
ÓSCAR SÁEZ
Esta campaña electoral se va a hacer más largo que un partido de fútbol de Oliver y Benji. No es mío, lo escuché ayer en la redacción, pero la imagen es perfecta. Las telerañas no solo están en las arcas municipales y autonómicas sino también en los programas, protagonizados por una escandalosa falta de propuestas. Hasta ahora más que unas elecciones locales parece más una parodia de un concurso de Miss Universo cuando responden “queremos la paz en el mundo”. Los proyectos presentados suenan a algo similar. Queremos mejorar los barrios, las calles más limpias, consensuar con los vecinos, potenciar la cultura y otras obviedades más que podrían valer para Alcalá o para Tomelloso, para esta legislatura o para la de 1983, cuando ya se pedía el voto entre peras y bragas en el mercadillo de los lunes.
La campaña está siendo de un perfil bajo que espanta; al PP porque le interesa y el PSOE porque tiene que hacer que los casi cinco millones de parados parezcan un accidente. Al estratega del PP se le puede entender. Gobiernan y los vientos soplan a su favor, según las encuestas, debido a la crisis. La marca Zapatero no ilusiona entre sus simpatizantes y genera una movilización en el voto popular, como quedó demostrado en el mitin en Alcalá de Esperanza Aguirre. La presidenta, que ante una muchedumbre enloquecida firmó más autógrafos que Cristiano Ronaldo entre quinceañeras, logró los mayores aplausos cuando cargó contra las políticas socialistas, aunque en lo local resultó decepcionante la falta de propuestas y que volviera a comparar Oxford con Alcalá mientras los Cuarteles acumulan polvo y andamios.
Menos comprensible es la estrategia del PSOE, que es de suponer lleva cuatro años recogiendo, además de apoyos para Tomás Gómez, propuestas e ideas frescas para transformar esta ciudad. El que más tendría que arriesgar es Javier Rodríguez. El aspirante del PSOE tiene que dejar claro qué quiere para Alcalá, mostrar carácter y liderazgo. Tiene la misión de sacar a sus votantes de casa ante la pesadumbre que hay en el electorado socialista tras los recortes sociales y el paro y para eso hace falta ambición, no una pose simplemente correcta. Mientras tanto, que haya paz en el mundo.
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