Arquímedes, Dios y Stephen Hawking
por Ismael Labrador

LUNES 6 DE SEPTIEMBRE DE 2010 A LAS 10:33 HORAS
Opinión > Ciencia
 
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Dice Stephen Hawking que el origen del universo puede explicarse sin la participación de Dios. Lo cierto es que no dice nada nuevo, pero sus declaraciones, en el marco del lanzamiento de su último libro, no han sentado nada bien en determinados sectores: “¿Cómo es eso de que Dios no hizo falta para crear el universo?”, exclaman alarmados. Pero a Hawking se le ha olvido aclarar de qué Dios habla. ¿Del cristiano? ¿Del musulmán? ¿De los dioses de la antigua Grecia? ¿De los que se veneraban en el Egipto de los faraones? ¿De los que exigían sacrificios humanos en las culturas precolombinas? ¿Del Monstruo de espagueti volador? A lo largo de la historia, las distintas civilizaciones humanas que han poblado la Tierra han construido sus esquemas de conocimiento sobre la realidad en torno a un, o unos, supuestos seres superiores, dominadores de la vida y la muerte, artífices de la creación y fuente de los fenómenos naturales. La creencia en él o ellos suponía un bálsamo para calmar la falta de explicaciones. ¿Por qué cae agua del cielo? ¿Por qué hay un día y una noche? ¿Por qué morimos? En una sociedad carente de método científico, la respuesta a cualquier incertidumbre se resolvía por la vía de la fe: “Porque así lo quiere Dios”.

 

Pero sucedió que algunos de estas civilizaciones comenzaron a buscar por sí mismas un camino que les diera estas respuestas, más allá de la devoción religiosa. En la Antigua Grecia, Arquímedes fue un firme impulsor de la experimentación como método para descubrir el mundo. En algunas fases de esta sociedad se alcanzaron grandes cotas de saber, pero el auge del cristianismo en la Europa post-románica y la segregación del feudalismo arrinconaron a la ciencia, subyugada bajo la firme censura de Dios. “¿Cómo te atreves a decir que la Tierra gira alrededor del Sol?”, le espetó el tribunal eclesiástico a Galileo. “La Biblia indica lo contrario”. Pero Galileo, Newton, Copérnico y otros tantos ilustres defensores de la vía pitagórica, es decir, el método científico, la observación y experimentación como caminos para hallar la verdad y desentrañar los misterios de la realidad que nos rodea, fueron desmontando los pilares de la fe.

 

A medida que la ciencia fue avanzando, Dios, o los dioses, comenzaron a ser arrinconados. El golpe más duro lo recibió de Darwin y Wallace: no sólo dejamos de ser el centro del universo, sino que además dejamos de ser el centro de la creación. Para explicar por qué somos los seres más inteligentes del planeta ya no hacía falta recurrir al diseño de un ser superior. La evolución se encargó de desmontar los muros de la fe. Los avances en el campo de la genética sucedidos a partir de la segunda mitad del siglo XX no sólo han corroborado esto, sino que además certifican que, en esencia, somos un 99 por ciento iguales que los chimpancés, e incluso un porcentaje de nuestro material genético también está presente en las lombrices de tierra.

 

Pero aún quedaba un último escollo por salvar. Ciertamente Dios no era necesario para explicar el origen y evolución de la vida en la Tierra. Pero, ¿cómo entonces surgió el universo? ¿Acaso la existencia del universo no es prueba irrefutable de que alguien o algo lo creó? El golpe que Hawking le lanza a las religiones no es nuevo. Desde hace años, la astrofísica maneja herramientas que pueden explicar mediante un modelo coherente y sostenible matemáticamente el origen del universo sin necesidad de acudir a una intervención divina. La novedad radica en que Hawking va un paso más allá y considera este argumento como prueba de que Dios, o los dioses, no existen. ¿Es una prueba definitiva? Personalmente, aunque la ciencia haya sacado a Dios de su guión, sin necesidad de acudir a él para explicar por qué llueve, giran los planetas alrededor del Sol o existe el universo, la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia. El debate, sigue abierto. Aunque para la ciencia se trata de un debate estéril. Demostrar la existencia o inexistencia de divinidades superiores nunca ha sido su objetivo. De lo que se trata es de seguir manteniendo el espíritu pitagórico: observar, experimentar y analizar para comprender. Que la fe de cada uno ponga a Dios en el lugar que crea oportuno, aunque su presencia no sea imprescindible para explicar por qué estamos aquí.


Comentarios
Carlos García
miércoles 8 de septiembre de 2010 a las 13:42 horas
Me parece el mejor artículo de opinión que he leído sobre este debate.Estoy cansado de ver artículos que rebaten lo que ha escrito Hawking simplemente por el hecho de que les molesta.Antes de opinar creo que habría que saber e informarse del tema, cosa que no hacen estas personas.Por lo que he leído creo que Hawking en ningún momento ha dicho que Dios no existe, sino que el universo podría ser posible sin él.Y es totalmente competente para este científico hacer una afirmación así ya que de esto creo que sabe un poco.
Con esto no me gustaría parecer que defiendo a este persona porque en ningún momento me ha caído bien, únicamente defiendo que lo que está diciendo es totalmente lícito de tener en cuenta.
Carlos García
miércoles 8 de septiembre de 2010 a las 13:32 horas
Me parece el mejor artículo de opinión que he leído sobre este debate.
jorge
martes 7 de septiembre de 2010 a las 20:31 horas
le pregunto al cojudo de andres araya: hay angeles negros, adan tiene ombligo
el autor del blog
martes 7 de septiembre de 2010 a las 11:49 horas
A JM: Coincido en buena parte con su comentario. Afortunadamente, desde hace 200 años la ciencia dejó de mirar el corazón para atender a la razón.
el autor del blog
martes 7 de septiembre de 2010 a las 11:47 horas
A Víctor Quiroz: La "aparición del hombre", tal y como lo plantea, no dista mucho de la "aparición del pez espada" o el ornitorrinco. La Teoría de la Evolución le da las claves y una explicación suficientemente razonada y sostenida con pruebas empíricas. Usted no es el único que cree en un diseñador. De hecho hay numerosas instituciones empeñadas en desterrar la teoría de la evolución de las áulas para imponer lo que llaman "teoría del diseño inteligente", cuyos planteamientos no son sostenibles desde el punto de vista científico y se limitan única y exclusivamente a una cuestión de fe.
El autor del blog
martes 7 de septiembre de 2010 a las 11:42 horas
A Jorge Hewstone: En eso precisamente consiste la fe. Su hipótesis de la "rata solar" no dista mucho del concepto que tenían del Sol en el antiguo Egipto o la civilización inca.
El autor del blog
martes 7 de septiembre de 2010 a las 11:39 horas
A Andrés Araya: Busque indicios que le sugieran que esa hipótesis que plantea es posible más allá del mero pensamiento filosófico. En eso consiste la ciencia, en observar un fenómeno, realizar un planteamiento inicial que pueda explicarlo (hipótesis), plantear experimentos que confirmen o descarten ese planteamiento y hallar una teoría que sustente y explique lo que se observa. Por lo demás, no es el primero ni tampoco será el último en aferrarse a esta posibilidad. Los relatos y filmes de ciencia ficción al respecto son innumerables, pero son sólo eso, relatos de ficción.
El autor del blog
martes 7 de septiembre de 2010 a las 11:35 horas
A Rodolfo: siento contradecirle, pero la evolución no es un acto de fe. De hecho las investigaciones genéticas, las pruebas de carbono-14 y la innumerable colección de fósiles, entre otras muchas evidencias, apuntan hacia la misma dirección, que no es otra que aceptar a Charles Darwin y su Teoría de la Evolución. En ciencia, el término "teoría" dista mucho del uso coloquial de la palabra. Una teoría es un conjunto bien instrumentado de conceptos que explican un fenómeno, es sostenible con las observaciones realizadas y sirve para realizar predicciones válidas. No se debe confundir teoría con hipótesis.
JM
martes 7 de septiembre de 2010 a las 02:05 horas
Aparentemente los dichos del Sr. Hawking tienen relación con que Dios no tuvo participación en el origen del universo y no que Dios no existe. Gran diferencia creo yo. Por otro lado, intentar explicar mediante la ciencia si existe o no Dios creo que es inútil. A Dios se llega mediante el corazón (sentimientos) y no la razón, afortunadamente, ya que de esta manera Dios es accesible a todas las personas y no sólo para los más inteligentes.
Victor Quiroz quiroz_vit@hotmail.com
martes 7 de septiembre de 2010 a las 01:48 horas
Pienso que todo obedece a un diseno de un ser o seres de inteligencia superior que bien podria concordar con nuestro concepto de la existencia de Dios. De esta manera explicariamos muchas otras incognitas, como la aparicion del hombre y otras cuestiones para las cuales hoy en dia aun no tenemos respuestas precisas o exactas.

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