Fukushima y el debate nuclear
por Ismael Labrador

MARTES 15 DE MARZO DE 2011 A LAS 16:48 HORAS
Opinión > Ciencia
 
Bookmark and Share

En Google, hay 50.600 resultados para “Fukushima”. Si le añadimos el término “nuclear”, la lista ofrece 33.100 enlaces directos (a las 14:50h. del martes 15), lo que da una idea del carrusel de informaciones que se vienen publicando desde el pasado 11 de marzo a propósito de lo que sucede en la central nuclear de Fukushima. El problema está en discernir cuáles de estas fuentes son fiables y cuáles otras arrojan datos erróneos, vaticinios apocalípticos fuera de lógica o exagerados diagnósticos de calma y tranquilidad. Si acudimos a los grandes medios generalistas en sus versiones web, los artículos llegan a resultar contradictorias entre uno y otro. Y si nos limitamos a lo que actualizan las principales agencias de información, prácticamente a cada hora encontramos un diagnóstico distinto. En lo que hay unanimidad es en una cosa: lo que está pasando en Japón ha reabierto el debate sobre la energía nuclear en el resto del mundo.

 

¿Se debe replantear el uso de la energía nuclear visto lo visto en la costa japonesa? Es una pregunta que corre el riesgo de encontrar respuestas populistas. La primera la ha dado Angela Merkel. Y es que esta cuestión no debe ser ni política ni tampoco estar sujeta a las consideraciones de la opinión pública. Es un debate técnico y, como tal, cualquier valoración debe hacerse desde una perspectiva profunda por parte de quienes son los verdaderos expertos en la materia, lejos de conceptos estereotipados, falsos miedos y vagas promesas de tranquilidad. Y, desde luego, lejos de Japón. Porque el debate, en esencia, debe basarse en si es imprescindible, o no, la energía nuclear, y si invertir en ella es rentable (tanto económica como medioambientalmente).

 

Ahora bien, la actualidad nos traslada a Japón, más concretamente a Fukushima. Lo cierto es que el sector anti nuclear parece haber encontrado ahí argumentos con los que cerrar definitivamente el debate. “La energía nuclear es peligrosa, y uno de estos peligros lo estamos viendo estos días”, es su lema. Pero una lectura más pormenorizada de la situación nos da una perspectiva distinta. Se habla de escapes radiactivos, pero no se informa (o al menos no desde los grandes medios generalistas) si esos escapes superan los umbrales mínimos a partir de los cuales resultarían peligrosos para la salud. Se informa de que esta radiación ha llegado a Tokio, pero los indicadores que miden el nivel de radiactividad en la capital japonesa sitúan estos niveles por debajo de los que se encuentran en Madrid, tomando como referencia las 15 horas de hoy martes (aquí y aquí). También se habla de explosiones y fusión del núcleo, dos conceptos que llevan a la alarma, pero no se aclara qué es lo que explote, dónde y por qué una fusión del núcleo no conllevaría mayores problemas que la pérdida del reactor (y un complicado proceso de desmantelamiento del mismo una vez se haya enfriado). Y, lo peor de todo, es que se compara el riesgo potencial de Fukushima con lo que sucedió en Chernobil, sin reparar en que se trata de dos modelos de central nuclear totalmente distintos, y que incluso una explosión del reactor de la instalación nipona no arrojaría a la atmósferas las toneladas de material radiactivo que se dispersaron en la de la antigua Unión Soviética.

 

Con estos datos en la mano, ¿debemos estar tranquilos ante lo que pudiera ocurrir en Japón? La respuesta es obvia: no. Pero tampoco hay que olvidar que lo que está sucediendo en Fukushima también demuestra hasta qué punto es segura la energía nuclear. Me explico: pocas instalaciones industriales del mundo resistirían un terremoto de 9 grados de magnitud y soportarían la embestida de un tsunami. Y esas pocas son las centrales nucleares. Porque no olvidemos que el problema en Fukushima no se inició como consecuencia directa de los daños provocados por el terremoto, sino porque el agua del tsunami dejó inutilizados los generadores diésel del sistema auxiliar de enfriamiento del reactor. A partir de ahí, han funcionado todos y cada uno de los protocolos de seguridad diseñados para hacer frente a la mayores adversidades posibles que pudieran sucederle a una planta nuclear. Se habla de que cientos de miles de personas han tenido que ser evacuadas de sus hogares, en un perímetro de 20 a 30 kilómetros de la central. Pero eso, lejos de ser un síntoma de alarma, es un índice de satisfacción. Ojalá en otros sectores industriales existieran protocolos que permitieran evacuar a la población ante un riesgo potencial.

 

No debemos olvidarnos de casos como la planta petrolífera de BP que arrojó millones de toneladas de crudo al mar en el Golfo Pérsico, o del dique de contención de la mina de aluminio que vertió otros tantos millones de litros de material tóxico al Danubio en Bulgaria. En el caso de Fukushima, será necesario realizar una ardua tarea de descontaminación y desmantelamiento de los reactores afectados, pero todo el material tóxico está perfectamente localizado. No pasó así ni en Bulgaria ni en el Golfo de México. 

 

A la vista de todo esto, ¿hay que estar tranquilos y confiar en la seguridad de la energía nuclear o es preciso apostar por un cierre paulatino de este tipo de instalaciones, a fin de prevenir otros riesgos mayores en el futuro? El debate está instalado en la opinión pública. Y es un debate fructífero, pues de lo que se trata, en esencia, es de concretar el modelo energético que queremos para nuestro planeta. Pero lo esencial es que ese debate no se realice desde una órbita política, ni tampoco en función de las valoraciones de la opinión pública.


Comentarios
UAH-Fukushima
domingo 20 de marzo de 2011 a las 01:37 horas
Dos catedráticos de la UAH han manifestado en sendos programas de TV su opinión sobre el tema de la central nuclear de Fukushima. Se supone que sus opiniones deberían estar fundamentadas cientificamente, pero ahí la sorpresa, fueron simples cotilleos, no fueron capaces de dar ni una sola razón científica que justificara sus opiniones. Pero lo más grave ha sido el alarmismo creado. También es de destacar el lenguaje utilizado palabras como "eso es mentira", ..... Parece que lo único que les interesaba a estos dos catedráticos era "salir en la tele", importándoles muy poco la imagen de la UAH.
Si en sus clases e investigaciones tienen el mismo error científico, !pobre UAH!. ¿Cómo va a quedar la imagen de la UAH cuando nada de lo que han sacado de las bolas de cristal de estos dos catedráticos se cumpla?
el autor del blog
martes 15 de marzo de 2011 a las 17:23 horas
Actualización: para quien quiera tener una información más amplia, la Sociedad Española de Protección Radiológica ha emitido un comunicado que incluye enlaces a organismos especializados: http://www.sepr.es/html/recursos/noticias/Comunicado_SEPR.pdf
[1-2]

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Ismael Labrador

La ignorancia electromagnética (22/febrero/2012)
Sanidad lo confirma: la homeopatía ni cura ni nada (23/diciembre/2011)
Marcoule y la amenaza (nuclear) fantasma (12/septiembre/2011)
Sobre el diseño inteligente y su amenaza en las aulas (30/agosto/2011)
Leire Pajín abre la puerta a las timoterapias (14/julio/2011)
Los móviles provocan cáncer... ¡y los pepinillos también! ( 1/junio/2011)
De Cristóbal Colón a Yuri Gagarin: los tomates y el código de barras (13/abril/2011)
Fukushima y el debate nuclear (15/marzo/2011)
La abuela de El Cordobés habla inglés (11/marzo/2011)
Timoterapias de moda (23/diciembre/2010)