LETRA: L. FIGUEROLA, J. LAIGLESIA, M. CUADRADO. SONOLAND 1976
Una vez más, el 20 de noviembre, la posibilidad de marcar la dirección de la evolución social estará en la voz del pueblo. Las urnas son el espacio adecuado para manifestarse con consecuencias contundentes. Salir a las calles a manifestar los descontentos es sano, liberador y puede marcar tendencias; pero lo eficaz, la voz que vale y genera leyes, la voz sonora que concede autoridades hablará en las urnas.
Durante un periodo de cuatro años España estará gobernada por quienes el pueblo considere más capacitados para gestionar los momentos convulsos y trágicos que vivimos.
¿Votará el pueblo con el corazón o con la razón? ¿Votará el pueblo?
Ante el descrédito de los dirigentes por no cumplir los programas, la abstención y el desinterés amenaza. Una parte de la población se negará a depositar su opinión en las urnas. El discurso de las urnas quedará sesgado, las energías desequilibradas, las autoridades, debilitadas.
Llega el momento del pueblo. Es la hora de hablar. Las voces de todos los ciudadanos son importantes.
Cuanto mayor sea el número de votantes, mayor autoridad tendrá el gobernante que nos dirija para salir de esta crisis profunda y alarmante.
Cada ciudadano, desde su situación vital, con el corazón, el hígado y la cabeza, votará al mejor dirigente, sin lugar a dudas.