Mucho se ha escrito y más se ha hablado de las llamadas 'mesas de poder' desde que el mítico Botín abriera sus puertas en 1725 para convertirse en el restaurante más antiguo del mundo. Existir existen, y ahí están en Madrid los célebres Horcher, Zalacaín o el 'hermano pequeño' de Jockey, Club 31 para demostrarlo.
Pero este atento observador de cenáculos y viandas frías y calientes, que de tanto indagar desde detrás de la barra ha llegado a desarrollar un amor por la gastronomía y el espionaje similar al de Pepe Carvalho, puede asegurar sin temor al equívoco que el nombre más sobresaliente, aquel al que todos van, el que está más in que ninguno sin que ello reste galones a los clásicos, es ya otro.
¿Y cuál dirán que es? ¿Dónde es posible encontrarse comiendo, a la vez y en mesas cercanas pero con gente distinta, al presidente de Prisa, Ignacio Polanco; al vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, o al diputado popular, ex director general de RTVE y conocido sabueso de los derechos publicitarios para televisión, Fernando López Amor?
Todos ellos, y otros más, con algún ex ministro de presente bancario, disfrutan del restaurante más in del momento, un nvarro que borda los pimientos de cristal y esparce su sabiduría desde la calle Sagasta. Se llama La Manduca de Azagra y lo único que hace mal es difundir sus excelencias por internet: es difícil encontrar un contraste más claro entre la maravillosa mano de sus chefs, la excelsa construcción del arquitecto Patxi Mangado... y la inenarrable web que los describe.
Que se lo digan a José María Fidalgo, el x de CC.OO que cada día es más UPyD, o a la ínclita Rosa Conde, directora de la Fundación Carolina que vale de mucho a los de dentro y no está claro que sirva de nada a la sociedad: uno de esos chiringuitos, en fin, que duplican o cuadruplican las funciones de otros preexistentes, pero que quedan muy bien para lucir tarjeta, tratar bien a los amigos y darse algún homenaje azagrí de cuando en cuando: el día que alguien tenga el decoro, la decencia y la honestidad de poner negro sobre blanco todos los centros, casas, fundaciones,institutos universitarios y organismos que viven del cuento iberoamericano; más de uno se va a poner rojo y más de dos lo mismo han de charlar un ratito con un juez.

Y hablando de estos chiringuitos iberoamericanos, que tanta gloria han dado a personajes como el listo marido de la no menos inquieta Carme Chacón, ¿alguien ha tenido a bien buscar las conexiones entre determinados personajes que pululan por ellas, otros que lo hacen en ciertos medios de comunicación, otros que van por la vida de asesores internacionales y, finalmente, ciertos candidatos a las presidencias de distintos países del Cono Sur? No digamos más que me pierdo, pero ahí hay tela marinera que cortar.
Y para terminar este informe semanal, vayamos con las preguntas de rigor para lectores inquietos, expertos en jeroglíficos y con ganas de emular al pulpo Paul acertando las siguientes adivinanzas:
Primera. ¿Qué le ocupa y mucho la cabeza a Rodrigo Rato en las tres últimas semanas? O dicho de otra manera para que nadie se vaya por los cerros de Úbeda. ¿En qué importante empresa ha puesto los ojos para adquirirla desde su querida Cajamadrid?
Segunda. ¿Por qué a unos pocos le han descontado el 5% de su sueldo en el ente público madrileño de televisión y otros muchos, según sus representantes sindicales, aseguran que ni lo han hecho aún ni cuentan con que lo hagan al corto plazo?
Tercera. ¿Será verdad que ha sentado como un tiro en la Puerta del Sol que el ex consejero Güemes haya dicho que sólo volverá a la política si se lo pide Rajoy, obviando a Aguirre en el viaje?
Y cuarta. ¿Hasta dónde llegará el 'idilio' Pedro J. / Jaume Roures que tiene en Marca TV su primera y sorprendente criatura?
Esto es todo, queridos: dejen sus propinas sobre la bandeja, en forma de pista. |