¿Qué es un residuo nuclear?
por Ismael Labrador

LUNES 28 DE JUNIO DE 2010 A LAS 17:25 HORAS
Opinión > Ciencia
 
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Cualquier adulto medio sabe que el hombre del saco es una quimera, una figura con la que asustar a los niños bajo la amenaza de un malvado que se esconde en el armario pertrechado con una bolsa de esparto, dispuesto a llenarla con los pequeños escolares que peor se porten. ¿Se imaginan una manifestación de personas reclamando mayores inversiones por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para proteger a los niños del hombre del saco? No tendría sentido. Un adulto informado (e incluso un niño con un mínimo de sentido crítico) sabe que ese peligro es inexistente.

 

Con los residuos nucleares sucede lo contrario. Existe una gran desinformación en torno a lo que son y los efectos que pueden producir en la salud y el medio ambiente. En consecuencia, en los últimos días no han sido pocas las iniciativas para protestar por los presuntos peligros que conlleva la instalación de un Almacén Temporal Centralizado de residuos radiactivos (ATC), ya saben, el denominado cementerio nuclear. ¿Pero hay motivos reales para la alarma? La realidad es que no es así, y que un residuo nuclear bien gestionado y localizado es tan peligroso como el hombre del saco, es decir, que no tenemos de qué preocuparnos. Puede que mucha gente se eche las manos a la cabeza ante esta afirmación, o que piense que es una locura. Sin embargo, hágase una pregunta: ¿sabe usted lo que es un residuo nuclear? O mejor aún, ¿la saben quienes se oponen por decreto a la instalación de un ATC?

 

Vayamos por partes. La primera: una central nuclear no es más que un potente generador eléctrico que funciona a vapor. Sí, sí, a vapor, solo que en lugar de utilizar madera, carbón u otros combustibles inflamables para calentar el agua, se aprovecha de la eficiencia de la fisión nuclear. Para poner en marcha un reactor nuclear se necesitan unas cápsulas cerámicas de uranio. Estas cápsulas, de pequeño tamaño, se disponen en unas largas varillas de circonio de más de tres metros de longitud, pero de un diámetro no superior al dedo gordo de la mano. Y son estas varillas las que se insertan en el reactor nuclear para que uranio comience el proceso de fisión que libera energía, hace hervir el agua y mueve una turbina. Durante este proceso, las cápsulas de uranio atrapan neutrones y empiezan a volverse cada vez menos eficientes, por lo que es preciso sustituirlas por otras nuevas. Y es aquí donde comienza el proceso de gestión del residuo nuclear.

 

El uranio sustituido sí es altamente radiactivo debido a los procesos de fisión a los que se ha visto sometido. ¿Y qué se hace con él? Primeramente se encofra en acero, para mantenerlo sellado y a salvo de posibles emisiones de radiación, y se sumerge en unas piscinas situadas dentro de las propias centrales nucleares. Usted podría bañarse perfectamente en estas piscinas sin temor a ser contaminado. De hecho, continuamente se realizan mediciones y análisis del agua en el que están ubicados estos cofres de acero. Pero sucede que la capacidad de estas piscinas es limitada y, cuando están llenas, llega el momento de pensar qué hacer con los residuos. En algunos países, como Francia o Japón, se reciclan, ya que más del 90 por ciento del material que contienen las cápsulas que han sido sustituidas sigue siendo uranio. Pero este proceso es costoso y resulta más caro que adquirir uranio nuevo. Entonces surgen otras iniciativas, como la de crear un Almacén Temporal Centralizado donde llevar y gestionar convenientemente estos residuos, en espera de una posterior reutilización o de su confinamiento definitivo.

 

¿Existe peligro de contaminación radiactiva para las poblaciones que instalen en su término municipal uno de estos almacenes? La respuesta es un no rotundo. Cuando se sacan los cofres de acero de las piscinas son sellados con una placa de vidrio y recubiertos nuevamente de acero. Y para garantizar aún más la detención de posibles radiaciones desde su interior, son confinados en un bloque de hormigón de más de un metro de espesor. De los tres tipos de radiactividad existentes (alfa, beta y gamma), no existe modo alguno de superar estas barreras y escapar al exterior.

 

Por si esto fuera poco, esos bloques de hormigón son transportados en gigantescos baúles que han sido testados y homologados para soportar ataques de misiles y minas antitanque. Y en esto consiste un residuo nuclear: en un bloque de hormigón perfectamente gestionado y con totales garantías de seguridad. Y para quien siga dudando de ello, basta con echar un vistazo al número de trabajadores que han sufrido algún tipo de contaminación radiactiva en los más de 40 años que España lleva utilizando centrales nucleares: cero. Contrariamente a la opinión generalizada, la industria nuclear es limpia y segura, y permite una gestión eficiente y controlada de los residuos que genera. Por el contrario, ¿pueden las plantas de generación de energía a partir de carbón y petróleo decir lo mismo? ¿Qué sucede con las toneladas de partículas tóxicas y CO2 que emiten a la atmósfera cada año y que demuestran ser altamente cancerígenas?


Comentarios
Alfonso García alfonso.garcia.alonso@gmail.com
jueves 4 de noviembre de 2010 a las 21:28 horas
La comparación con el hombre del saco es tan acertada.
¿Cuándo se suprimirán estas grandes lagunas entre el conocimiento del hombre y el avance imparable de la ciencia?
Buen artículo.
el autor del blog
martes 3 de agosto de 2010 a las 15:29 horas
A Jorge Daniel Paredes: Seguramente en la página web del Consejo de Seguridad Nuclear (www.csn.es) encontrará alguna explicación detallada sobre cómo funciona una central nuclear. En cualquier caso, lo primero a tener encuenta es que en ellas no se realizan procesos de fusión, sino de fisión. Ortográficamente tan sólo varía una letra, pero se trata de procesos totalmente diferentes. Actualmente la técnica que utilizamos para producir energía a partir del uranio (más concretametne de sus isótopos U-235 y U-238) es la fisión. ¿Que cómo funciona? Pues de una manera no muy diferente a los castillos de dominó que son derribados cuando la primera pieza golpea a la segunda y, a partir de ahí, van derribando las sucesivas. Básicamente consiste en lanzar neutrones al núcleo del uranio, con tal fuerza que divide este núcleo en dos, liberando nuevos neutrones que, a su vez, golpean en otros núcleos y así sucesivamente. Es lo que se conoce como reacción en cadena. Cuando esta reacción en cadena se logra de manera controlada (como sucede en las centrales nucleares), se libera una gran cantidad de energía en forma de calor. Éste es utilizado para calentar agua y, con el vapor resultante, se mueve una turbina que genera electricidad de manera continuada. Cuando las piezas de uranio reducen su capacidad para seguir fisionando, se transforman en residuos altamente radiactivos (son inestables porque sus núcleos han sido divididos). El correcto tratamiento de éstos garantiza que la utilización de la energía nuclear sea segura.
Jorge Daniel PAREDES jorgdaniel2009@hotmail.com
lunes 19 de julio de 2010 a las 00:24 horas
ME GUSTARÍA QUE ME EXPLIQUE EN TÉRMINOS SENCILLOS COMO SE HACE PARA QUE SE INICIE LA REACCIÓN DE FUSIÓN DENTRO DE UNA CENTRAL NUCLEAR, GRACIAS Y SALUDOS
el autor del blog
miércoles 14 de julio de 2010 a las 10:54 horas
Estimado Anónimo: no puedo hablar de casos que desconozco, como el que referencia sobre unos niños jugando en un parque infantil cerca de unos residuos nucleares, aunque me cuesta aceptar que en un parque infantil se encuentre este tipo de residuos. Lo que sí puedo hacer es resumirle esquemáticamente la opinión que reflejo en mi post. ¿Son peligrosos los residuos nucleares? Por supuesto que lo son, contienen un alto peligro radiactivo. ¿Existe algún mecanismo para reducir esta peligrosidad a su mínima expresión? La respuesta es, a todas luces, afirmativa. Los residuos nucleares son peligrosos, pero una adecuada gestión de éstos garantiza su seguridad. Las cápsulas residuales, perfectamente vitrificadas y selladas, encofradas en bloques de hormigón de más de un metro de espesor y enterradas (o no) a decenas de metros de profundidad representan una solución óptima.
Anonimo noalatc@hotmail.es
sábado 10 de julio de 2010 a las 15:55 horas
Las centrales termicas estan obligadas a instalar catalizadores, reduciendo asi esas particulas cancerigenas de las que usted habla.

Usted no me ha respondido porque algunos hijos de los trabajadores del CSN desarroyaron cancer despues de haber estado jugando en un parque infantil donde habia residuos nucleares. Tampoco me ha respondido el tema de los abortos. Me remito a las pruebas y no ha estudios, ya que lo que se ve no es lo mismo que dicen estos estudios.
el autor del blog
miércoles 7 de julio de 2010 a las 16:05 horas
A Carlos P.M.:
Yo en ningún momento he dicho que el CO2 fuera cancerígeno. La frase exacta, y que corresponde al último párrafo, es: "¿Qué sucede con las toneladas de partículas tóxicas y CO2 que emiten a la atmósfera cada año y que demuestran ser altamente cancerígenas?". Es decir, que lo cancerígeno son las partículas tóxicas que van asociadas a ese CO2 emitido durante la combustión de carbón y petróleo. Si el malentendido ha sido producido por mi expresión, pido disculpas.
Carlos P.M.
miércoles 7 de julio de 2010 a las 09:36 horas
¿¿¿¿El CO2 cancerígeno????

Quizás el autor del artículo debiera informarse un poco acerca del ciclo del carbono antes de soltar semejante barbaridad.

Un saludo.
el autor del blog
jueves 1 de julio de 2010 a las 21:59 horas
Estimado Anónimo, le recomiendo encarecidamente la lectura del último estudio presentado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y el Ministerio de Sanidad y Política Social, relativo a la relación entre energía nuclear y cáncer de la que usted habla. El estudio ha analizado a más de 1.000 municipios que se encuentran en un radio de 30 kilómetros con respecto a alguna de las centrales nucleares que hay instaladas en España. Es el mayor estudio epidemilógico realizado sobre esta materia. La conclusión es clara: VIVIR EN EL ENTORNO DE UNA INSTALACIÓN NUCLEAR NO AUMENTA EL RIESGO DE CÁNCER. Aquí le dejo dos enlaces:
http://www.csn.es/index.php?option=com_content&view=article&id=14919:presentadas-las-conclusiones-del-estudio-epidemiologico-realizado-en-los-municipios-proximos-a-las-instalaciones-nucleares-e-instalaciones-radiactivas-del-ciclo&catid=13:noticias&Itemid=29&lang=es
http://www.plataformasinc.es/index.php/esl/Noticias/Un-estudio-confirma-que-en-el-entorno-de-las-instalaciones-nucleares-no-aumenta-el-riesgo-de-cancer
Anonimo noalatc@hotmail.es
martes 29 de junio de 2010 a las 20:58 horas
Perdona, me he equivocado de siglas no es CNI (Centro Nacional de Inteligencia) sino el CSN (Consejo de Seguridad Nacional).
Anonimo noalatc@hotmail.es
martes 29 de junio de 2010 a las 20:52 horas
Evidentemente las renovables no seran útiles si no se investigan y mejoran su eficiencia. Como ya he dicho antes la energia nuclear se puede agotar ya que el uranio no es infinito (si aumentamos mucho el consumo durará menos).

El reportage puede que esté modificado, lo desconozco. Pero vuelvo a decir que Almaraz I tubo que cerrarse a causa de un incendio, que en el CNI en Madrid han aparecido residuos nucleares en el parque infantil de los niños, y alguno de ellos han contraido cancer y estoy documentado de otros errores que han tenido las centrales nucleares y el CNI. Yo personalmente no me fio de ellos.

Evidentemente respeto tu opinión pero tu das unas ventajas que encuentro que no son suficientemente validas para quitar las desventajas.

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