Enemigo íntimo
por Karim Shaker

MIÉRCOLES 19 DE ENERO DE 2011 A LAS 17:42 HORAS
Opinión > Cultura
 
Bookmark and Share

Todo aquel que se haya enfrentado a ese tipo de trastornos desintegradores sabrá lo realmente duro que es luchar día a día contra las personas que más quiere uno. Una batalla sin igual en la que el enemigo se pertrecha hasta los dientes eligiendo de entre el arsenal de la extrema confianza todo tipo de armamento, pesado o ligero, cargado siempre con la munición infinita del odio y el resentimiento. A cambio, uno sólo puede elegir permanecer estoico en la arena sin más arma que el cariño auténtico, porque cualquier respuesta belicosa por la que se opte siempre volverá a doler más en la propia carne.

 

Una enfermedad o una forma de vida. Uno ya no distingue bien de que se trata. Quizá sea ambas. En los dominios de la mente afectada o desincronizada de las otras (esas que tienen lo que se dice consenso), los contornos se vuelven borrosos cuando no se desdibujan del todo. La realidad, si es que alguna vez hubo una, comienza a subordinarse a la percepción intoxicada del esquizofrénico. Esta intoxicación cognitiva perdura y se hace casi tangible ya que se basa en premisas tan repetidas en su cabeza que su memoria acerca de estos acontecimientos distorsionados es mucho más precisa que la nuestra de los auténticos.

 

Otros casos hay en los que pareciese que esas personas a las que tanto amamos escaparan a otro lugar (¿mejor?) dejándonos únicamente sus desgastadas carcasas habitadas por un ajeno. Ajenos también nosotros para este nuevo inquilino, rehusa nuestro contacto, como nosotros mismos lo haríamos si un extraño entrara en nuestras casas a salvarnos. El que lidia con el Alzheimer se convierte en un erudito de la paciencia casi tanto como de la pena. ¿Se puede concebir una tortura mayor para el que ama? Tener delante el vivo recuerdo de la persona amada que por obra de un terrible truco de prestidigitador se desvanece ante nuestra atónita mirada. Si volvemos a mirar más despacio descubrimos apesadumbrados que no hay truco más allá del oscuro desván del olvido.

 

No me cabe duda de que nuestra alma nunca se acostumbrará a estas pesadillas de la mente en las que nos enfrentamos a algo más terrible, si cabe, que la pérdida. La metamorfosis de la persona amada en nuestro enemigo más íntimo y personal. Por ello me gustaría romper una lanza por todos aquellos que conviven a diario con este tipo de trastornos, poner en relieve su labor de héroes en una batalla perdida de antemano, ya que la mayoría de las veces el trastorno es irreversible. Ahora bien, la conducta de los más allegados puede significar una gran diferencia en la calidad de vida de los afectados, pagada, inevitablemente, con la suya propia. Un acto de puro altruismo. Te doy parte de mi vida para que tu tengas algo parecido a una.

 

En los momentos en los que te sientas vencer o en los que pienses que ya no puedes soportar más, echa mano del incombustible amor y enciende de nuevo la llama dentro de ti. Sé que es duro, pero si has llegado hasta tan lejos siempre podrás con esos pocos metros más. Y así pasito a pasito se va tejiendo una red emocional de confianza sobre la que irán a parar nuestros seres queridos una y otra vez en los resbalones de su trastorno. No olvidéis nunca que en el fondo por muy dura y hasta violenta que sea la lucha, ellos saben, o al menos intuyen, de una manera u otra que sin vosotros estarían solos.

 

 


Comentarios
Señor Pujante
martes 19 de abril de 2011 a las 11:51 horas
Estimado escritor,

Una vez más le felicito por sus letras, siempre es un placer dejarse llevar por sus líneas.

Víctima y verdugo de una situación personal, que me toca lidiar desde una posición de desventaja en edad hacia mi linaje y después genéticamente atado y castigado para el resto de mi vida y que encaja perfectamente con el sistema propuesto en sus líneas, tengo que decirle:

1: Su texto rezuma sentimentalismo, sinceridad.
2: Tengo que presentarle otra figura que quizás, sea interesante aportar en su disertación o reflexión: El falso cómplice justo

Antes de nada, le recomiendo la visualización y profunda reflexión de una película que estoy convencido ha visto: Moby Dick.

Es muy curioso, como desde las grandes banderas de la historia, el ser humano es capaz de manifestar con tremenda afirmación e incluso cierta falsa espiritualidad, lo que es justo y lo que no. Hablo por ejemplo de la Santa Inquisición, la cual a golpe de bandera religiosa y portando siempre unos símbolos sagrados, fue capaz de conquistar grandes imperios, mentes y corazones.

Moby Dick, presenta personajes que son por su relación son opuestos, de hecho, Moby Dick es un personaje multisemántico donde el sentido reside en el individuo que observa. Representa a Dios como bondad pura, pero con la terrible justicia. Ahab representa a un héroe que lucha contra lo inmensurable, inclusive la propia naturaleza humana.

Desde este punto de vista, donde la dualidad y el antagonismo de los personajes, es una indestructible y sagrada alianza, subrayo la presencia de un personaje oculto, siempre latiente e increíblemente audaz que no inteligente, el EGO.

El Ego es siempre un falso compañero y a veces, un perfecto seductor de causas justas.

Menciono esto, porque en una relación tan sagrada como la que comenta, probablemente con parentesco de sangre, genética, a veces nos toca representar papeles que no son “adecuados”, los naturales. Además, a pesar de que nuestras intenciones (que poco me gusta esta palabra) sean siempre sanas, casi sagradas, no tenemos que olvidarnos que el personaje semántico que tenemos en frente, está siendo dibujado por nuestras mentes, perfilándole de una forma que es percibida y sentida por el otro, aquél que está más pendiente de lo que despierta en nosotros, que en su propio cultivo de su vida. Desde esa posición enfrentada, es muy complejo por un lado, no ser un enemigo íntimo, pero creo también que es complicado no ser un falso cómplice justo. Que miedo me da la justicia, que miedo me da el Ego, que sabio y siempre pendiente, tiene que estar uno para no olvidarse, de no solo estar pendiente del otro, sino de uno mismo. Porque de todas las relaciones humanas, no solo importa la huella que dejamos en el otro, sino la huella que nos deja el opuesto en nosotros mismos, así como la huella que nos dejamos nosotros mismos en cada una de nuestras aceptaciones de cada propuesta de relación.

Por ello, no creo en que existan héroes en algo tan sumamente delicado, no creo que seamos prudentes al sentir desde el dolor, que un trocito de nuestras vidas, es parte de lo poco maravilloso que el otro puede llegar a disfrutar. Lo que si creo, es que tenemos que ser fuertes, muy fuertes, para que el otro que está delante, aquél que es terco y testarudo en su propuesta, sienta que nosotros nunca nos doblegaremos, que nuestra propuesta es firme e indeformable, pero cuidado, siempre desde el matiz, de que no se olvide que lo que le proponemos, es que algún día acepte la RESPONSABILIDAD de la vida, el reto que ello supone, la aventura que tan vertiginosa a veces es. Si, sin embargo, desde la caridad, la falsa justicia, la complicidad, aceptamos ser parte del timón de sus vidas, estamos perdiendo, estamos equivocados, le estamos dando un lugar placentero y casi sagrado, donde seguir escondiéndose, donde además si le sacas, te golpeará con el yugo de la sangre, momento en el que te vomitará todos los males que Pandora un día concentro en una caja, cual niño pataleando, hasta hacer que tu falsa modestia, tu pena sagrada, vuelva a darle la razón, acogiéndole en tu seno, al calor del INSULTANTE APLAUSO que nuestro EGO nos da a nosotros mismos, para continuar con la mofa y aplastante mentira.

Coincido con el ánimo, coincido con lo más espiritual, pero no “sagrado”, felicidades por estar ahí para los que más te importan.
Dunia duniarc@hotmail.com
martes 8 de febrero de 2011 a las 10:44 horas
Una forma muy profunda y realista de la vision que tenemos los que estamos fuera, lo complicado es saber lo que tienen ellos en esas mentes, pero comparto contigo que desde luego eelos saben que estas ahi y no se sienten solos.Se me ha escapado hasta las lagrimillas, que duro es. Desde aqui mucho animo a todo aquellos que tienen que convivir con esta realidad.Y gracias a ti por estos articulos tan interesante, un besazo.
merche merchidalgo@gmail.com
viernes 28 de enero de 2011 a las 20:33 horas
Sólo un alma generosa y buena puede sentir y transmitir estas verdades como puños, que nos pone la piel de gallina por su realismo. Como dije una vez, odio, al igual que temo a esos gusanos del Averno que se comen nuestros recuerdos, que es lo más preciado que tiene el ser humano. Así como otros monstruos que puedan pulular por nuestros sentidos y domeñar nuestra voluntad a su antojo.
Gracias Karim.
Miguel Becker
lunes 24 de enero de 2011 a las 12:41 horas
Karim, amigo, por circunstancias de la vida sé exactamente de lo que hablas y tu texto muestra respeto y ternura con todos los afectados con la delicada temática. Gracias por el cariño derrochado y por cargarlo de ánimo, consuelo y energía positiva. Qué estés bien.¡Nos vemos!
Ana-Lógica merchidalgo@gmail.com
domingo 23 de enero de 2011 a las 19:51 horas
Sólo alguien con un alma generosa y una gran capacidad de amar puede entender y transmitir estos sentimientos.
merche merchidalgo@gmail.com
domingo 23 de enero de 2011 a las 19:37 horas
Sabias palabras que ponen los pelos de punta. Casi se saltan las lágrimas al comprobar que El Amor es ese arma que nos provee de tenacidad y paciencia casi inagotables con la que enfrentarnos a diario contra esos "gusanos del Aberno", devoradores de recuerdos, a los que temo tanto como odio, por no hacer mención de otros bichos que distorsionan "la realidad" igualmente difíciles de combatir.
Muy buen post. Felicidades, Karim!
Karim Shaker
viernes 21 de enero de 2011 a las 12:30 horas
Muchas gracias, me alegro de que os guste el artículo.
Amigo de La Muga, tu sensibilidad ha enriquecido el texto. Un placer, como siempre.
Peter AKL
jueves 20 de enero de 2011 a las 17:02 horas
Impresionado, me encanta leerte, me encanta escucharte, me siento VIVO bailandote.
Te admiro Karim.
Elvis
jueves 20 de enero de 2011 a las 00:11 horas
Interesantes reflexiones Shakerman...
uno de la muga
miércoles 19 de enero de 2011 a las 23:30 horas
Amigo Karim: Un gran placer la lectura.
Lo importante es que los cuidadores de antepasados con la memoria herida, mantienen y rescatan permanentemente los recuerdos que les vinculan a sus seres queridos en una situación de alto desvalimiento.
Es natural que duela no ser reconocido y transformarse en desconocido. Dolor que se transforma en ternura al navegar por la memoria y rescatar los momentos más sublimes y las lecciones mejor aprendidas. Ser desmemoriado es otra forma de ser. En esa situación sólo nos queda vivir los presentes sin exigir el futuro. Recibe un abrazo.

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Karim Shaker

El poder de decidir (11/abril/2012)
Quiero ser como Mac Gyver ( 8/marzo/2012)
( 8/marzo/2012)
Enemigo íntimo (19/enero/2011)
Videre Omnia Nequimus (No podemos verlo todo) ( 5/enero/2011)
La persistencia de la visión (22/diciembre/2010)
La máquina de tiempo (12/abril/2010)
El sueño de la razón (18/marzo/2010)
El diablo y el héroe (25/febrero/2010)
Los renglones torcidos de Dios ( 9/febrero/2010)