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ÓSCAR SÁEZ
No me digan que la palabra tecnócrata no suena a Dj de salón, de piano de cola que interpreta la música estridente que llega de los mercados. Estos tíos son los que en Grecia e Italia deberán controlar a la prima para que el euro no entre en riesgo de desaparición. Sin ser candidatos para ser elegidos por el pueblo –tampoco es que nos haya ido muy bien con los electos–, estos economistas expertos en analizar el pasado, aunque terriblemente incapaces para vaticinar el futuro, tendrán que salvar el euro y Europa, con permiso de Rajoy. Así que Dios nos pille confesados.

Pero mientras la economía se derrumba como sufre Alcalá en sus propias carnes, Rubalcaba busca no perder por KO y Rajoy ensaya el endecasílabo para ir a ver a Merkel, los ciudadanos están hartos del PIB y prefieren el pub. Solo hay que ver las noticias más exitosas, con un récord de visitas en Interviú por el destape de Terelu o en El Mundo, donde lo más leído es que ‘la Guardia Civil socorre a Eva Hache vía Twitter’; ‘La película del orgasmo femenino’ o ‘Romina y Guti confirman su amor’. Y mientras, los tecnócratas, al piano. |