A la escucha
por Uno de la Redacción

VIERNES 19 DE NOVIEMBRE DE 2010 A LAS 17:27 HORAS
Opinión > Política
 
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ALONSO GUERRERO

El poder sabe cómo amedrentarnos. Nuestro vicio endémico es el de ser miedosos profesionales. Somos un voto defraudado, una hipoteca sub prime, una opinión sugerida por los medios de comunicación de masas. Así nos consideran, de modo que hemos llegado a pensar que la libertad se paga con miedo, con consecuencias. Compramos la escapada del puente de la Constitución, cualquier cosa que nos haga olvidar por unos días que pertenecemos a una sociedad que no nos pertenece. El individuo actual es escapista, pero no puede escapar. La llamada crisis, la política de tarados que padecemos y acatamos, los ángeles exterminadores que recorren el ectoplasma y se nos meten en casa, como poltergeists, a través de la televisión, nos obligan a ser correctos y lerdos, a escandalizarnos por lo más mínimo, ya que vivimos con lo mínimo, llevado a la categoría de trascendencia.

Vivir escuchando, obedeciendo, temiendo... Ese es el resultado de esta actitud que se ha puesto de moda. Occidente empezó invadiendo Irak, Afganistán, y ha terminado llevando la peste a Haití. Somos un bosque de antenas, de receptores y repetidores apuntando a un cosmos hecho de políticas de vía muerta, de culturas subvencionadas y minusválidas, un cosmos que se alimenta con una educación de fiesta con barbacoa. El miedo que tenemos no se arregla, como antes, con esa propuesta de Ryan Murphy: Come, reza, ama, porque la cocina ha remplazado a la ética, el cielo no lo ocupa Dios, sino Rouco, y el amor es igual que jugar al futbolín: sólo importa cuántas se meten. No, ahora únicamente el azar puede librarnos de la desgracia, o del ridículo.

La vida ya no se desarrolla en la calle, sino en la televisión. Nos han implantado el miedo, y su única vía de escape, el consumo, en la espina dorsal. No busquen condiciones para ser feliz, busquen sólo ese Soylent green que se despacha en todas partes. La matanza de El Aaiun, el IVA, la justicia, el euro, Al Qaeda, las pensiones o la última frase de Leire Pajín: elija usted por qué quiere temblar. Es lo único que podrá elegir.


Comentarios
uno de la muga
sábado 20 de noviembre de 2010 a las 20:15 horas
Alonso Guerrero:
Un gran placer la lectura. Comparto las opiniones que propones.
El mero hecho de percatarse de la situación ya es un buen síntoma. Sólo las inercias detectadas se pueden modificar. En último término,los del pueblo no somos tan manipulables como quisieran nuestros gobernantes. Que los miedos nos atenacen más de lo que la prudencia exige, no implica que tengamos atrofiado el espíritu crítico.
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