
Parla no es cualquier sitio: es el emblema, para lo bueno y lo malo, de Tomás Gómez. De allí salió con la vitola del alcalde más votado de España y lo que allí ocurre tiene su sello, su impronta y unas consecuencias que exceden del ámbito local sin la menor duda.
La ruptura del acuerdo entre PSOE e IU, pendiente de ratificación y que en todo caso no afectará al color del Gobierno parleño, el despido pendiente de cien trabajadores municipales y las revelaciones de una ristra de contrataciones y salarios sorprendentes en el Ayuntamiento han roto en parte el impoluto recuerdo de Gómez, que ya tiene más difícil presumir de su otrora birllante pasado.
Pero ésa, queridos lectores, no es la clave. Todo podría ser la manida historia de conjuras y venganzas, mezclada con las consecuencias de los recortes económicos endémicos en toda España, de no ser por un detalle en forma de pregunta: ¿Por qué el alcalde de Parla, José María Fraile, ha tomado decisiones tan polémicas antes de las Elecciones del 20-N?
Nadie dice ni dirá nada oficialmente en ningún ámbito, pero a este sabueso de la letra pequeña de la información se le acumulan las dudas razonables que les traslada con todas las precauciones. ¿Se trata de minar la posición de Gómez, que se siente ahora muy fuerte, en el debate interno que el PSOE nacional vivirá tanto si Rubalcaba consigue un buen resultado como si lo cosecha malo, en el que el líder regional se había ganado un hueco importante?

¿Se ha prestado Fraile a eso o es merca casualidad? ¿O, por contra, es una maquiavélica jugada de Gómez y Fraile, amigos del alma, para que el PSOE de Rubalcaba saque en Madrid menos que el PSM ¿Lo de Parla, combinado con un resultado en las Generales menos malo que en las Autonómicas, enfriaría la participación de Gómez en una operación contraria a la continuidad de Rubalcaba como secretario general del PSOE, en la que parecen estar también notables socialistas y federaciones tan importantes como la catalana?
Ahí lo dejamos, convencidos de que la paz que ahora mismo representan las federaciones socialistas importantes es más táctica que sentida. O, entre otras palabras, que los palos están por llegar cuando no haya urnas a las que agarrarse para disimular las latentes tensiones internas. Al tiempo, aquí queda dicho. |