No hay caridad
por Uno de la Redacción

MARTES 30 DE NOVIEMBRE DE 2010 A LAS 17:50 HORAS
Opinión > Cultura
 
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PEDRO P. HINOJOS
El 25 de diciembre de 1492, durante el viaje del Descubrimiento, la carabela Santa María quedó encallada en un lecho de rocas de la costa de la isla La Española, perteneciente hoy a la desdichada Haití. El almirante Colón decidió entonces utilizar las maderas de la nave para construir una torre y una empalizada, siendo ese el primer asentamiento europeo en el Nuevo Mundo. Y lo llamó fuerte Navidad, por producirse en ese día el naufragio en cuestión, aunque el clima, con sol y vientos templados, no acompañara a la fecha. Hoy sería imposible tal bautismo, porque apenas nos quedan últimas fronteras y, sobre todo, porque cuando el almanaque llega al 25 de diciembre, la Navidad ya está prácticamente agotada y no es más que el día después de un gran festín organizado desde mucho tiempo antes.

Aunque ya llevábamos varios días de preparativos, este fin de semana ha estallado la batalla de luces, adornos y soniquetes de fondo en los centros comerciales, o en las calles de ciudades como Madrid o Torrejón. En las de Alcalá todavía se mantiene el alumbrado ordinario, aunque no se tardará mucho en enchufar los colorines. Los vecinos comparan la iluminación local con el derroche de otras ciudades y los comerciantes se ven en desventaja, convencidos de que el encendido de las luces enciende también el ansia consumista.

Dado que el personal se impacienta, no hay tiempo que perder. Porque ya es Navidad, como quien dice, aunque falte casi un mes. Pero es en ese espacio de tiempo, en estas vísperas interminables, donde está ahora el alma de la fiesta con montañas de panettones recibiendo en la entrada a los híper, telarañas de bombillas energéticas sobre nuestras cabezas y villancicos atronando a cada rato. Y entre el repertorio de estos últimos, seguro que seguirá sin figurar la famosa cancioncilla con la que Berlanga ponía cierre a su magistral Plácido y se buscaba problemas con la censura: “Madre, en la puerta hay un niño / y gritando está de frío. / Anda, dile que entre y así se calentará, / porque en esta tierra ya no hay caridad / ni nunca la habrá".


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