Fraudes
por Antonio L. Sebastianes

MARTES 14 DE DICIEMBRE DE 2010 A LAS 17:40 HORAS
Opinión > Economía
 
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La estafa con las entradas de Lady Gaga no son la única con la que podemos toparnos esta Navidad

Cientos de personas que querían ver la actuación de Lady Gaga,  se quedaron con las ganas. Pero esto no es, con mucho, lo peor. Además de que no pudieron ver a esta insólita artista fueron defraudados. Según parece cientos de entradas ilegales se vendieron por distintos canales –páginas de internet, anuncios en prensa, boca a boca, etc– semanas antes del concierto, a un precio que podría estar en torno a los 200 euros (las legales costaron de media unos 100 euros). Hasta aquí la noticia.

Lo relevante no es, sin embargo, lo ocurrido con esta artista, sino que año tras año los casos de fraude se repiten sin solución de continuidad. Unas veces es el supuesto empleado del gas–con traje de faena incluido– el que engaña miserablemente a un grupo de desprevenidos ancianos y les amenaza casi casi con la penas del infierno si no arreglan la supuesta avería que acaba de detectar.

Inmediatamente después les informará que, aunque no entra dentro de sus competencias y al tratarse de un asunto muy urgente, les reparará el temible escape de gas por el módico precio de 100 o 200 euros. En otros casos, y al amparo de las fiestas navideñas, nos encontramos con usuarios que compran entradas por anticipado para asistir a una de las numerosas  fiestas que se organizan  cada fin de año y en lugares no precisamente habituales para este tipo de acontecimientos, como polideportivos, casas de cultura, hangares...

El problema está que este tipo de locales necesitan un permiso especial de las autoridades para que puedan desarrollar su actividad. Muchas de las solicitudes son rechazadas por los Ayuntamientos porque las empresas organizadoras no garantizan adecuadamente aspectos como la seguridad del local, la presencia de guardarropas, aparcamientos etc. Sin embargo las empresas organizadoras se apresuran a vender entradas. El fraude está servido.

¿Qué se puede hacer? Las verdad es que poco. Por supuesto presentar la debida reclamación, aunque las posibilidades de tener éxito no sean muchas, pero lo más importante de todo es tomar las debidas precauciones. Por ejemplo comprobar que la página web donde se venden entradas tiene unas mínimas garantías, no acudir a fuentes desconocidas  por mucho que nos prometan rebajas de precios que luego no se confirman. En definitiva y como decimos, siempre estar informados.


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