El famoso autorretrato del artista recibe al público que emprende una visita a la muestra Eugene Delacroix. De la idea a la expresión que acoge en sus salas de exposiciones, CaixaForum.
Son más de cien obras de este pintor francés (1798-1863) que desvelan la personalidad e inventiva de un hombre contradictorio, aspirante a muchas cosas y que casi siempre consigue las opuestas. Un autor que concede notoriedad al color e influye en los primeros impresionistas.
Presenciamos la mayor antológica de Delacroix en España y, sobre todo, disfrutamos de la oportunidad de apreciar numerosas piezas nunca antes vistas en nuestro país. Esto se debe a los préstamos de la National Gallery de Londres, del Metropolitan de Nueva York, del Art Institute of Chicago y, principalmente, del Museo Louvre de París.
La muestra traza un amplio recorrido por todas las etapas de su producción, desde las iniciales piezas de inspiración clásica hasta un periodo de mayor madurez en el que el pintor esboza una temática de mayor realismo.
Su vocación literaria proviene de su amistad con Victor Hugo, Alexandre Dumas o Baudelaire. Cultiva también la buena relación con los músicos Chopin y Schubert aunque, curiosamente, en uno de sus viajes a Marruecos, se libera de ese influjo cultural.
Una de las obras cumbres de esta exposición es Mujeres de Argel (1834), que mantiene una deuda evidente con Goya e imprime la huella de su paso por Madrid.
Inquieto y apasionado, Delacroix muestra un inquebrantable compromiso con la libertad, como se puede discernir en Grecia expirando sobre las ruinas de Missolonghi (1826), en la que penetra en el dolor de los griegos: qué lejos en el tiempo y cuánta cercanía con la última realidad del pueblo heleno.
Reconocemos el perfil de un creador que busca la ruptura y experimentación. Un hombre de enorme capacidad intelectual, de cuya paleta surgen aromas de vanguardia.
El artista funde pasión, conocimiento y virtuosismo con una vocación clara de ruptura: avanzar para cambiar, o modificar lo establecido para reinventar algo diferente. Un lujo de creador y una excelente noticia que su talento brioso resida en Madrid por unos meses. |