas como si estuvieran en el mismo epígrafe moral, económico y social que Lehman Brothers, Caja Mediterráneo o Spanair.
Aunque algunos piensen que ésta es una defensa del empresariado, que también lo es, sobre todo es una garantía para el trabajador. ¿O acaso no es mejor que se le disputen los empleadores? ¿Es razonable un espíritu laboral que anteponga la magnitud del despido a la estabilidad de la ocupación? ¿No es obvio que la depreciación de las condiciones laborales deriva ante todo de la falta de oferta y que nada invierte mejor esa tendencia que una demanda más amplia? ¿Nadie se da cuenta de que persiguiendo al empresariado como si fuera culpable de antemano se daña a los trabajadores y que esa caricatura es tan franquista como la otra que presenta a los empleados como una recua de aprovechados o de esclavos?
El paternalismo teórico que impregna la discusión sobre el mercado laboral sólo sirve para empobrecer las opciones del trabajador, desanimar al empresario y, eso sí, salvar de la quema a esa élite empresarial que nada tiene que ver con la media española y a esos agentes sociales improductivos que cimentan en su lenguaje destructivo una viabilidad infame compuesta por subvenciones y canonjías.
Por decirlo en otras palabras, aquí hay vagos y cabrones a mansalva, pero no son ni los magníficos trabajadores españoles ni sus sacrificados empresarios: busquen en la patulea de patronales, sindicatos y partidos y darán con la respuesta correcta. Sus presuntos defensores son, en realidad, sus principales enemigos. |
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| Comentarios |
| Capitán Jabato |
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| lunes 20 de febrero de 2012 a las 19:29 horas |
En ésta ocasión el Sr. Naranjo nos lleva de viaje a una fría y lejana tierra, nada menos que a Dinamarca, para que observemos la felicidad y las bondades del sistema de relaciones entre empresarios y trabajadores del país nórdico comparadas con el que hasta el momento regía en nuestra patria. Para acabar concluyendo que; tan solo puede darse Estado de Bienestar si existe Riqueza y Empleo si hay empresas. Se nos hizo la luz. Sr. Naranjo, España y Dinamarca, de momento, para nada son comparables.
Sr. Naranjo, lo sabe usted mejor que servidor, en nuestro país el Estado del Bienestar, correría menos peligro, sí previamente se acabase con:
1. El transversal latrocinio legalizado que en forma de desmesurados sueldos y privilegios realizan aquellos a los que elegimos y encargamos la gestión de las cuentas corrientes de las Administraciones Públicas.
2. Si se terminase a la par con el despilfarro desmesurado en esas mismas cuentas y Administraciones por los mismos ínclitos ya nombrados llevando a cabo eventos y proyectos vacíos de contenido.
3. Si se persiguiese con la suficiente ahínco desde el poder político a todos aquellos privilegiados que continúan agrandando el saco del incumplimiento con la fiscalidad y que hacen bueno el dicho de que “Hacienda tan solo son unos cuantos tontos”.
4. Si se sacase el largo listado de apellidos empresariales y particulares, que lejos de reinvertir, ponen el dinero obtenido como beneficio en suelo patrio a buen recaudo a descansar dormitando en las cálidas playas de cualquier paraíso fiscal.
5. El enorme porcentaje de economía sumergida que tanto nos aleja de la rica Europa y que nuestros políticos hasta ahora se han mostrado incapaces de hacer aflorar. Lo de la aplicación y recaudación del IVA después de veinte años para algunos, es de traca.
6. Si se realizase una profunda reflexión que llevase a una consensuada reforma para la disminución de la estructura del propio Estado. Como ejem, las Diputaciones Provinciales, Consejos y Cabildos Insulares, y cientos de ayuntamientos, deberían haber desaparecido hace decenios. La Estructura mastodóntica de España, nos cuesta lo que no esta escrito.
7. Si se terminase con una ínfima cultura empresarial que tan solo ve nicho de obtención de contrato y beneficio, en el permanente arrime a la Admón. Pública. Ésta pobreza de ideas empresarial lo único que produce es un aumento de la corrupción política siempre directamente proporcional a la disminución de las arcas de las Administraciones.
8. Si por parte de los trabajadores, se hiciese un uso adecuado de los derechos adquiridos. Se debe perseguir hasta la extenuación a los abusadores del derecho como despilfarradores. El abuso egoísta de unos cuantos, no puede, ni debe, poner en peligro el disfrute generalizado de un derecho.
9. La permanente cultura de la subvención empresarial. Una cosa es la actividad de Fomento de las Administraciones Públicas para la incentivación del desarrollo de actividades empresariales, Y otra cosa es, el cachondeo de la creación de empresas cuasi fantasmas cuya única misión es la captación de subvenciones públicas. Esta característica y forma de actuación da la talla exacta de muchos de nuestros supuestos empresarios.
10. Etcs varios....
Cuantifíquese en Euros todo ello. A que nos sale para no tener que cerrar ningún aula de colegio o quirófano de hospital. Curioso, verdad. Alguien podría explicarle esto al Sr. Rajoy y a los múltiples prohombres de la patria.
Definitivamente, no somos Dinamarca, y lo que es mas triste para España, por muchas Reformas Laborales que se realicen, jamás lo seremos. Para aproximarnos un poco al norte rico, antes deberíamos acabar con las carcomas y malas costumbres patrias que han sido capaces de devorar cualquier creación de riqueza, y que por añadidura, serían capaces de poner en peligro o liquidar cualquiera de los Estados de Bienestar posibles presentes y futuros.
Y después de acabar con estas pestes, hablamos de la creación de riqueza y de como la repartimos Sr. Naranjo...., de momento, lo que esta quedando traslúcido es que; cuando los beneficios existen, son para unos cuantos. Mientras, que si es el perjuicio el que se hace presente, será siempre el injusto escote con su sangre, sudor y lágrimas, quien le deba hacer frente. Que cosas más curiosas tiene el liberal capitalismo, que diría Churchill.
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| Capitán Jabato |
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| lunes 20 de febrero de 2012 a las 13:03 horas |
En ésta ocasión el Sr. Naranjo nos lleva de viaje a una fría y lejana tierra, nada menos que a Dinamarca, para que observemos la felicidad y las bondades del sistema de relaciones entre empresarios y trabajadores del país nórdico comparadas con el que hasta el momento regía en nuestra patria. Para acabar concluyendo que; tan solo puede darse Estado de Bienestar si existe Riqueza y Empleo si hay empresas. Se nos hizo la luz. Sr. Naranjo, España y Dinamarca, de momento, para nada son comparables.
Sr. Naranjo, lo sabe usted mejor que servidor, que en nuestro país el Estado del Bienestar, correría menos peligro, sí previamente se acabase con:
1. El transversal latrocinio legalizado que en forma de desmesurados sueldos y privilegios realizan aquellos a los que elegimos y encargamos la gestión de las cuentas corrientes de las Administraciones Públicas.
2. Si se terminase a la par con el despilfarro desmesurado en esas mismas cuentas y Administraciones por los mismos ínclitos ya nombrados llevando a cabo eventos y proyectos vacíos de contenido.
3. Si se persiguiese con la suficiente ahínco desde el poder político a todos aquellos privilegiados que continúan agrandando el saco del incumplimiento con la fiscalidad y que hacen bueno el dicho de que “Hacienda tan solo son unos cuantos tontos”.
4. Si se sacase el largo listado de apellidos empresariales y particulares, que lejos de reinvertir, ponen el dinero obtenido como beneficio en suelo patrio a buen recaudo a descansar dormitando en las cálidas playas de cualquier paraíso fiscal.
5. El enorme porcentaje de economía sumergida que tanto nos aleja de la rica Europa y que nuestros políticos hasta ahora se han mostrado incapaces de hacer aflorar. Lo de la aplicación y recaudación del IVA después de veinte años para algunos es de traca.
6. Si se realizase una profunda reflexión que llevase a una consensuada reforma para la disminución de la estructura del propio Estado. Como ejem, las Diputaciones Provinciales, Consejos y Cabildos Insulares, entre otras instituciones y cientos de ayuntamientos, deberían haber desaparecido hace decenios. La Estructura mastodóntica de España, nos cuesta lo que no esta escrito.
7. Si se terminase con una ínfima cultura empresarial que tan solo ve nicho de obtención de contrato y beneficio, en el permanente arrime a la Admón. Pública. Ésta pobreza de ideas empresarial lo único que produce es un aumento de la corrupción política siempre directamente proporcional a la disminución de las arcas de las Administraciones.
8. Si por parte de los trabajadores, se hiciese un uso adecuado de los derechos adquiridos. Se debe perseguir hasta la extenuación a los abusadores del derecho como despilfarradores. El abuso egoísta de unos cuantos, no puede, ni debe, poner en peligro el disfrute generalizado de un derecho.
9. La permanente cultura de la subvención empresarial. Una cosa es la actividad de Fomento de las Administraciones Públicas para la incentivación para el desarrollo de actividades empresariales, Y otra cosa es, el cachondeo de la creación de empresas cuasi fantasmas cuya única misión es la captación de subvenciones públicas. Esta característica y forma de actuación da la talla exacta de muchos de nuestros supuestos empresarios.
10. Etcs varios....
Cuantifíquese en Euros todo ello. A que nos sale para no tener que cerrar ningún aula de colegio o quirófano de hospital. Curioso, verdad. Alguien podría explicarle esto al Sr. Rajoy y a los múltiples prohombres de la patria.
Definitivamente, no somos Dinamarca, y lo que es mas triste para España, por muchas Reformas Laborales que se realicen, jamás lo seremos. Para aproximarnos un poco al norte rico, antes deberíamos acabar con las carcomas y malas costumbres patrias que han sido capaces de devorar cualquier creación de riqueza, y que por añadidura, serían capaces de poner en peligro o liquidar cualquiera de los Estados de Bienestar posibles presentes y futuros.
Y después de acabar con estas pestes, hablamos de la creación de riqueza y de como la repartimos Sr. Naranjo...., de momento, lo que esta quedando traslúcido es que; cuando los beneficios existen, son para unos cuantos. Mientras, que si es el perjuicio el que se hace presente, será siempre el injusto escote con su sangre, sudor y lágrimas, quien le deba hacer frente. Que cosas más curiosas tiene el liberal capitalismo, que diría Churchill.
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| Mariana |
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| domingo 19 de febrero de 2012 a las 14:17 horas |
| En Dinamarca todo, todo, todo el mundo paga sus impuestos religiosamente..... Aquí.. ja,ja,ja. En Dinamarca los políticos van en metro y autobús al parlamento o a sus oficinas... Aquí ja,ja,ja, No hay comparación. Más bien deberíamos compararnos con Grecia... y allí vamos. |
| Emiliano Heredia Saez |
Emilianheredi@hotmail.com |
| sábado 18 de febrero de 2012 a las 19:14 horas |
| Actualmente me encuentro jubilado, pero en mis tiempos de trabajador he vivido junto a vagos redomados, pelotas, chivatos que no dudaban ni un instante en ir contando al jefe hasta mi forma de respirar, se hacían tan amigos de él, que eran sus ojos derechos. Me supongo que no se habrá cambiado mucho en ese aspecto, también veo como representantes de los trabajadores, como ya me ocurrió en una ocasión en que sufrí un accidente de circulación, el representante sindical que me tenía que haber resuelto aquel problema, se alineó descaradamente del lado de la "Aprestadora Asocial", en resumen, consiguieron que lo mío se tratase como artrosis degenerativa por la edad, causa sobreseida y, ya sin medios, no pude seguir adelante. Dicho representante me comentó más adelante que le habían concedido una exposición sobre el trabajo, precisamente subvencionado por la expresada entidad. En fin, han sido tantas las escenas vividas que ya he perdido las esperanzas en que haya un entendimiento entre empresarios y los trabajadores. ¿O es que lo mío es una utopía? |
| Ni vago ni cabrón |
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| sábado 18 de febrero de 2012 a las 13:55 horas |
| Totalmente de acuerdo con "Qué será, será". Me parece un ejercicio de sentido común propio de una persona inteligente. Solamente añadiría que el objetivo final es: eliminar la molesta clase media. Punto. |
| Un Señor de Madrid |
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| viernes 17 de febrero de 2012 a las 20:38 horas |
Continuamos perdiendo el tiempo y las consecuencias por muy duras que nos parezcan las actuales, pueden llegar a ponerse muchísimo peor. No hace falta ser Rapel, tan sólo aplicar un poco de lógica no difusa y criterios matemáticos básicos.
Hemos perdido un tiempo precioso en diseñar un nuevo modelo productivo y competitividad actualmente muchos empresarios y trabajadores españoles se encuentran mentalmente incapacitados de abordarlo.
Mientras tanto perderemos un tiempo precioso... |
| español de alovera |
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| viernes 17 de febrero de 2012 a las 17:54 horas |
| LOPE DE FIGUEROa: El Mundo y sus Conspiraciones te está dejando sin celebro, hazte un favor, deja de leerlo pero ya. |
| Qué será será..... |
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| viernes 17 de febrero de 2012 a las 10:39 horas |
Sr. Naranjo, la atenta lectura de su artículo me provoca varias reflexiones. La primera, que suscribo al cien por cien sus palabras cuando afirma que "sólo hay Estado de Bienestar cuando hay riqueza, repartida entre el capital y la mano de obra; y sólo hay empleo cuando hay empresas.". Suscribo sobre todo la afirmación de que la riqueza debe estar repartida entre el capital y la mano de obra.
La segunda, que coincido también con Vd. cuando afirma que no es lícito meter en el mismo saco a todos los empresarios, cuando son las PYMES las que realmente crean empleo y riqueza en este país. Exacto. Quizá el problema radique, entonces, en el hecho de que los que representan a los empresarios (léase la CEOE y su pléyade de organizaciones territoriales, sectoriales, etc.) no tienen NADA que ver con el pequeño y mediano empresario, y mucho menos con la defensa de sus intereses -ahora quieren hasta representar a los autónomos, me carcajeo!!! -. Se trata más bien (y aquí se puede establecer, ciertamente, alguna analogía con los sindicatos) de una casta privilegiada que trata de defender sus privilegios por encima de cualquier otra consideración y sin importarles una moñiga la marcha del mercado de trabajo.
Añado una tercera consideración: creo que su artículo olvida hacer una “pequeña” mención a los salarios, que parece que aquí también son “antagónicos” a los de Dinamarca. Ayer oí en el Telediario que el salario medio de un trabajador alemán es de 3.500 euros brutos al mes. Igualito, igualito que aquí, oiga. Lo cual me hace loar aún más su afirmación de que “sólo hay Estado de Bienestar cuando hay riqueza, repartida entre el capital y la mano de obra". ¿Será que a lo mejor los empresarios daneses son unas monjitas de la caridad? ¿Será que a lo mejor se han acostumbrado a lo que Vd, dice, a repartir la riqueza y obtener márgenes algo menores que los de otras latitudes más sureñas cuando les vienen bien dadas? Será que el empresario danés, siguiendo su razonamiento, se “autocastiga” o “autoflagela” pagando salarios dignos que evitan la necesidad de indemnizaciones en el improbable caso de un despido?. Qui lo sá…
Lo dicho hasta el momento me obliga, tristemente, a constatar una realidad: los empresarios daneses se parecen a los españoles como un huevo a una castaña. Lo que podría ser aplicable también a los trabajadores, que duda cabe. Y tampoco me cabe duda de que ni siquiera se parecen mucho los representantes económicos y sociales de ambos países. ¿Más vagos que cabrones? ¿Más cabrones que vagos? Que cada uno que lo desee le eche una pensadita…..
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| Lope de Figueroa |
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| viernes 17 de febrero de 2012 a las 10:24 horas |
La reflexión me gusta, la he leído y me he puesto en el papel del empresario, pero se nos olvida algo muy importante, ¿cuando tuvimos vacas gordas, qué ganaron los trabajadores?. Despido libre, vale, pero sueldos de 4000 € a los que ahora cobran 1000 y lo que es más importante abonados semanalmente, porque vamos todos a competir y a vivir al día en un mercado de oferta y demanda, eso o me temo que el país quedará poblado sólo por vagos, el resto no estamos dispuestos a soportar a los cabrones y emigraremos en busca de tierras más cálidas pese a que nos joda dejar atrás nuestra querida España que nos educó, nos curó y nos permitió vivir en un estado de bienestar que ahora ha desaparecido gracias a unos cabrones.
En una tarde de domingo, perdimos 40 años de avances sociales, esa es la realidad, como también lo es que esta crisis la estamos pagando las clases medias pero la han originado todos los especuladores, muchos de ellos cabrones empresarios sin escrúpulos. |
| hola¡¡¡¡¡¡¡¡ |
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| jueves 16 de febrero de 2012 a las 19:29 horas |
| no puede ser |
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