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| La huelga |
| por Antonio R. Naranjo |
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| MARTES 8 DE JUNIO DE 2010 A LAS 13:31 HORAS |
| Opinión > Política |
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Básicamente, la gente quiere ir a la huelga, pero no quiere hacerlo con los sindicatos. Esta paradoja explica la insólita situación de España, en la que nadie es lo que parece, ni parece lo que debe ser. El Gobierno, incompetente en su nebulosa interesada, se ha engañado o ha mentido, pero gobierna por vez primera, a regañadientes, sin querer, pero sin poder evitarlo: algún beneficio arroja, aunque sólo sea en contraste con tres años imitando a los corredores suicidas del Paul Auster de El país de las últimas cosas.
La oposición dejará de serlo en un par de años, y puede agradecer el trabajo sucio que le dejarán hecho, todas esas reformas que comparte pero no defiende ahora, llevado por la lúgubre evidencia de que responsabilidad y victoria son agua y aceite en las urnas.
Los sindicatos, al fin, hacen demagogia completa, que es mucho más honesta que la parcial vigente hasta la fecha: para defender a sus afiliados, que suelen caracterizarse por su pertenencia a una Administración, terminarán por defender al conjunto de los trabajadores en un viaje genuinamente cómodo. Basta con respaldar lo justo, sin pensar ni un segundo en que tal vez sea imposible: que esa copa la pague otro.
Queda el ciudadano, atónito, despistado, con ese tipo de miedo atávico que sienten los niños por la noche: las sombras parecen fantasmas, en los murmullos y crujidos de las casas silenciosas se detectan inquietantes ecos de otra dimensión y, aunque quizá el día sobrevenga con un espléndido sol, las horas de penumbra previas resultan terribles.
Todo es fácil de resumir. Estamos ante el final de una era, como recoge Jacquez Barzun en su célebre tratado, y aunque eso no equivalga necesariamente a nada del todo malo, la transición será dolorosa: ahora toca repartir el esfuerzo; hasta ayer se imponía distribuir una cierta riqueza.
Convengamos algo: hay que tener optimismo, pero informado, y para el medio plazo. Y con una disculpa previa imprescindible para arrimar el hombro. Alguien tiene que pedir perdón antes de imponer nuevos esfuerzos. Zapatero, sin ir más lejos. Y otra condición: aplíquese primer el cuento allá donde las vacas siempre han dado leche. En otras palabras, como si escribiera Pérez Reverte: qué coño es eso de congelar pensiones o reducir salarios -dos medidas inevitables pero nunca primigenias- mientras han convertido la Administración española, central y periférica, en un inmenso chiringuito que quema el dinero público mientras suena La Barbacoa y se pide otra de tinto del verano. |
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| Comentarios |
| ANTONIO M. |
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| miércoles 16 de junio de 2010 a las 12:55 horas |
OK Sr. Naranjo, por supuesto que por mi parte se aceptan, aunque ya le comento que no fui yo quien recogió aquel guante que lanzó al aire.
Pater, no sé que decirle, le diría que no nos deje, aunque sea desde el ordenador que le ofrece el Sr. Naranjo, pero seguramente que esas circustancias las palabras no fluyan con facilidad.
Pásese por el Diario de vez en cuando, nos alegrará saber de usted, yo me voy a sentir huérfano sin sus intervenciones y además y aunque ahora no son buenos tiempos para nadie, seguro que llegarán mejores también para el Diario y una vez por allí......
Un abrazo. |
| Antonio R. Naranjo |
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| miércoles 16 de junio de 2010 a las 12:21 horas |
Buenos días,
La verdad, Pater, es terrible que alguien con su finura intelectual lo está pasando tan mal como dice. Esto prueba la intensidad e injusticia de una crisis que arrambla con todo. Pero estoy seguro que sólo de frma temporal: el talento y las ganas siempre se imponen, y en su caso le sobran ambas. En esta casa tiene una conexión y un ordenador a su disposición, y si pudiera no dude de que llegaría más lejos: son malos tiempos, pero hay que intentar no hacérnoslos peores. Mucho ánimo, no decaiga.
Antonio M., ya recuerdo lo que dice: pues lo siento mucho, pero yo me quedé con la sensación de que ustedes se 'rajaron' a mi invitación. Fueron días convulsos y de mucho trabajo, pero si olvidé algo o dejé de responder a alguien, aquí van mis sinceras disculpas. |
| pater |
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| lunes 14 de junio de 2010 a las 17:38 horas |
Lastimosamente la ironía es particularmente seria, Sr Naranjo. Al igual que nuestro presidente Zapatero, pero a escala familiar, me veo en la obligación de ejercer mi responsabilidad y priorizar en el gasto familiar, recortándolo de aquello más superfluo o no de primera necesidad. Pero, eso no es lo peor, lo peor, es que mi cabeza necesita un trabajo con urgencia. Estos son los datos.
Estimados uno de la muga y ANTONIO M, ni arrojo toallas, ni se trata de resistir más. El tiempo de las resistencias paso, es el tiempo de las realizaciones. Tiempo en el que uno, mayor ya, no desea seguir un segundo más aparcado en este stand by social y laboral. Resulta frustrante no encontrar el remedio adecuado para poder evitarlo.
No les quepa duda alguna, seguro pero seguro que vendrán tiempos mejores para más adelante seguir todos juntos y de nuevo dando caña de españa a raudales, lo prometo por la Armada Invencible, que al parecer no lo fue tanto..... Un saludo señores y nos vemos por los bares, eso sí, cuando los parneses en las faltriqueras de nuevo nos suenen.
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| uno de la muga |
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| lunes 14 de junio de 2010 a las 12:01 horas |
pater:
eres una voz necesaria. Comprendo que te empujen las circunstancias a arrojar la toalla. resiste cuanto puedas. A mis oídos eres una de las voces referenciales en este coro de grillos. |
| ANTONIO M. |
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| lunes 14 de junio de 2010 a las 07:39 horas |
Sr. Naranjo, le hablo de aquél "Foro del Henares", que dejó sobre el tapete la posibilidad de una invitación a los "habituales" de su blog, alguien lo debió intentar (no fui yo), sin recibir respuesta, pero ya le digo en mi comentario del 11 de junio dónde tiene que echar un vistazo.
Un saludo. |
| Antonio R. Naranjo |
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| domingo 13 de junio de 2010 a las 18:17 horas |
No se molesten, queridos lectores, pero en todo caso gracias: ya sé que no hay que dejar que nos emborronen este muro de las lamentaciones con pintadas de letrina pública, pero tal vez dejarlo ayude un poco a calibrar los tiempos que vivimos, de ignorantes osados, de insultos a voces en lugar de argumentos, como dice el amigo de Madrid... En fin.
Por cierto, Antonio M., no recuerdo qué compromiso pude fallar... pero estaré encantado de que me ayude a refrescar la memoria. Y Páter, no sé si habla en serio o tira de su particular ironía, pero denos más datos no? Un saludo cordial a todos, incluso a la tal shakira (ya quisiera), que quizá sea capaz de superar el eructo como forma de expreisón algún día de éstos. |
| ANTONIO M. |
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| domingo 13 de junio de 2010 a las 13:49 horas |
Señor de Madrid, las miserias del ser humano, a veces, le lleva a ni siquiera ser egoísta, ya no se alegra de "tener", simplemente disfruta si tiene más que el otro, vamos que prefiere tener dos si el otro tiene uno a tener 4 si el otro tiene 5, del disfrute del mal de los demás, como usted mismo ve, ya ni le cuento.
Estas personas jamás serán felices.
Estimado Pater, ánimo, nuestra sociedad no puede permitirse el lujo de dejar "aparcadas" personas como usted, si fuese así tendríamos mala solución.
Un saludo. |
| Un señor de Madrid |
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| domingo 13 de junio de 2010 a las 09:16 horas |
Si leemos los comentarios comprobaremos palpablemente el reflejo de nuestra sociedad, desequilibrada, falta de rigor, irrespetuosa y sin miras.
El Diario y menos su Director no necesitan que les defiendan para ello se bastan ellos mismos, pero quedas muy mal shakira desde nuestro anonimato lanzar insultos. Desconozco si tienes hijos, si los tuvieras no eres un buen ejemplo para ellos y te recuerdo que nuestra sociedad que es el reflejo de nosotros mismos esta necesitada de buenos ejemplos, pensemos todos en el mañana.
Un saludo respetuoso y buenos días a todos los comentaristas. |
| shakira |
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| domingo 13 de junio de 2010 a las 07:08 horas |
| por cierto, te jodes por lo de tu mujer, periodista |
| shakira |
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| domingo 13 de junio de 2010 a las 06:57 horas |
| naranjo eres tonto, y no creas que he perdido el tiempo leyéndote, simplemente quería recordarte lo subnormal que eres |
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