La prodigiosa voz de Asunción Balaguer introduce esta historia íntima y cercana: “la dulzura habita en esta casa". Dulce de Iván Ruiz Flores combina historias paralelas de amor y ternura entre dos niños y los abuelos de éstos.
La pieza –muy hermosa– habla de vida, amor y deseo: sentimientos universales que son convocados en la intimidad de una casita de un pequeño pueblo.
La estética de la película está cuidada con esmero y ello se debe a la buena labor de su directora de arte, Ana Laguarta. La fotografía de Carmelo Barberá moldea un entorno que dibuja una cadencia muy cálida que contagia a los protagonistas del relato, Pedro Peña, Fely Manzano, Miriam Martín y Santiago Godiaz.
De ese diálogo/juego establecido entre ellos brotan bellas pinceladas que teorizan sobre el amor: “poder abrazar a alguien cuando tengo frío", “el amor es como un fuego que acaba apagándose", “es cuando no se cambia el jersey porque a la persona que ama le gusta" o “es poder darle la mano a la chica que te gusta".
La cinta perfila un cuadrilátero de sensaciones en el que cada lado representa una arista que desprende un anhelo. Llegan otros momentos entrañables que condimentan ese deseo de los personajes: “me gustaría volver a sentir el mar", dice la abuela.
Pero el destino traiciona la armonía en este cuento aunque, tal vez, tenga algo que ver en ello esa eterna desobediencia juvenil que contradice y se rebela ante cualquier aseveración de sus mayores, convirtiendo la dulzura reinante en un pozo de amargura.
Ruiz Flores –autor también del guión– firma una película de impecable factura que se apoya además en la elegante música de Lolo Moldes. El director madrileño concede protagonismo a los sentimientos, al contraste de opiniones, que no es sino un intercambio entre la experiencia y la ilusión. Cada gesto define la realidad de lo vivido y la imaginación de lo que está por llegar: es la esencia de la palabra, surgida desde el corazón.
Aunque en algunas ocasiones reneguemos un tanto de la excesiva utilización de la voz en off, no es este el caso. Asunción Balaguer adquiere de nuevo protagonismo al final del metraje, poniendo el punto y final a este texto fílmico: “la luz enfureció de rabia y el aire resultó acorralado hasta morir". Tempus fugit, pero también, y eso es lo importante, Carpe Diem.
· LA FICHA Dulce. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Iván Ruiz Flores. FOTOGRAFÍA: Carmelo Barberá. SONIDO: Jaime Lardiés / Santiago Lorigados. MÚSICA: Lolo Moldes. INTÉRPRETES: Pedro Peña, Fely Manzano, Miriam Martin, Santiago Diaz, Asunción Balaguer.
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