Problemas con la verdad
por Uno de la Redacción

VIERNES 14 DE OCTUBRE DE 2011 A LAS 11:28 HORAS
Opinión > Política
 
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ALONSO GUERRERO

 

Aquí, el poder se caracteriza por ser el único eslabón de la democracia que oculta la verdad con uñas y dientes. El intento de los comisarios políticos de RTVE de controlar en tiempo real las escaletas de los telediarios escandalizó al público, pero la gente disculpó más a los que votaron a favor de la censura que a los que se abstuvieron, porque se sabe que la censura existe, siempre ha existido en España. Lo que asombra es que de pronto se renuncie a encubrirla. Los ciudadanos reciben las intenciones políticas de sus gobernantes de manos de un croupier de Las Vegas. Cada gobierno, cada autonomía, con sus sinergias televisivas, se emplean en que los votantes no vayan más allá de las opciones ideológicas que declaran. Lanzan campañas, cortinas de humo, silencian puntos de vista que podrían ser inconvenientes para el partido si llegan a la opinión pública.


Las propias leyes se están convirtiendo en damnificadas. Cualquier presidente o presidenta se las pasa por el forro, o aprueba otras para estorbar, o restar validez, a las de mayor rango. Eso, señores, es llano y simple obstruccionismo. No trascenderá, desde luego, para eso están las mentiras del adversario. Todos los políticos se acusan de mentir y todos tienen razón: todos mienten. Se acallan la educación, la justicia, la información, no porque el problema sea la libertad de los ciudadanos. No, el problema es la propia verdad. Sería aberrante que fuera sometida a debate. La chusma no está preparada para conocer lo que ocurre en los despachos de quienes gestionan sus impuestos, así que se aplica una censura hipocrática, terapéutica. No elegimos estadistas, sino censores.

 

Nuestra única libertad consiste en optar por la mentira de los políticos de nuestra cuerda.
Seguimos asombrándonos de que en Irán se condene a una actriz a 90 latigazos, pero aquí la amenaza forma parte de la relación entre empresas y trabajadores, por ejemplo, y la coacción es lo que mejor nos preserva de saber por qué el dinero que la gente necesita lo recibe la banca; por qué los políticos sirven a corporaciones y empresas, no a ciudadanías.


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