Los intríngulis de la rajada de Cobo... ¿o Gallardón?
por Juan sin Miedo

MIÉRCOLES 28 DE OCTUBRE DE 2009 A LAS 13:55 HORAS
Opinión > Política
 
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El País se ha marcado el tanto informativo de la semana con la sonada entrevista a Manuel Cobo, cuyo contenido ha marcado la agenda política nacional hasta hoy... y lo que queda. Todos los dirigentes políticos españoles se han visto obligados a salir al ruedo tras el scoop firmado por José Manuel Romero, que conoce y muy bien los intríngulis de la política madrileña: pocos recordarán que llegó a hacer un programa parlamentario en Telemadrid, aunque todos le recuerdan por su paso en el cuaderno de Madrid del rotativo de Prisa.

 

No es casual que él hiciera la entrevista, como no lo es que aparezca su prestigiosa firma en las noticias más relacionadas con Gallardón, con quien mantiene una relación de confianza profesional desde hace muchos años. Y precisamente fue el alcalde quien pidió al resto de periodistas que, más allá de los titulares, leyeran con atención el fondo de la entrevista. Y como un Topo no es quien para llevar la contraria a todo un alcalde preolímpico, eso es lo que ha hecho, con unos resultados que se exponen y que, tal vez, no sean los esperados por el regidor.

 

Que nadie se lo tome a mal, pero para juzgar el contenido estricto de la rajada ya están todos los demás. El Topo se ha fijado en otros detalles que quizá hayan pasado inadvertidos pero que, en todo caso, llaman poderosamente la atención. Empezando por las fotografías: las dos que ilustran la doble página tienen cinco años, lo que sólo puede significar dos cosas: o la entrevista no se hizo en persona, sino por teléfono; o se hizo presencialmente pero sin fotógrafo, algo extraño para un tema de portada nacional. No se aclara quién estuvo presente en el encuentro ni cómo se hizo, algo que no es imprescindible pero sí recomendable, y tampoco se explica si había terceras personas: se supone que no, pero avala la maldad indemostrada y por tanto improcedente de que allí estaba el mismísimo Gallardón también.

 

Si no de cuerpo presente, faltaría más, sí de espíritu. Desde la primera línea, cuando Cobo apela a Brecht que, vaya casualidad, es uno de los autores más citados y queridos por su jefe de filas. Tanto como para que, siendo presidente de la Comunidad de Madrid en 1995, el ahora alcalde le dedicara una edición del famoso Festival de Otoño. El mismo, ironía de la vida, que también se consagraba a Salomé.

 

La sombra de don Alberto se percibe también en otros párrafos de la entrevista de Romero, en especial en el referido al presidente del Gobierno, a quien trató el vicealcalde como si fuera un amigo, incluyendo en el afecto a la mismísima familia de Zapatero. Pero bueno, ¿tanto nivel tiene un vicealcalde como para intimar hasta ese punto con todo un presidente de una Nación que, a más inri, es del partido rival? Era vox pópuli la sintonía personal entre Zapatero y Gallardón, ¿pero también con Cobo? La frase, en fin, parecía pronunciada por el alcalde.

 

Otra joya que se detecta en la letra pequeña de la entrevista y que ha pasado muy inadvertida es la confesión del propio Cobo al respecto, nada menos, del presunto secuestro de una revista que desvelaba oscuros secretos suyos: lo que, de ser  cierto lo que dice, fue un favor de Esperanza Aguirre, es presentado como un ejemplo de su manera radical de proceder. Pero lo más sorprendente es que la revista en cuestión salió, nadie se llevó nada de los quioscos, todo el mundo pudo leerla y además se replicó en una miriada de periódicos de toda España: en ellos se glosaba la noticia de Interviú según la cual Manuel Cobo era apoderado de seis inmobliarias y se habría beneficiado de algunas decisiones institucionales de la Comunidad de Madrid cuando él y Gallardón estaban en la Puerta del Sol.

 

Para el remate queda un ejemplo de cómo cambia la política y de que lo que hoy es negro, mañana puede ser balnco. Y viceversa. Vean si no cómo se derretía en parabienes hacia Aguirre el propio Cobo en un encuentro digital con los lectores de El País el 25 de abril de 2006, no hace tanto:


Pregunta Roble. Fuera del contexto político entre estas dos mujeres, ¿cuál elegiría, Trinidad Jiménez o Esperanza Aguirre? ¿Por qué?


Responde Cobo. Es que fuera del contexto político le diría el nombre de otras mujeres. Y en el contexto político me quedo con Esperanza Aguirre, que está demostrando una buena gestión en la Comunidad de Madrid.


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