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| Que aprendan ellos |
| por Antonio R. Naranjo |
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| VIERNES 10 DE DICIEMBRE DE 2010 A LAS 09:46 HORAS |
| Opinión > Política |
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El informe PISA 2009 consagra el retraso endémico de la educación española, que ocupa un lamentable puesto 26 entre los 34 países más desarrollados del mundo, si acaso merece esa condición cualquiera que no sepa sumar pero goce paradójicamente de una renta decente hasta ahora: tal vez ese aparente progreso tenga más que ver con la miseria circundante que con la riqueza propia, pero en todo caso nos fotografía técnicamente como un país retrasado que a su demora tecnológica, su incapacidad productiva, su diminuta capacidad exportadora y su endeble tejido empresarial le añade una tara educativa que agudiza todas las anteriores y añade más nubarrones al futuro.
Podría pensarse que este estudio analiza la cualificación intelectual de los chavales de 15 años y que, además, juzga con severidad el etéreo papel de la calle o el más preciso de la familia, indispensables porciones del trinomio que junto a la escuela conforma la educación en el sentido clásico. Y no faltan datos ni opiniones para confirmar que ese triunvirato no funciona y que cada parte tiene una cuota alícuota en el desmán.
Pero tras una lectura tan genérica como pesimista, que siempre aboca a la inacción, surge algo de claridad al centrar el análisis en lo que sí dice el informe y no en lo que sugiere: no está a examen ni la pericia paternal ni la evidente desestructuración social y espiritual de la calle; sino las prestaciones de colegios, institutos y por extensión facultades y, obviamente, de la estructura administrativa, política, económica y laboral que las soporta.

Los informes, como los exámenes, juzgan más al profesor, al gestor y al político que al aalumno: suspenden ellos, con su incapacidad para aprovechar las virtudes y capacidades de la materia prima que manejan
El informe PISA no juzga a los chicos, sino a sus profesores, a los consejeros de Educación autonómicos, a los Gobiernos regionales, al ministro de Educación y al Gobierno de España: son ellos los que suspenden, con contadas excepciones en Madrid, Castilla y León y poco más. Es a ellos, pues, a quienes hay que pedir cuentas y son ellos, sin embargo, quienes se han exonerado de toda responsabilidad tras la difusión del informe.
Un dato simboliza el estrépito, como metáfora de la indolencia, la estupidez, el sectarismo, la modorra y la laxitud intelectual en este ámbito de dirigentes de todos los colores: el cierre de las bibliotecas universitarias de Alcalá durante el largo puente constitucional y la inminente Navidad resume en una imagen la combinación de impudor y desfachatez imprescindibles para no saber gestionar los recursos públicos ni estar capacitado para enseñar a nuestros muchachos.
En contra del tópico y el prejuicio, los niños y adolescentes de hoy aprenden más cosas y más rápido que nunca, pero lo hacen con arreglo a una estructura mental incompatible con la rancia manera de enseñar; con la ausencia de soportes digitales homologables con sus destrezas; con una carga lectiva que parece obedecer más a las necesidades comerciales de las editoriales que a las capacidades objetivas de aprendizaje; con la transformación del impagable docente en un egoísta trabajador corriente; con la indecorosa imposición de un calendario educativo sindicalizado y una jornada escolar antipedagógica y, por no extendernos más, por el fracaso global de un sistema educativo que atiende más a las expectativas gremiales, los mitos identitarios y los caprichos políticos que a la obligación de atender tan delicada mercancía con sabiduría, rigor, ética y decencia.
Los chavales memorizan complejas historias de Tolkien, exhiben una memoria activa formidable, rica y variada delante del ordenador, saben y entienden más cosas y en más idiomas que ninguna generación anterior y ejercen de esponjas de conocimientos transversales muy complementarios si lo hacen con las herramientas humanas y técnicas oportunas.
Pisa no les señala, en fin, salvo para lanzar un grito en su auxilio. El dedo acusador se dirige a esos rectores de la nada que hunden sus Universidades en el nepotismo hiriente y construyen acueductos festivos con diligencia romana; a esos catedráticos
arrogantes que se sienten miembros de una casta vaticana impune en su absentismo, mediocre en su capacidad e indigna del puesto de becario en cualquier empresa de su especialidad; a esos dirigentes políticos que imponen el aprendizaje del río de su pueblo sobre el de la vida; a esos ministros que desvencijan la educación pensando en el equilibrio parlamentario y en la cuenta de explotación de Anaya; a esos dirigentes sindicales que han envenenado a los profesores insuflándoles el desánimo a cambio de más vacaciones y menores jornadas y, en definitiva, a esa casta diagonal que ha olvidado sus funciones, sus principios y la materia prima que manejan con infinita incultura, patente incompetencia y una bulimia sólo comparable a la de los suicidas gastronómicos de la película de Ferreri.
Posdata. La diéresis es y será de imprescindible conocimiento en las aulas, para que sepan qué les rodea, qué ven en la tele, quién les pide el voto. Con ella, y sólo con ella, se entienden y se escriben palabras clave, como sinvergüenza. |
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| Comentarios |
| uno de la muga |
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| lunes 13 de diciembre de 2010 a las 17:25 horas |
Se supone que educar es conducir la energía de las nuevas generaciones para su propio beneficio y el de toda la comunidad. para ello se va descubriendo el mundo a los infantes curso a curso.
Los problemas se acrecentan cuando los políticos que dirigen las sociedades, no se ponen de acuerdo hacia dónde se han de conducir las energías ni por que caminos.
Coincido con el maestro sensato. El cuerpo docente está auto-sobrepresionado
hace lo que puede, a contracorrientes, por mantener el nivel cultural de las generaciones que se le encomiendan a precios de desprecio social en las épocas de vacas gordas...
afortunadamente las crisis nos obligan a replantearnos muy seriamente hacia dónde no conducen nuestros actos y, por ende, hacia dónde conducimos a las nuevas generaciones. |
| ANTONIO M. |
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| lunes 13 de diciembre de 2010 a las 10:57 horas |
Es indudable que la generalización siempre es injusta.
Es cierto que existen docentes que simplemente por el deseo de que los chicos trabajen mejor y desarrollen más actitud y aptitud están dispuestos a transformar incluso parte de sus horas de trabajo no lectivo en horas lectivas con chavales "cara a cara", como en la formación de talleres temáticos que en ocasiones la inspección les tira para atrás.
También parece que no debe ser igual de fácil el trato en un colegio de primaria con el de un instituto de secundaria, también aquí la generalización es injusta, pero el ambiente de los chicos desde luego no tiene nada que ver, entre otras cosas simplemente por su edad.
Sí es verdad, que a veces los docentes han de hacer de educadores, de psicólogos y casi de padres, pero mientras los niños empiecen el cole el 10 o el 12 de septiembre, y con jornada completa el 1 de octubre, en lugar de empezar el día 1 de septiembre, mientras sigan existiendo esos días no lectivos sacados de donde nadie sabe en fechas difícilmente imaginables, mientras en junio no terminen los chavales el día 30, mientras siga siendo complicadísimo salvo permiso laboral poder asistir a las reuniones en los colegios por el horario en las que se convocan, mientras el absentismo laboral de algunos docentes (que cargan descaradamente su trabajo en los compañeros comprometidos) siga siendo tan elevado y sea tan complicado "apretarles las clavijas" a los primeros y premiar de alguna manera a los segundos (a los comprometidos que también los hay y muchos), mientras todo esto ocurra, siempre será fácil caer en la tentación de generalizar y hacer comentarios injustos sobre los profesionales de la educación. |
| Un maestro egoísta |
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| domingo 12 de diciembre de 2010 a las 15:23 horas |
ATT Señor Antonio Naranjo:
Un buen artículo que repasa las posibles causas de los malos resultados de los alumnos españoles en Pisa. Los distintos estamentos son valorados y culpados de este desastre que tenemos por sistema educativo. Aún así, me va a permitir que repase dos puntos clave en este asunto, uno por omisión de información y otro por alusión (Que a uno le llamen egoísta trabajador cuando el colectivo docente es uno de los más claros ejemplos de vocación, bien merece una respuesta).
Por una parte no ha tenido Ud. en cuenta qué evalúa Pisa. Pisa no evalúa el nivel académico de los alumnos (Para entendernos, los conocimientos de los alumnos). Pisa evalúa competencias. Las competencias, término tan de moda en todos los campos actualmente, son las capacidades de los alumnos para resolver problemas reales, casos concretos,la aplicación de lo que saben en distintas situaciones... Provienen de un modelo educativo europeo que en España ni siquiera está implantado todavía. No critico el modelo, que por otra parte me parece el ideal cuando sea implantado realmente y no sobre el papel como ahora mismo, sólo digo que a los alumnos no son evaluados de las destrezas que aprenden en sus centros, o al menos, no de la misma forma. Para más información de las competencias, lea el anexo de competencias que tiene la vigente Ley Orgánica de Educación, aunque ya le adelanto que es un "pegote" hecho con prisa ante las presiones de la UE, un documento que nos está volviendo locos en los centros porque no hay manera de aplicarlo, pues está conviviendo con otra ley que dice todo lo contrario... Pregunte a cualquier docente o échele un vistazo a lo que las principales editoriales están entendiendo por competencias. Estamos en una situación sin rumbo, hemos perdido el norte.
Por otra parte, me gustaría hablar del colectivo docente, al que usted tacha de egoísta aunque luego nos califique como víctimas de nuestros "queridos" sindicatos. Me voy a saltar la reciente polémica de la devaluación del prestigio de profesores y maestros, pues me parece un tema del que ya han corrido suficientes ríos de tinta por una temporada. Voy a centrarme en otro aspecto, le voy a hablar de la vocación y del compromiso, y aunque me arriesgue a generalizar, Ud. ya lo ha hecho previamente, por lo cual me siento con derecho a caer en ello.
Ser maestro o profesor hoy en día, no es ningún regalo si nos ceñimos al ámbito laboral. No voy a entrar en detalles, pues es cierto que la situación es muy heterogénea y depende mucho de si la enseñanza es pública, privada o concertada, pero el número de horas lectivas (Horas dando clase) va aumentando año a año y las complementarias (Horas de actividad docente fuera del aula) apenas se ven reflejadas en los convenios de pacotilla que sufrimos. Lo que quiero destacar, es la que el mundo de la enseñanza es vocacional, el que crea que elige un camino de rosas y una vida fácil, está muy equivocado. Hacemos nuestros los problemas de nuestros alumnos y de sus familias, nos esforzamos porque aprendan a leer, escribir y a ser personas, lidiando entre familias, gobiernos, instituciones y sindicatos, que demandan aspectos muy dispares entre sí, para que luego venga una prueba PISA para la que nadie nos ha preparado, o la CDI de la Comunidad de Madrid y se nos juzgue por ello (Me encantaría contarle cómo son y cómo se hacen esas pruebas de la CAM). Sin más, le pido que excluya a los docentes en su artículo por el mismo motivo que excluye usted a los alumnos. Cambie “Que aprendan ellos” por “Que aprendamos todos”, porque la educación, es cosa de todos, y gran parte del fracaso escolar viene de dejar la tarea educativa exclusivamente a la escuela. Las familias, los medios de comunicación, Internet, los centros,... Todos debemos apuntar en la misma dirección.
Un saludo de un maestro egoísta. |
| Estudiante de EGB |
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| domingo 12 de diciembre de 2010 a las 11:52 horas |
| El trasfondo del fracaso educativo en este pais es debido al recochineo de repartir compentencias a comunidades autónomas y dentro de nada incluso hasta concejales incultos van a determinar que tienen que aprender los escolares. Por no mencionar el vergonzoso magreo político del asunto que hace que cada dos por tres el partido político de turno cambie los planes, no quedan ya ni siglas. El que vengan algunas comunidades sacando pecho porque son tuertas en el pais de los ciegos es una prueba mas de la torpeza de la clase política. Señores han examinado a españa y ha sacado un rotundo suspenso: la seleccion española ha perdido el partido y que vengan que el defensa fue el mejor del torneo es de bobos. En cualquier caso lo malo no se suspender. Lo peor es que vamos a seguir suspendiendo mientras las cosas sigan como están. |
| uno de la muga |
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| sábado 11 de diciembre de 2010 a las 13:50 horas |
sr Antonio R. Naranjo:
Un placer la lectura. por fortuna, nuestros jóvenes también crecen en sabiduría a pesar de los sistemas educativos fracasados.
los adultos somos dudosa referencia. internet es su herramienta para socializarse y documentarse en lo que les interesa. |
| Un señor de Madrid |
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| sábado 11 de diciembre de 2010 a las 11:31 horas |
| Excelente artículo. |
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