Ojo al dato, que diría el clásico, con lo que Felipe González pueda tener que decir en próximas fechas a cuento de su inesperada irrupción... ¡en las Primarias del PSOE madrileño! La cosa es así, según le llega a este humilde espía de taberna, barra y reservado.
A Tomás Gómez le dolió sobremanera el torpe posado con José Barrionuevo, condenado por secuestro le guste o no escucharlo y responsable de la guerra sucia contra el terrorismo, le moleste o no leerlo: sabía que sus rivales, en su propio partido, lo iban a utilizar contra él, y a fe que lo han hecho. Con agudo cinismo, la verdad, porque a algunos ilustres socialistas sólo les entran ataques de principios cuando se juegan algo personal en la partida.

El caso es que esa estampa se ha usado para relacionar al secretario general, que sigue siendo favorito aunque cada día un poco menos, para atacar al conjunto de la vieja guardia madrileña y acusar a Gómez de servirse del aparato como nadie, aunque sea un aparato antiguo: al dar a Barrionuevo, flanco débil donde los haya, se pretende minusvalorar a socialistas más ilustres y de trayectoria intachable, caso de Leguina o Barranco, que van a muerte con el precandidato.
La reacción de Gómez ha sido, cuando menos, de suma habilidad: para que nadie le reproche su mirada al pasado, ha apelado al símbolo de todo ello, el ex presidente Felipe González, en una acción premeditada que lanza un mensaje a sus adversarios. ¿Vais a tener bemoles -viene a decir- de arramblar contra nuestra vaca sagrada?
Y es aquí donde viene la gracia y el problema, para González especialmente, metido de lleno en un desafío que no esperaba. ¿Va a dejarse amortizar por Gómez, confirmando que está con él; se va a distanciar con neutralidad suiza o, por contra, se decantará por su rival?
Todo el mundo sabe que la química del ex presidente con sus sucesor en el partido no da para tirar cohetes, y en ese sentido podría pensarse que Gómez habla con conocimiento de causa, aunque en el viaje termine de abrir una sima profunda con Ferraz, harta de que el ex alcalde de Parla hay convertido las Primarias en un plebiscito sobre el liderazgo global del PSOE.
Pero muchos saben también que Trinidad Jiménez es, amén de íntima amiga de González, una criatura política creada bajo su influjo: la malagueña es buena parte de lo que es merced al sevillano, que le dio su primer impulso político hace muchos años y desde entonces se guardan un afecto y respeto recíproco ahondado por la laboriosidad de la ministra para tender puentes entre Zapatero y su viejo protector.
¿Se dejará González llevar por Gómez o saltará a la palestra para no dañar a su querida Trini? Se admieten apuestas, pero la nuestra va por delante: se pondrá de perfil, que Felipe vive muy bien y no quiere líos... al menos en España.
Y como empieza a ser un clásico, rematamos el informe semanal con preguntas aviesas para lectores perspicaces.
1.- ¿Ha cambiado de bando 'El Mundo' en las Primarias socialistas, en las que hasta hace 48 horas parecía apoyar a Gómez y ahora ha empezado a zurrarle con la excusa de los Gal?
2.- ¿Será verdad que la Comunidad ya le ha dado un toque a los pedigüeños rectores, que están tres meses de vacaciones y luego regresan llorando y exigiendo más pasta, como preludio de lo que quiere hacerse a medio plazo con las voraces y nada eficaces Universidades españolas?
3.- ¿Por qué se discute si Sara Carbonero puede presentar un informativo sin haber terminado su carrera y no sobre si pueden hacer eso o mismo no otros ilustres en la misma situación, caso de Carlos Francino?
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